Política

Análisis: rumbo a la debacle

No se puede ocultar semejante desastre en la economía nacional

En los primeros días de marzo el dólar volvió a estar en el tapete al romper la barrera de los 43 pesos, y el riesgo país mostró una suba importante superando los 800 puntos básicos. La gravedad del problema trasciende el gobierno de Macri, cuyo fracaso no sólo es por no haber cumplido sus promesas


Esteban Guida / Fundación Pueblos del Sur (*)

Especial para El Ciudadano

 

En los primeros días de marzo, el dólar volvió a estar en el tapete de las noticias al romper la barrera de los 43 pesos, llegando incluso a picos cercanos a los 44 pesos. Por su parte, el riesgo país también mostró una suba importante superando los 800 puntos básicos.

Algunos relacionan esta devaluación con la salida de capitales de países emergentes hacía China. Un fenómeno global que, en Argentina, duplicó sus consecuencias producto de su ya conocida debilidad ante shocks externos generada por la liberalización del movimiento de capitales implementada por Cambiemos. Vale decir que la venta de activos argentinos en el exterior se precipitó “curiosamente” el primer día había después del discurso de Macri del 1° de marzo…

En respuesta a esta situación, el Banco Central de la República Argentina siguió su única receta autoadmitida, subiendo las tasas de las Leliq (a 7 días) para tentar a los operadores con una suculenta del 59% promedio. Ocurre que, más allá de la coyuntura alocada de las finanzas, la economía sigue cayendo fuertemente y ya nadie espera buenos resultados en el corto plazo, a pesar de ser un año electoral.

En efecto, según las estimaciones, la inflación superará el 6% en tan sólo dos meses; el Indec informó que la industria cayó un 11% en enero con respecto a igual mes del año pasado; las exportaciones no crecen (a pesar de que haya mejorado la balanza comercial por la caída de las importaciones); ni hablar de los indicadores sociales, que obligaron al gobierno a aumentar las asignaciones familiares, luego de haberlas criticado fuertemente en su versión electoral. Todo ello configura un ordenamiento económico volátil, frágil e inviable, haciendo resquebrajar toda la lógica de la propuesta de Cambiemos e incrementando día a día las chances de una derrota electoral.

Las miradas preocupadas sobre la realidad nacional no son un capricho de los opositores locales. Hace unos días, un artículo de la revista Forbes generó mucha repercusión en Argentina por su aseveración de que el país se encuentra nuevamente al borde del colapso económico. La nota nombró varios causales que propician este venidero derrumbe. Al contrario de las afirmaciones públicas del presidente Mauricio Macri, el mundo observa con preocupación la profunda debilidad y vulnerabilidad que presenta la Argentina en su esquema económico, cuestiones que, sin dudas, dificultan el desarrollo del país pero, sobre todo, su capacidad de repago de una deuda agigantada irresponsablemente. De hecho, Forbes mencionó concretamente al alto nivel del endeudamiento, las bajas expectativas de crecimiento para 2019, el cierre de empresas y a la fuga de capitales como los grandes problemas que socavan el futuro del país, por lo menos en el mediano plazo.

Más allá de tales afirmaciones, lo que más preocupa es que las condiciones están dadas para que, ante un eventual colapso financiero como el ocurrido el 2018, se generen las mismas consecuencias (incluso peores) que entonces. En este marco, los mercados continúan desregularizados y el gobierno impedido, por decisión propia, de controlar la situación, lo que aporta más incertidumbre a la cuestión y dudas sobre una pronta recuperación.

En el artículo periodístico de Forbes se nombró que el país cuenta con una deuda pública que representa cerca del 80% del PBI. Que además se “prevé una caída de 1,7 por ciento en la economía durante 2019”. Incluso mencionó que en los últimos 3 años se cerraron alrededor de 3.200 empresas, resaltando que el problema no sólo lo tienen las pymes sino también grandes compañías como Coca Cola, Avianca y Carrefour, que solicitaron procedimientos preventivos de crisis.

La revista también hizo referencia al primer acuerdo con el FMI y a su posterior renegociación, dejando entrever que el rescate no fue suficiente. El dólar cerró con un aumento del 100% y la inflación rozó el 50%. A saber: el acuerdo original con el Fondo tuvo, en primera instancia, carácter precautorio. Sin embargo, el rescate no resultó como lo esperado y el acuerdo fracasó, haciendo que a sólo tres meses haya que renegociar una extensión del crédito con el objetivo de estabilizar las variables financieras. A pesar de los “esfuerzos”, el país enfrentó una profunda recesión con niveles similares a los registrados en 2001. La actividad económica se derrumbó en los últimos meses del año: a diciembre de 2018 acumuló una caída del 2,3%. Incluso el principal sector de la economía por su aporte al valor agregado y al empleo, es decir, la industria manufacturera, cayó 5%. Forbes afirmó, citando a la Cepal, la Comisión Económica para América Latina, que Argentina es considerada una de las economías emergentes que continuará con vulnerabilidades.

Como se puede apreciar, las advertencias que diariamente se hacen respecto a la gravedad de la situación económica no son mensajes de oportunismo electoral; de hecho, muchos venimos advirtiendo desde incluso antes de la asunción de Macri, en diciembre de 2015, las consecuencias del cambio de rumbo impulsado por los sectores de poder concentrado, especialmente la oligarquía terrateniente y financiera del país, que siguen obsesionados con un país para pocos a pesar de las nefastas consecuencias que dejaron en otros momentos de la historia argentina que tuvieron el poder de las urnas o de las armas.

El fracaso del gobierno de Macri, sea simplemente por la simpleza de que incumplió todas sus promesas de campaña como por el hecho gravoso de empobrecer y endeudar a la Nación, al mismo tiempo que enriqueció a unos pocos y comprometió el futuro de todos los argentinos, es evidente y presenta pruebas contundentes que se exhiben dentro y fuera del país por un amplio espectro ideológico de opinión.

Pasados seis semestres largos, el problema ya no radica en el gobierno sino en el grado de madurez política que tenga el pueblo argentino para darse cuenta del daño que ha causado una lógica individualista y pro mercado a ultranza afirmada sobre el odio al pueblo argentino, sus raíces culturales y su deseo de ser una Patria Grande, justa, libre y soberana.

 

(*) [email protected]

Si te gustó esta nota, compartila

Comentarios