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El protegido

Media vida de impunidad: el ex Side Raúl Martins, al que vinculan con Mauricio Macri, seguirá preso en México

El millonario regente de boliches en Buenos Aires, Mendoza y Cancún está preso de 2019 acusado por trata de personas y explotación sexual, pero las sospechas sobre él son inabarcables. La mayor denuncia que soporta la impulsó Lorena Martins, su hija, quien sostiene que también quiso asesinarla


Martins prosperó a salvo de la Justicia en Argentina y México pero perdió sostén cuando se ventiló su historia y cayó en el aeropuerto de Cancún.

La Cámara Federal de Casación confirmó la prórroga de la prisión preventiva contra el ex espía acusado de proxeneta Raúl Martins, detenido en México desde 2019 y desde entonces esquivando los repetidos reclamos de extradición de la Justicia argentina. Denunciado por Lorena, una de sus hijas, Martins está acusado en la Argentina por regentear una red que se dedicaba a la explotación de mujeres con fines sexuales. Pero según la denunciante era parte de un iceberg aún más complejo que entrelaza prostitución, extorsión, tráfico de información y trata de personas como parte de un entramado que permaneció activo bajo eficaz y sugestiva protección.

En octubre pasado, el Tribunal Oral Federal 7 resolvió prorrogar la prisión preventiva que el imputado cumple en México por el término de seis meses. La defensa de Martins apeló la medida, pero el fiscal general Mario Villar se pronunció a favor de que el recurso fuera considerado “inadmisible”.

Tras la feria judicial, la Cámara de Casación, con las firmas de los jueces Javier Carbajo y Mariano Borinsky, admitió el recurso pero rechazó la apelación. El tercer juez de la Sala, Gustavo Hornos, directamente se inclinó por declarar la inadmisibilidad del planteo.

Martins fue detenido en octubre de 2019, cuando intentaba salir de México desde el aeropuerto de Cancún tras haber camuflado su aspecto y falseado su identidad.

Era algo que sabía hacer: distintas fuentes lo ubican dentro de la Secretaría de Inteligencia del Estado ya en 1974, antes de la última dictadura, y permaneció allí durante todo el Proceso y el gobierno de Raúl Alfonsín. En los 90, según su hija Lorena, estuvo a las órdenes del entonces del poderoso director de Contrainteligencia Antonio “Jaime” Stiuso. Mientras tanto, según ella, regenteaba locales en una red que se expandía en Buenos Aires, Mendoza y desde 2002 o 2003, cuando se estableció, también en México. Lorena también sostuvo que su padre aportó importantes sumas de dinero a la campaña de Mauricio Macri cuando compitió en la ciudad de Buenos Aires por la jefatura de gobierno.

Los locales The One, Rouge, Brut, New Manhattan, Fama, Hot Area, Top Secret, Oba Oba, Apart Hotel y Swinger Club Anchorena estuvieron bajo el mando de Martins, según su hija.

Lorena señaló la red de complicidades que sostenía el “negocio de su padre: policías, jueces y otros funcionarios porteños que –aseguró– recibieron desde coimas hasta generosos aportes de campaña.

El titular de la ONG La Alameda, Gustavo Vera, acompañó a Lorena Martins en denuncias contra su padre en 2011 y 2013. Pero Raúl Martins ya había enfrentado en 1997 una investigación judicail y un juicio que a la postre se declaró nulo. Por ese entonces, ya había empezado a desprender su nombre de las sociedades que figuraban como titulares de los bares y hoteles donde se ejercía la explotación sexual de mujeres en Buenos Aires.

En 2002 se estableció en Cancún. “Él acumula 31 años de denuncias”, dijo su hija en una de las entrevistas que, una década después, la harían conocida. “Hay jueces penales grabados dentro de los prostíbulos de mi papá. También, a través emails, vi un aporte a la campaña de Macri en 2011. No de manera directa sino a través de una persona muy allegada al PRO. Todas estas conexiones con la Justicia, la Side y la política lo hacen un hombre fuerte”, reveló ella.

En México se presume que Martins, hoy de 73 años, se asoció con carteles narcos, que le garantizaron la protección política y judicial durante dos décadas. Pero la distancia con Buenos Aires no le impidió continuar con la red local. Al iniciarse la investigación penal de 2012, muchos de sus locales fueron clausurados y personas de su entorno familiar quedaron vinculadas a la causa, entre ellas su hijo Mariano Martins por lavado de dinero, su cuñada Natalia Percival como socia gerente del Anchorena, y su suegra, Virginia Solís como apoderada de ese local.

