Ciudad, Edición Impresa

La calle es de ellas

Miles de mujeres hicieron temblar el Monumento

Formaron una columna de una decena de cuadras para repudiar femicidios, ajuste y desigualdad en el trabajo


Decididas, eufóricas, unidas, empoderadas. Miles de mujeres marcharon para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y reclamar por sus derechos, al cabo de una singular jornada que incluyó antes una huelga de género, protesta que con distintas modalidades se cumplió en diferentes ámbitos laborales entre las 12 y las 15. Así, bajo la consigna “Nosotras paramos. La tierra tiembla”, mujeres, hombres y niños se convocaron desde las 18 en la plaza San Martín para movilizarse hacia el Monumento a la Bandera, donde ya casi sobre la noche se leyó un documento consensuado por las organizaciones convocantes, al que adhirieron gremios y entidades sindicales. Los ejes principales del texto fueron el repudio a los femicidios y a la violencia patriarcal, la igualdad en el trabajo, y el aborto libre y gratuito. A las consignas históricamente feministas, se sumó ayer el reclamo por los ajustes y tarifazos que golpean de cerca a las mujeres. La marcha estuvo liderada por las mujeres de los trabajadores de General Motors, quienes gritaron frente al edificio de Gobernación y a la Municipalidad en contra de las suspensiones en la empresa.

“Somos el sujeto político más dinámico. En un mundo hostil, la única voz que se alza es la de las mujeres”, sintetizó el documento que fue leído por periodistas de los medios de la ciudad.

Durante la movilización hubo intervenciones artísticas de los grupos Las Locas Margaritas y Zapatitos de Charol y el grupo de danza Isabel Taboga. El cierre estuvo a cargo de la Murga Modestia Aparte, Alto Guiso y Girda y Los del Alba.

8-M, la marcha

La tierra tembló. Al menos ese fue el sentimiento de miles de mujeres que ayer por la tarde se movilizaron por sus derechos y reivindicaciones para poner en cuestión las estructuras vigentes. Muchas iban por primera vez. Que una mujer muera cada 18 horas a causa de su condición de mujer las llevó a la calle, a gritar y a manifestarse. “Ni una menos, vivas nos queremos”, “Se va a acabar esa costumbre de violar” y “Unidad de las trabajadoras” fueron algunas de las consignas que las manifestantes alzaron con voz propia. A lo largo de más de 10 cuadras militantes de género, organizaciones políticas y autoconvocadas marcharon al ritmo de las palmas, los gritos y el tambor. El calor brotaba en los cuerpos que una intermitente y tímida lluvia no logró apagar.

“Vine por las que no están, por todas las que no pudieron pedir ayuda y por las que no fueron escuchadas”, dijo Natalia, mientras saludaba a sus compañeras. “Queremos que dejen de matar 300 mujeres por año; ganar lo mismo por el mismo trabajo y tener iguales oportunidades. Vivas y libres nos queremos”, sumó Laura, del colectivo Con X. La consigna se repetía en el resto de las asistentes y también en los hombres que se sumaron a la manifestación. “Como varones venimos a acompañar la lucha. No queremos opacar a las mujeres, pero sí acompañarlas”, explicó David. Guido tiene 59 años y marchó de la mano con la esposa. Era la primera vez que iba a la marcha. “Con las mujeres que están muriendo, ¿cómo no iba a venir?”, expresó.

Encabezando la marcha estuvieron las mujeres de los trabajadores de General Motors que se movilizaron en contra de las suspensiones de la empresa. “Queremos volver a trabajar”, “No al acuerdo”, fueron algunas de las consignas que las mujeres, vestidas con los mamelucos de trabajo, alzaron en los carteles.

Nosotras paramos

Cerca de las 20 las primeras columnas de mujeres fueron llegando y se acomodaron en el Monumento donde se leyó un documento consensuado por las organizaciones. Bajo la consigna “nosotras paramos” el texto mencionó las principales reivindicaciones femeninas. La igualdad de oportunidades laborales, el repudio a los femicidios y la violencia machista, la autonomía del cuerpo, y el aborto libre y gratuito fueron las consignas más aplaudidas. También reclamaron por el reconocimiento de las tareas domésticas, por la extensión de las licencias por maternidad y paternidad, por la asignación de una reparación económica a los casi 3 mil hijos de víctimas de femicidio, y por los derechos e igualdad del colectivo LGTB.

