El Hincha

Copa de la Liga

Noche negra en el Parque para Newell’s, que perdió 4-0 con un Racing súper efectivo

Mura y Martínez habían adelantado a la Academia en la etapa inicial, pero en el comienzo del complemento llegó el golazo del Zuculini desde afuera del área y más tarde otra aparición de Maravilla

Foto: Juan José García.

Hay noches que no sale nada. Y eso es lo que le pasó a Newell’s frente a Racing. La goleada 4-0 de la Academia fue impensada, sorpresiva y tuvo sustento en la inteligencia de Costas para plantear el partido, además de la ineficacia de la Lepra, algo de mala fortuna y una defensa que jugó siempre expuesta y nunca pudo afirmarse.

El fútbol directo y vertical fue un sello del partido. Ni siquiera la presencia de Banega pudo darle pausa a la pelota. Racing hizo un planteo inteligente, abrió la cancha con Mura y Rojas como carrileros y desde allí buscó desbordar o tirar el pelotazo para que Salas y Martínez peleen mano a mano con Velázquez y Glavinovich.

Newell’s intentó presionar como siempre, pero la visita no dudó en reventar la pelota para no complicarse. Y la pelea pasó por lo alto. Racing pareció más cómodo en el primer tiempo. Y tuvo chances con Maravilla Martínez, quien ejecutó desviado desde muy cerca y luego casi anota con desvío en Glavinovich.

El Rojinegro tuvo intenciones cuando Banega logró tener la pelota y Martino y Méndez se proyectaron, pero May siempre llegó un segundo tarde para capitalizar dos chances claras.

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La mala fortuna hizo que un remate de Mura sin riesgo se colara por encima de Macagno para el 1-0. Y el empate no llegó porque un remate del Colo Ramírez se fue apenas desviado y luego Arias se lució ante un toque a quemarropa de Banega y una chilena pirueta de Ramírez.

En ese frenesí del partido, Echevarría evitó sacarle una segunda amarilla a Martínez, en el apuro Martino perdió la pelota con el equipo saliendo y Maravilla definió suave ante la salida de Macagno.

El 2-0 de Racing fue una distancia impensada e injusta para irse al vestuario. Y el equipo de Larriera se encontró con una situación que aún no había enfrentado en la Copa de la Liga.

Si Newell’s se ilusionaba con una reacción, el zapatazo de Zuculini al ángulo para el 3-0 en el inicio del complemento fue otra señal inequívoca de una noche pifiada. Descolocado y mal parado en defensa, Maravilla aprovechó espacios para el cuarto y ahí Larriera le dio descanso a Banega y Fernández Cedrés, que ya no tenía sentido siguieran en cancha.

Y si bien el golpe fue duro, la actitud de Newell’s entregó señales de que sólo se trató de una mala noche. Larriera deberá ajustar algunas cuestiones tácticas, pero el 0-4 sólo debería ser una jornada para el olvido en la cual no salió una.

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