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Mucho más que un gol

Luis Rodríguez cortó con una sequía de 613 minutos sin convertir para que la Lepra volviera a festejar un triunfo. Sensini: “Fue un gol especial”

El Gato cumplió. Mauro Formica fue el conductor rojinegro ante los xeneizes.

Por: Mariano Faurlin

Se terminó la sequía. Después de 613 minutos Newell’s volvió a marcar un gol, que en este caso terminó dándole ayer la victoria frente a Boca en el Coloso del Parque. Luis Rodríguez terminó vistiéndose de héroe para anotar a los 40 minutos del segundo tiempo, tras capitalizar una corajeada de Daniel Salvatierra y definir con un remate preciso por sobre la estirada de Javier García.

Newell’s necesitaba el gol imperiosamente. Habían pasado cinco partidos desde la última conquista, cuando Mauricio Sperduti superó, con un cabezazo, la resistencia de Gastón Sessa, arquero de Gimnasia La Plata. Ineficacia, mala suerte o mérito del arquero rival. Por uno u otro motivo, la Lepra estuvo enemistada con la red, sumando minutos sin anotar, preocupación y mucha intranquilidad.

Frente a Boca, el arco parecía cerrado. Después de un par de remates desde lejos de Mauro Formica y Marcelo Estigarribia, y de una jugada en la cual Sperduti se apresuró cuando quedó mano a mano con Javier García, llegó la chance más clara del primer tiempo. Lucas Bernardi habilitó de gran manera  Formica, quien llegó exigido al baló y alcanzó a puntearla, aunque García terminó rechazando. El rebote volvió a quedarle al Gato, que definió rápido de zurda y cruzado, para ver como la pelota pasaba rozando el palo izquierdo antes de irse por la línea de fondo.

Newell’s tuvo dos chances claras en el complemento que bien pudieron significar la apertura del marcador. La primera fue un cabezazo de Sperduti luego de un centro de Luis Rodríguez y la otra una volea de Gabriel Cichero dentro del área tras un córner. Y cuando parecía que la Lepra se iba con otro cero en ofensiva, apareció la Pulga para sacar un derechazo que hizo inútil la volada el arquero de Boca.

Hubo desahogo en todo el Coloso.  En la cancha, en el banco y, principalmente, en las tribunas. Rodríguez se sacó la camiseta para festejar. Newell’s, imaginariamente, hizo lo mismo y se desprendió de una mochila mucho más pesada: la falta de gol, principal déficit del Rojinegro en gran parte del semestre.

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