Policiales

Venganza fatal en zona oeste

Mejicaneada de drogas: móvil para un crimen

A una transera le robaron la mercancía y sus proveedores buscaron venganza y mataron. Es la hipótesis de la Fiscalía sostenida en la apertura del juicio oral contra dos muchachos por un crimen y una tentativa de homicidio, en el mismo hecho ocurrido en 2015. Pidió 25 años de cárcel para los acusados


Foto: gentileza diario La Capital

Magalí vendía drogas. Entraron a robar a su casa y se llevaron la mercancía. La mujer buscó a sus proveedores y les contó lo que había pasado. Llegó hasta la casa de los supuestos ladrones con otras cuatro personas: dos de ellas abrieron fuego contra Emanuel Miño y Jonatan “Pelusa” A. El primero murió y el segundo resultó herido, contó el fiscal Adrián Spelta este martes en la apertura del juicio oral que se sigue contra dos muchachos acusados de apretar el gatillo. La mujer fue detenida e imputada como instigadora, pero se esfumó tras lograr un arresto domiciliario. Hoy está prófuga. Para la Fiscalía y la querella los tiradores fueron identificados por testigos presenciales y pidieron 25 años de prisión para el dúo. Las defensas de los acusados aseguraron que sus clientes no fueron los autores, fueron sindicados casi cinco meses después y por testigos de oídas, y pidieron la absolución. Durante los días que vendrán se ventilará la prueba, de uno y otro lado, la que finalmente será evaluada por los jueces Alejandro Negroni, Román Lanzón y Mónica Lamperti, quienes deberán emitir un veredicto.

El llamado camino de las carretas se encuentra al final de calle Urquiza, pasando Wilde. Allí vivía Emanuel Miño, un pibe de 18 años. Era 30 de abril de 2015, casi la medianoche; estaba en la puerta con un grupo de jóvenes, entre los que estaba Jonatan A. A pocos metros vivía Magali Z., Rubia, Gringa o Maga, como le decían. Spelta contó que Magalí vendía estupefacientes y le habían entrado a robar a su casa. Se llevaron la droga que le proveían los acusados, aseguró.

Un vecino la llevó hasta la casa de Víctor Aguirre, alias Narigón, “a buscar consuelo”. El Narigón le dijo: “No te hagas problema, yo me encargo”, reconstruyó Spelta. Narigón se subió a un auto con Magalí y otro hombre que no fue identificado y emprendieron la marcha hacia Urquiza al 8500, siguió el fiscal. Mientras que Jorge “Mati o Remati” González fue en una Honda Tornado acompañado por otro muchacho, agregó Spelta.

Cuando llegaron al lugar Magalí lo llamó a Pelusa, como le decían a Jonatan. Ahí discutieron. Narigón mostró su arma y disparó contra Miño. González también sacó un arma y abrió fuego. Miño recibió múltiples disparos, entre 11 y 14, según las primeras versiones. Mientras Jonatan A. logró correr herido y salvó su vida, sostiene la versión de la Fiscalía.
La querella está a cargo de Jorge Bedouret, quien representa a Hernán, padre de Emanuel y a su hijito. Contó que Emanuel Miño tenía 18 años y estaba en pareja con Florencia. Hacía un mes que habían tenido un hijo. Era ajeno al hecho y fue baleado a mansalva. “Le arrebataron la vida”, después que Magalí los señaló a él y a Pelusa como los autores de un robo que nunca se probó; tampoco se supo si realmente se llevaron algo, si era plata o droga, dijo el abogado.

Contó que a Miño primero le dieron un culatazo y lo desvanecieron. Luego le vaciaron un cargador. Lo llevaron en una ambulancia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), lo acompañó Florencia y en el camino llegó a decirle a su pareja quiénes habían sido los ejecutores,. A partir de allí se logró encaminar la investigación, aseguró y pidió 25 años por homicidio y tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación, al igual que el fiscal.

Los defensores señalaron que la pesquisa se encaminó hacia los dos acusados tras casi cinco meses de investigación y por testimonios de oídas. Aseguraron que los testigos oculares son escasos y llegaron a sus clientes por perfiles de redes sociales.

Mariano Romero, defensor de Víctor “Narigón” Aguirre, aseguró que su cliente trabajaba de cadete y esa noche finalizó el turno y se quedó comiendo pizza con sus compañeros. Dijo que la víctima que sobrevivió y las personas que estaban con las víctimas estaban consumiendo alcohol y drogas y no pudieron identificar a los agresores en el momento . Habló de las contradicciones que existieron en las distintas entrevistas a testigos sobre la mecánica y la autoría de los disparos.

Alejandra Paolini, la defensora oficial que asesora a González, tuvo un planteo similar al de su colega: negó la autoría del hecho en cabeza de su asistido y pidió la absolución. En las próximas jornadas se ventilará la prueba de un caso basado, en su mayoría, en declaraciones testimoniales.

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