Ciudad, Política

Bajo ataque

Ni en la política están a salvo: el 87% de las concejalas padeció violencia de género

Es el resultado más alarmante de un trabajo de investigación que se hizo sobre 8 ediles y 16 edilas de diferentes bloques del Palacio Vasallo. Este viernes presentaron los resultados de la investigación, realizada en conjunto por la Municipalidad, la UNR y la organización ELA


El resultado de una investigación en la que participó el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), la Secretaría de Género y Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario y la Universidad Nacional de Rosario resultó tan transversal como alarmante: el 87 por ciento de las concejalas de la ciudad sufrió violencia de género en algún momento de su carrera política.

Ayer se presentaron en el Concejo Municipal los resultados de un estudio sobre “Violencia por motivos de género en la política local: experiencias de concejalas y concejales de Rosario”. La encuesta arroja que más de ocho de cada diez concejalas sufrieron comentarios sexistas, exclusión u otros actos discriminatorios a lo largo de su trayectoria.

La investigación tuvo entre sus protagonistas a ELA, organización civil que trabaja por la igualdad de género y los derechos de las mujeres, y se realizó en el marco de su proyecto “Cerrando brechas para erradicar la violencia contra las mujeres”.

La presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck; la secretaria de Género y Derechos Humanos, Mariana Caminotti, y la directora ejecutiva de ELA, Natalia Gherardi, estuvieron al frente de la presentación que se hizo en la mañana de ayer en el recinto de sesiones. En el acto también participaron de manera presencial las concejalas María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular; María Luz Ferradas, de Ciudad Futura-Frente Social y Popular, y Lorena Carabajal, del bloque Socialista. En tanto, las edilas Caren Tepp, de Ciudad Futura-FSP; Susana Rueda, de Rosario Progresista, y Andrés Giménez, de Unidad Ciudadana, también estuvieron, pero con la modalidad a distancia.

En el recinto estuvo también presente la directora de Derechos Humanos de la Municipalidad, Alicia Gutiérrez, junto a otros funcionarios de la gestión local e integrantes de equipos de investigación de la UNR.

En el inicio del acto, Schmuck resaltó la importancia de la investigación: “Haber logrado sistematizar todas esas experiencias relatadas y vinculadas a distintos tipos de violencia que las concejalas vivimos en el recinto, en las comisiones, y en ámbitos políticos”, fue lo que más resaltó.

Por su parte, Caminotti agradeció el apoyo institucional del cuerpo para llevar adelante el trabajo y reconoció que es la primera investigación en su tipo que incluyó a varones en las encuestas. “La hostilidad y las prácticas violentas no son las mismas según el género que las sufre”, sostuvo la funcionaria, y vinculó esa brecha con la forma de vivenciar la violencia.

También puso en relieve el trabajo de las investigadoras que participaron, y reconoció las normas, ordenanzas y gestiones previas en Rosario que abrieron camino a políticas de género e igualdad.

Pero a la par advirtió que “la paridad política no es un antídoto” contra la violencia, y marcó el trabajo demuestra que “los espacios políticos no son una isla” respecto del resto de la sociedad: “Las prácticas que invisibilizan a las mujeres están presentes en todos los ámbitos», y en ese marco,

En tanto, Gherardi se refirió a los resultados cuantitativos y cualitativos de la encuesta, que se llevó adelante en abril y mayo pasados por investigadoras de la Facultad de Ciencia Política en colaboración del equipo ELA, y que incluyó a 24 concejales y concejalas: 8 varones y 16 mujeres.

Algunas de las conclusiones fueron:

  • Las mujeres tienen que demostrar más y son sometidas a más exigencias para la valoración de su trabajo.
  • A las mujeres se las cuestiona por el “factor emocional”.
  • Los varones logran acceder a cargos jerárquicos con mayor facilidad.
  • A las mujeres les lleva más años de militancia política y mayores estudios llegar al mismo lugar de liderazgo que sus pares varones.
  • Existe discriminación en las estructuras partidarias.
  • Los estereotipos de género atentan contra la participación de las mujeres en la vida política,
  • Las formas que adquiere la violencia contra las mujeres muchas veces son sutiles.
  • A las mujeres les resulta mucho más difícil compaginar las responsabilidades domésticas con la vida política que a los varones.
  • La cultura machista sigue vigente en los partidos.
  • A través de prácticas machistas se intenta amedrentar y disciplinar al colectivo de mujeres.

Con respecto a hechos de violencia y acoso, Gherardi apuntó que las concejalas señalaron que “fueron por su aspecto físico, la forma de vestirse o por su idoneidad”. También reveló que las edilas “fueron víctimas de publicaciones difamatorias y su posterior amplificación en medios de comunicación y redes sociales” y que al 80 por ciento las situaciones de violencia sufridas le afectó su bienestar físico y emocional.

Hacia el final de la presentación, Schmuck valoró positivamente que el cuerpo esté integrado por mayoría de concejalas, lo que permitió avanzar para poner los temas referidos a la equidad de género en la agenda, incluida la violencia política. En ese sentido, destacó que 6 de las 12 comisiones estén presididas por mujeres, y resaltó la capacitación por la ley Micaela, obligatoria para los concejales varones.

En esa línea propuso avanzar en un documento para sumar voluntades y continuar poniendo la consigna “Sin violencia política” en la agenda pública.

 

Plenas y libres

 

En el marco de un estudio que involucró a legisladoras y legisladores de todo el país se diseñó y concretó la encuesta dirigida a concejalas y concejales de Rosario. El propósito de la investigación es indagar en los obstáculos para la efectiva participación política de personas de distintos géneros, producir evidencia y contribuir a la discusión de medidas que promuevan una participación social y política más plena en instituciones libres de violencia.

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