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En paz

Perpetua por matar a Laura y Mía

Había ingresado a robar a la vivienda y asesinó a martillazos a la mujer y a su hija de cuatro años en enero de 2013. Ayer, la Justicia lo condenó a la máxima pena por encontrarlo responsable de doble homicidio criminis causa.


Finalmente Cristina obtuvo justicia por Laura y Mía. Después de casi cuatro años repletos de reclamos, marchas y acampes, ayer la mujer escuchó la sentencia condenatoria contra Jonatan Olivera. El joven de 23 años deberá enfrentar una prisión perpetua por el aberrante hecho. Laura López tenía 27 años y dos hijos; uno de ellos logró esconderse la mañana del crimen pero su mamá y su pequeña hermanita de 4 años fueron atacadas a martillazos y con un arma blanca. El testimonio del niño, único testigo ocular, fue trascendente en el caso. La defensa oficial del imputado sostuvo su inocencia y refirió su sindicación porque tenía el mote del ladronzuelo del lugar, pero el tribunal pluripersonal compuesto por Marisol Usandizaga, María Isabel Mas Varela y Edgardo Fertita lo consideró autor del doble crimen. Otro de los sospechosos fue condenado previo al juicio oral mediante un acuerdo abreviado a 10 años de prisión.

Laura López vivía en Villa La Lagunita junto a sus dos hijos de 4 y 7 años. La mañana del 20 de enero de 2013 salió de ducharse para ir a trabajar. Los chiquitos quedaban al cuidado de una mujer que estaba por llegar. En ese momento, un joven ingresó a la casa con fines de robo y la golpeó ferozmente hasta matarla con un martillo en el baño de la casa. La niña se levantó y fue en busca de su mamá, pero fue sorprendida por el atacante. Su hermanito, al ver la escena, se escondió bajo una cama, donde se desvaneció. El ladrón atacó con el martillo a la pequeña Mía hasta quitarle la vida y huyó. La niñera llegó poco después y observó al asesino salir por los fondos.

El asaltante fue identificado el mismo día como Jonatan Ezequiel Olivera y marchó preso. También fue detenido un compinche, Maximiliano López, quien previo al juicio aceptó un acuerdo abreviado por su participación en el hecho y fue condenado a 10 años de prisión.

Si bien Olivera fue detenido rápidamente, se fugó de la comisaría 13ª en marzo de 2014. Finalmente fue aprehendido tres meses después en la vecina localidad de Granadero Baigorria y tras intensos reclamos de Cristina Ojeda, la madre y abuela de las víctimas. A principios de este mes se inició el juicio oral en su contra, a cargo de Usandizaga, Mas Verela y Fertita que ayer dieron a conocer el veredicto en la última audiencia del juicio oral, donde condenaron a Jonatan Olivera a la pena de prisión perpetua por doble homicidio criminis causa y robo –de la casa faltaron algunos objetos de valor–; los fundamentos de la decisión se conocerán a partir del 21 de noviembre.

Al final de la lectura del fallo Cristina respiró de otra manera; con su voz cortada por el llanto sostuvo: “Era lo que esperaba, que se hiciera justicia porque la verdad fueron muchos años de lucha y dolor. Valió la pena tanta lucha para que se consiguiera este fallo que es cadena perpetua, es lo que esperábamos”. En cuando al ahora condenado sostuvo que se reía cínicamente, ni siquiera pidió perdón y lo describió como un ser macabro y perverso.

Cristina se fue del barrio tras el doble crimen de su familia. “Volví hace poco al barrio porque hay un proyecto que presenté para que la plaza donde iba a jugar Mía se llame Plaza de la Justicia” y concluyó: “Quiero ir a abrazar a mi nieto Román y descansar de tanta lucha, disfrutar a mi nieto y saber que todo el esfuerzo que hice valió la pena”.

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