Espectáculos

El viernes en la Plataforma Lavarden

Melodías que arrasan con prejuicios

Músicos argentinos formaron el Ensamble Folclórico Digital desde donde intervienen uno de los géneros menos explorados por la electrónica


Hace poco más de un año, Diego Bulacio, más conocido como Villa Diamante, máximo exponente del mash-up y la cumbia digital mundial entre otras sonoridades, organizó una reunión con artistas que admiraba. La cita, en su Buenos Aires natal, tenía como plan contarles una idea que le venía dando vueltas hace tiempo. Al convite asistieron Alejandro Lauphan (Entre Ríos/Rosario), Rumbo Tumba (Campana), Cehache Respira (Neuquén/Córdoba), Barda (Buenos Aires) y Bienvenidos a la Computadora (Buenos Aires).

“Era una idea que me estaba dando vueltas hace rato y quería juntar a artistas que me gustaba lo que hacían”, le dijo Bulacio a El Ciudadano. El resultado fue el nacimiento del Ensamble Folclórico Digital, que este viernes emprenderá su primer show fuera de la provincia donde se germinó para tocar en lo alto de la Plataforma Lavardén.

“En un punto, fue como hacer mi propio dreamteam”, destacó el músico y también discjockey residente en el ZZK Club de Buenos Aires. El grupo, una selección de nuevos talentos musicales argentinos, conjuga los sonidos de raíz con métodos de producción digitales. Alejandro Lauphan (ver aparte), oficiará de anfitrión de la velada.

Hace tiempo, cuando la cumbia sufría la furia estigmatizadora, Bulacio se atrevió a devolverle el lugar en las pistas de los clubes más exclusivos de Capital Federal con cruces rítmicos entre sonidos electrónicos con reggaetón y dubstep. Así como ocurrió con la salida del sello Zizek Records (ZZK), Bulacio viene trabajando en abrir cabezas desde la música. Por eso no sorprende este nuevo rumbo artístico. Y ante la batalla ganada a la cumbia, ahora apunta al folclore. “Es un estigma diferente: la cumbia tiene algo más de clase donde el cumbiero es «el negro villero que te va a robar en la calle»; el folclore tiene otro estigma: para la gente joven, el folclore es algo de viejos”.

“Siempre me interesó llevar el folclore, que es tan bello, a la pista de baile, es difícil pero lo estamos logrando”

El artista, que con ZZK se hizo famoso mundialmente en la cumbia digital, dice que el folclore siempre estuvo ahí: “Siempre me interesó llevar el folclore, que es tan bello, a la pista de baile, es difícil pero lo estamos logrando”.

El Ensamble Folclórico Digital se presentó por primera vez dentro del famoso Festival Mutek BA 2017, uno de las espacios más relevantes para la electrónica de vanguardia, y sus siguientes shows fueron en La Cúpula del Centro Cultural Kirchner (CCK) dentro de Art Basel Cities en La Noche de los Museos de Buenos Aires y en el ciclo Pachamama Cósmica en el Centro Cultural Recoleta.

En proceso de editar su primer disco de estudio, hasta el momento, el Ensamble tiene dos singles grabados donde la chacarera, el huayno, la chamarrita y el canto de caja se amalgaman con la música urbana y las nuevas tendencias de electrónica orgánica, en lo que ya está definiendo las nuevas formas de folclore nacional, al tiempo que invade con su sonido en la vanguardias de la electrónica internacional.

“Sacamos un primer single que se titula La Fuerza y un segundo que es La Madera. Con ese impulso, estamos trabajando en un disco. Es un proceso largo. Ahora estamos adelantando cositas antes de que salga. También haciendo algunos remixes. Hay como diez temas en el show”, anticipó el músico y disc-jockey.

Con su faceta como Villa Diamante, Diego Bulacio se hizo conocido como organizador y DJ residente del evento semanal Zizek que se convirtió en una de las fiestas más conocidas de la Ciudad de Buenos Aires y llamó incluso la atención del diario estadounidense The New York Times. Luego llegaron giras internacionales a Santiago de Chile, Río de Janeiro y San Pablo. A fines de 2008, participó junto a El Remolón y El G del primer Zizek Tour por Europa durante cuarenta días en catorce ciudades, desde España hasta Noruega, y no paran los viajes.

—La comunicación, el lenguaje, el permitirse encontrarse con el otro y visibilizarlo desde un lugar de afecto es parte de la génesis fundacional del Ensamble. Ahora, eso mismo se extiende al público ¿La propuesta apuntaba allí?

