Policiales

Abusos intrafamiliares

“No hija, yo no te hago eso. Te hago el amor”, dijo abusador condenado

Un mecánico que abusó sexualmente durante 8 años de su pequeña hija fue condenado a 12 años de cárcel. Todo salió a la luz en el colegio. La víctima enfrentó a su padre en una reunión familiar donde el agresor reconoció que la violaba. El fallo fue apelado y la Cámara Penal confirmó la sentencia


Arte El Ciudadano

Tenía unos 14 años cuando habló con una profesora de historia y le dijo que ya no quería llevar el apellido de su padre. A los 9 años se fue a vivir con sus tíos después de un intento fallido de quitarse la vida. Siguió en contacto con sus padres durante los fines de semana pero a los 12 dijo basta. Su padre la abusaba sexualmente desde los 4. La profesora dio intervención a la dirección del colegio y llamaron a sus tíos. La noticia generó una reunión familiar dónde la adolescente enfrentó a su padre. Le recriminó los abusos sexuales. Él respondió: “No hija, yo no te hago eso. Te hago el amor”. Los tíos de la víctima radicaron una denuncia penal que derivó en un juicio oral y público. Lo condenaron a 12 años de prisión. El fallo fue confirmado por la Cámara Penal en diciembre pasado.

Es mecánico, tiene 49 años. Junto a su pareja y su hija vivían en una quinta en una localidad cercana a Rosario. La vivienda era precaria, en el terreno además había otras construcciones que habitaban otros familiares. La relación de pareja era mala y eso se trasladaba al trato con la niña que era golpeada, cuentan algunos testimonios. Desde los 4 años la niña recuerda los abusos en ese predio. Todo empezó con tocamientos. Las agresiones fueron cada vez más cruentas hasta llegar a la violación.

La familia se mudó a una casa en la zona urbana, dónde vivieron hasta los 9 años de la pequeña. En esta vivienda los ataques se incrementaron al punto que la víctima no solo era violada por su padre, cuenta el fallo. La nena sufrió un intento de suicidio y se fue a vivir con sus tíos. La relación con sus padres continúo con visitas los fines de semana, pero los abusos se reiteraban en esos ratos hasta que la niña cumplió 12 años y ya no quiso ir a la casa de sus padres que terminaron por separarse.

La verdad

Pero estos ataques sexuales no salieron a la luz hasta la secundaria. Cuando la víctima tenía unos 14 años y logró contarle a una profesora de historia de la escuela a la que asistía que no quería llevar más el apellido de su padre porque la había violado desde pequeña. La docente notificó el hecho a las autoridades y la subdirectora se comunicó con sus tíos para contarle lo que había pasado. Ello derivó en una reunión familiar dónde la adolescente enfrentó a su progenitor. De los testimonios de familiares que estuvieron presentes ese día surge que en la confrontación el padre le dijo: “No hija, yo no te hago eso. Te hago el amor”. Entonces los tíos radicaron una denuncia penal.

Durante su declaración en Cámara Gesell la víctima recordó que en los dos lugares dónde vivió con sus padres fue abusada, incluso en algunas oportunidades la agresión sexual ocurría en la misma habitación que estaba su madre. Cuando fue más grande los abusos fueron más cruentos. Del relato surge que el padre permitía además que otras personas la abusaran. La adolescente contó que pedía ayuda a distintos familiares e incluso gritaba durante los ataques pero nadie la socorrió.

Cuando la adolescente fue sometida a un examen médico se constataron lesiones de vieja data compatibles con abuso sexual. Según relató la fiscal Graciela Arguelles el ambiente dónde sucedieron los abusos es de escasos recursos culturales y económicos, dónde la violencia jugaba un papel importante, aclarando que posiblemente la madre también haya sido víctima de esa violencia desplegada sobre la niña, dice el fallo. La fiscal agregó que la víctima habló además de violencia física e intimidación dónde el padre le decía: “Te voy a matar a vos y a tu vieja”.

El juicio

El agresor fue llevado a juicio oral y público. El debate estuvo a cargo del tribunal –integrado por la magistrada Patricia Bilotta junto a los jueces Ismael Manfrín, Gustavo Pérez de Urrechu– que lo condenó a 12 años de prisión por los delitos de abuso sexual con acceso carnal calificado por ser el ascendiente, por cometerse contra una menor de edad aprovechándose de la convivencia. Esa resolución fue apelada por la defensora oficial del acusado.

El caso recayó en las manos de los camaristas Georgina Depetris, Javier Beltramone y Daniel Acosta. Para la vocal el testimonio de la víctima es coherente y concordante a la luz de todos los testimonios del caso que la avalan. La niña va contando a medida que va recordando, da detalles, describe al agresor, habla de las circunstancias y cómo sucedían las violaciones. Mientras demuestra indicadores de angustia y ansiedad. Relato que permite ubicar los abusos sexuales entre los 4 y los 12 años, argumentó Depetris en el análisis de la condena apelada.

Para la camarista el intento de suicidio es un indicador claro de los ataques sexuales al igual que el aislamiento en el que se sumerge la víctima. A lo que sumó el relato de la madre, quien corroboró el ambiente de violencia y las constantes agresiones denunciadas. La vocal se inclinó por avalar el fallo de primera instancia, postura que fue acompañada por Acosta y Beltramone quienes confirmaron por unanimidad la condena a 12 años de prisión por las violaciones reiteradas a la niña.

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