Con todo, esas reivindicaciones feministas se vieron permeadas por la realidad socioeconómica. Los ajustes, el tarifazo y el trabajo en negro fueron parte de los ejes del reclamo. “Con los recortes las más perjudicadas somos las mujeres que ante la falta de autonomía económica quedamos más desprotegidas ante la violencia”, señaló el documento. El repudio a las políticas antimigratorias, la baja en la edad de imputabilidad, y el rechazo al aumento en la edad jubilatoria también encabezaron las quejas de otra jornada donde el pulso de las reivindicaciones colectivas se mostró en la calle.

Ruidazo ante la violencia

Miles de mujeres se movilizaron en Buenos Aires desde el Congreso de la Nación hasta la Plaza de Mayo, marcha que incluyó un “ruidazo” y un paro del sexo femenino contra la violencia de género y en reclamo de una serie de reivindicaciones. El acto central del Paro Internacional de Mujeres se realizó en la Plaza de Mayo, donde montaron un escenario que sirvió para la lectura de un documento con distintas consignas.

Las mujeres, con la presencia de hombres, en su mayoría jóvenes, reclamaron contra la violencia de género, la cultura patriarcal, la discriminación, la desigualdad de género y el pedido de justicia por las víctimas de femicidios. El discurso fue consensuado en tres asambleas e incluyó entre sus principales puntos: “Paramos porque somos parte de una historia colectiva e internacional. Toda lucha feminista es la que nos tiene a las mujeres organizadas contra el patriarcado en las calles, en las plazas, en las casas y en las camas”.

Las manifestaciones se hicieron escuchar en todo el mundo

Una manifestación feminista frente al Kremlin, flores en calles de Italia, marchas y huelgas en América latina o un “día sin mujeres” en Estados Unidos fueron algunas de las celebraciones por el Día Internacional de la Mujer.

En Moscú, un grupo de feministas fue brevemente detenido tras haber manifestado frente al Kremlin para reclamar más respeto por los derechos de las mujeres en Rusia. “El feminismo es nuestra idea nacional”, proclamaba una bandera que llevaban dos militantes que subieron hasta el balcón de una de las torres del Kremlin.

Surgido tras el asesinato de Chiara Páez en Rufino (Santa Fe), el emblemático movimiento #NiUnaMenos se sumó a la convocatoria a un paro parcial de mujeres que se extendió por toda Latinoamérica, una región a la que pertenece la mitad de los 25 países con más feminicidios en el mundo, de acuerdo con ONU Mujeres. En Brasil, por ejemplo, un estudio mostró que una de cada tres mujeres mayores de 16 años declaró haber sido víctima de violencia física, verbal o psicológica en el último año.

Bajo el lema #8MParo también cientos de organizaciones sociales de Brasil, Perú, Colombia, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela realizaron ayer marchas para reivindicar la igualdad laboral y derechos reproductivos, en especial al aborto. En Brasil, el aeropuerto internacional de Río de Janeiro Antonio Carlos Jobim cambió simbólicamente de nombre durante 10 días por el de la militante contra la violencia doméstica, Maria da Penha.

En Ucrania, miles de personas también desfilaron y reivindicaron los orígenes feministas del Día de la Mujer, que es desde la época soviética una de las principales celeraciones. En Estados Unidos, la iniciativa del “día sin mujeres”, lanzada en enero por la Marcha de las Mujeres que protestaron contra las decisiones del presidente Donald Trump, propuso a las mujeres de todas las edades hacer huelga en el trabajo y en la casa el 8 de marzo, lo que provocó el cierre de todas las escuelas de la ciudad de Alejandría, en Virginia.

En las calles de Italia, los ramos y guirnaldas de flores se veían hasta en el palacio presidencial en Roma.

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