Edición Impresa, Policiales

Interna leprosa

Saga de ataques mafiosos sin ningún responsable

Repudios de todos los sectores y el comienzo de una investigación tras ataque sobre D’Amico y su hijo.


El atentado mafioso que sufrió anteanoche el vicepresidente de Newell’s Old Boys cuando el auto en el que viajaba con su hijo de 12 años fue atacado a balazos desde otro vehículo volvió a mostrar que la escalada de violencia lejos está de disiparse en la entidad rojinegra. En los últimos meses, dos jefes de la barra brava leprosa fueron asesinados a la salida del Coloso; además una granada dañó las instalaciones del club de parque Independencia y el domicilio del secretario del club fue atacado a tiros una vez, mientras que la siguiente el blanco de los plomos fue el auto que custodiaba el edificio. Ninguno de estos últimos hechos fue esclarecido todavía.

Minutos antes de las 22 del miércoles, la camioneta Chevrolet S10 en la que viajaban Cristián D’Amico y su hijo menor fue atacada a tiros en inmediaciones de Valparaíso y Montevideo, de barrio Echesortu, donde tiene jurisdicción la seccional 6ª. Fueron al menos 20 plomos que salieron del interior de un Renault Clio color gris. Dos de esos proyectiles perforaron la luneta del rodado y otro rozó el lateral izquierdo de la carrocería, pero ninguno produjo heridas a los ocupantes. En el lugar del ataque se incautó una decena de vainas servidas.

Según informó la Fiscalía, D’Amico relató que en calle Vera Mujica y Zeballos divisó por primera vez el Clio, al parecer con dos ocupantes, porque realizaba maniobras poco comunes para pasarlo. Por eso decidió continuar la marcha por el medio de la calle y al pasar Avellaneda dobló por Valparaíso, donde confirmó que lo estaban siguiendo. Al llegar a pasaje Roldán comenzaron a sonar las detonaciones. Tras resguardar a su hijo apuró la marcha por avenida Pellegrini hasta Felipe Moré, donde pidió auxilio a un patrullero.

Para el jefe de la Policía de Investigaciones (PDI), Daniel Corbellini, el ataque no fue para amedrentar al dirigente, como algunos pensaron, sino “directamente hacia su persona” y su vida “corrió serio riesgo”. Corbellini dijo que “la casualidad hizo que no haya otro resultado que hoy estaríamos lamentando aún más” y confirmó que D’Amico y su familia quedaron en custodia de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE).

La fiscal de Flagrancia María de los Ángeles Granato fue la primera en tomar declaración al dirigente de Newell’s, pero luego la causa quedó en manos de la Unidad NN a cargo de Verónica Caini. Entre las primeras medidas ordenadas se solicitaron rastros, fotos, estudios de planimetría, relevamiento de cámaras y posibles análisis de patentes de vehículos en la zona que respondan a las características del descrito por la víctima. También fue secuestrada la camioneta de D’Amico para realizarle pericias balísticas ya que quedaron proyectiles en el interior.

El nuevo atentado mafioso provocó una reacción idéntica a los anteriores. Un amplio abanico de funcionarios políticos, judiciales, policiales y dirigentes salieron a repudiarlo y prometieron ir a fondo con su esclarecimiento. Pero los escasos resultados obtenidos hasta ahora parecen más que promesas, deseos.

Desde la Fiscalía informaron que la hipótesis más fuerte es que el ataque es “por la interna de la hinchada de Newell’s” y que “está relacionado con los otros incidentes violentos contra las autoridades del club”.

Para el diputado provincial Carlos del Frade, culpar a la “interna de la hinchada” es repetir “una frase tapahueco como si fuera un lugar común a la hora de tranquilizar conciencias”. Así reflexionó: “Hace rato que sabemos que las cuestiones internas de las barras, no de las hinchadas, son negocios que empiezan en la cancha chica del fútbol y siguen en la cancha grande de la  realidad. Negocios que siempre tienen una pata policial y también empresarial, además del componente de identidad que significan los colores queridos”.

Y agregó: “Hasta hace poco, en los pasillos de los tribunales, de los ministerios y en corrillos políticos se hacía mención que parte de la banda de Los Monos se habían vuelto a meter en la barra de Ñuls. La continuidad de los hechos violentos marca que el territorio de disputa es la cancha grande de la realidad en donde el desflecamiento de la todavía poderosa organización está siendo combatida por otra que, según esas mismas fuentes, son las que siguen a los Alvarado. Decir que esto es parte de las cuestiones internas de la hinchada es seguir la triste tradición de decir algo sin decir casi nada”, sostuvo el diputado.

Mientras que la Comisión Directiva del club emitió un comunicado manifestando “su repudio absoluto contra todo acto de violencia que pone en riesgo la integridad de las personas o la institución”, el prosecretario leproso, José Menchón, asumía en declaraciones radiales: “En el club todos tenemos temor que nos pueda pasar lo mismo que a D’Amico”.

A su turno, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, atribuyó los ataques mafiosos a “negocios ilegales que llevan adelante los violentos vinculados a los clubes de fútbol” y calificó el atentado contra D’ Amico como “artero, vil y cobarde”. En relación con su función, reiteró una vez más su compromiso de investigar hasta las últimas consecuencias. “Vamos a poner todos los recursos policiales a disposición para dar con estas mafias que hay que erradicar del fútbol y de la sociedad santafesina”, aseguró.

“Nos pusimos en contacto con el fiscal regional Jorge Baclini para dar con los responsables y llevar adelante una profunda investigación. En el Estado santafesino le declaramos la guerra a los violentos”, concluyó.

Uno más y ya van…

En junio pasado, dos mencionados líderes de la barra leprosa fueron asesinados. Uno  en la puerta del club, otro tras comer un asado en los parrilleros. Primero Matías “Cuatrerito” Franchetti (caso que tiene dos detenidos) y luego, en aparente venganza, Maximiliano “Cabezón” La Rocca. Más tarde, tras conocerse la lista de derecho a admisión, dos ataques a balazos tuvieron como blanco el domicilio del secretario del club, Claudio “Tiky” Martínez, uno de ellos contra el patrullero que lo custodiaba. La última violencia fue una granada que dañó instalaciones del Coloso.

Una Fiscalía para clubes

El concejal Diego Giuliano, presidente de la Comisión de Seguridad, propuso crear una Fiscalía Especializada en violencia vinculada al deporte ante la ola de ataques mafiosos sufridos por la dirigencia de Club Atlético Newell’s Old Boys y por los constantes enfrentamientos entre barras de estos últimos tiempos.

“Ya sucedió en el caso de los taxis. La Fiscalía centralizada que conectó los hechos logró que se bajara el nivel de violencia, según lo reconocen los taxistas”, dijo el edil en un comunicado.

“La violencia contra la dirigencia de Newell’s no sólo merece rechazo sino investigación y esclarecimiento. Es hora de saber quiénes son los que trabajan para recuperar el deporte o los que pactan con los barras. Quiénes son los que tienen pasión por la camiseta o los que la ensucian asociándose con la droga y la delincuencia”, manifestó.

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