—Sí, el otro día un amigo me hacía una crítica del Ensamble y me decía que era “todo muy buena onda y muy lindo, pero le falta algo de oscuridad”. Yo creo que pasa eso porque las personalidades que están ahí son muy positivas y llevan todo para adelante con buena onda. Si no hay oscuridad en el Ensamble es porque no nos surge hacer eso ahora. Estamos pasando momentos sociales en el país que no me dan ganas de sumar oscuridad. No sé si la palabra es protesta pero si escuchan el tema “La Fuerza”, el primer corte del grupo, se escucha que dice cosas interesantes, que capaz son muy poéticas y no son combativas ciento por ciento, pero que hablan del diálogo. A nosotros, todo nos surge desde un lugar positivo y de mucha luz.

—Por encima del mensaje, hay una atención muy fina a lo musical. A nivel instrumental, apostás por un sonido repleto de capas, muy rico, donde aparecen instrumentos provenientes de la tierra de los propios integrantes…

—Entre la programación y lo que suman los instrumentos, hay cosas que van surgiendo alrededor, con soniditos, con el sampler desde donde tiro texturas que tienen unos ecos enormes. Jugamos mucho en movernos entre lo orgánico y lo digital. La música está producida desde un lugar de hacer, desde la prueba. El proyecto nació en mayo del año pasado y tocamos por primera vez en octubre. Fue como juntarse a jugar y ver qué sucedía. Musicalmente, hay un trabajo muy rico y también tenemos la suerte de que nuestro sonidista Naku (Nahuel) Berneri se encarga también de mezclarnos, grabarnos y masterizarnos; en algún punto es casi un productor musical, es uno más en el Ensamble.

—¿Cómo se encuentra la escena a nivel nacional?

—Tal vez, Mendoza, Córdoba y Rosario sean lugares fuertes donde hay productores nuevos y pasan cosas interesantes. También en el sur del país. La realidad es que muchos se aglutinan en Buenos Aires porque muchos llegan acá a hacer sus proyectos. Acá no todos son porteños.

“Es un recital lindo que suele terminar con la gente bailando. Hay mucho trabajo de improvisación arriba del escenario”

—En Youtube se pueden ver dos videoclips de los singles que grabaron. Hay allí una apuesta también por lo escénico ¿Cómo son los shows en vivo del Ensamble?

—En sí, lo que pasa con el show, es que al tener cuatro cantantes que se van turnando, vamos de lo chiquito a lo más grande, y de canciones tranquilas a otras más bailables. La búsqueda del show es que vayan pasando cosas todo el tiempo, y sorprender. Es un recital lindo que suele terminar con la gente bailando. Hay mucho trabajo de improvisación arriba del escenario. Vamos a probarlo en Rosario para ver qué sucede, hasta ahora siempre funcionó. Espero que los rosarinos no nos dejen a pata.

CONSTRUCTOR DE IDEAS

Alejandro Lauphan es todo lo que sucedió en su vida: es su infancia en General Ramírez (Entre Ríos), la herencia musical de una tierra que se coló en su memoria sonora y se expresa a través de ritmos folclóricos. Pero también es su presente y la última década más urbana en Rosario, en su faceta de músico y discjockey que lo llevó, en 2016, a editar Litoraleza, un disco de gran factura sonora que permite vivir una experiencia de revelación.
Diego Bulacio lo conocía hace tiempo y cuando escuchó su disco no dudo en sumarlo al proyecto que tenía en mente: “A Lauphan lo conozco hace mucho tiempo y me gusta mucho su disco”, le dijo a El Ciudadano el líder del Ensamble.

Escena que se consolida

Rosario abrió un espacio a estas sonoridades gracias, en buena parte, al trabajo de Lauphan tanto desde su lugar de creador como de productor de las Fiestas Fluorescentes por las que pasaron artistas nacionales e internacionales y el propio Bulacio.

Analizando la escena local, Lauphan dijo que una de las claves para que funcione “pasa por el tiempo y la continuidad; los proyectos, para que crezcan, necesitan tiempo y constancia. Los que estamos acá, tenemos en común la camaradería y algo que nos hermana”.

Cada integrante al que convocó Bulacio para formar el Ensamble Folclórico Digital representa una territorialidad propia pero también esa camaradería y afecto al que hace referencia Lauphan. “Diego tuvo una visión para construir este grupo humano”, opinó el rosarino. Y confesó: “Hay química; me siento sorprendido por su convocatoria y me enorgullece”.

En el Ensamble Folclórico Digital, Lauphan es el encargado de los beats electrónicos: “Soy como el constructor de ideas”, dijo finalmente sobre su participación.

Para agendar

El concierto tendrá lugar este viernes, a partir de las 21, en la Terraza de la Cúpula de Plataforma Lavardén, de Mendoza y Sarmiento. Las entradas, a precios populares, se venden en la boletería del teatro

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