En México también se investiga a su pareja, Estela Percival: el sitio Por Esto! publicó que “está acusada de lavado de dinero y de gerenciar junto a él la red de prostitución”.

Martins, todavía espía, y Norberto Oyarbide, todavía juez federal, en la década de la pizza y el champán.

Encausado

Tras marchas y contramarchas de la Justicia, la Cámara le atribuyó a Martins “haber formado parte de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres, mediante la implementación de locales comerciales catalogados como bar/café/whiskería” en la ciudad de Buenos Aires, que “a pesar de denominarse de distintas maneras y tener diversos «gerenciadores» a lo largo de los años, no han cambiado nunca su objeto comercial ni grupo explotador final”. La hipótesis es que Martins nunca dejó de ser “líder de esa organización”.

En 2019 la jueza federal María Servini –quien antes había desestimado la investigación– le atribuyó al ex espía “haber formado parte de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres”, actividad que “sólo podría llevarse a cabo a través de la impunidad que a Raúl Martins y los restantes miembros de la organización les garantizaba la protección de funcionarios estatales, situación palmaria por las relaciones que se probaron a lo largo del dictamen con miembros del Poder Judicial, de las fuerzas de seguridad federales y provinciales y de la ex Municipalidad de Buenos Aires, hoy gobierno de la ciudad”.

En 2012 Servini había archivado el caso al entender que los cabarets denunciados por Lorena ya estaban siendo investigados en otro expediente judicial, Raúl Martins absuelto en otras investigaciones. Además había considerado que su hija buscaba “ejercer presión sobre su padre”, en el marco de un reclamo de dinero por el divorcio con su madre.

Sin embargo, la Cámara Federal revocó la decisión de la magistrada, en atención a lo que había apelado el fiscal Federico Delgado quien se había opuesto al archivo por considerarlo “prematuro”.

En la denuncia, Lorena Martins aseguró que Pedro Tomás Viale, alias “el Lauchón”, también ex agente de inteligencia, había sido contratado para asesinarla.

En 2014 Viale fue muerto de cuatro balazos por policías bonaerenses del grupo Halcón, quienes irrumpieron hace en su chalé de la localidad de La Reja, partido de Moreno, al oeste del Gran Buenos Aires, para más oscuridad.

“Hay videos que yo entregué a la Justicia donde se sorteaban chicas, o el caso de una chica que se tiró de un vehículo en México para escaparse. Hay otra chica que aparece en sus videos y después apareció muerta. La Fiscalía cree que la mató la red de mi papá”, repasó Lorena en una entrevista radial cuando le pidieron que detallara los delitos de la red que presuntamente comanda su padre.

“Hay otro video donde mi papá mismo cuenta que tenía prostíbulos. Está tan claro que ellos son una red organizada… Hablan con los matones de cómo cagaban a palos a gente, es una organización delictiva. Hacían aprietes, extorsionaban gente, aparecieron videos de jueces que están trabajando y estaban dentro de los prostíbulos, estaban manteniendo relaciones con extranjeras”, continuó la hija de Martins y precisó que varios de esos videos “se utilizaban para extorsionar a gente importante, tanto de la Justicia como de la política y de otros sectores de presión”.

Martins pasó dos décadas en México, donde tuvo fama de implacable y de intocable.

Sol Caribe

El sitio lavaca.org entrevistó a Renán Castro, un periodista mexicano que investigó vida y obra del ex espía argentino y su crecimiento en Cancún. “En Quintana Roo (estado de la península de Yucatán) lo arropa el entonces gobernador electo, Joaquín Hendricks Díaz, de quien se dice que Martins financió su campaña política para llegar a la gobernación. Lo trajo, lo presentó a la sociedad como si se tratase de un gran empresario. Esa es la entrada fabulosa que nadie ha dado a conocer y que nosotros recordamos en Por Esto!”.

El titular del medio vive las 24 horas con custodia policial, amenazado de muerte. Y asegura que Martins le pidió al cártel Los Zetas que lo manden a matar: dos veces intentaron ejecutarlo, y el medio que dirige fue blanco de un atentado con granadas.

La investigación de Renán Castro denuncia el entramado narcoestatal en Quintana Roo y la participación de Martins como socio proveedor de mujeres para la prostitución VIP, además de lavar dinero ilícito en cifras millonarias. Según repasó en diálogo con lavaca.org, Martins se instaló en el estado caribeño como gerente de un boliche en Cancún “y ahí conoció bien el mercado del tráfico de indocumentadas sudamericanas, principalmente de Argentina, en particular con la apertura de The One, primero en Tijuana y luego en Cancún”. El periodista sostuvo que desde la presidencia del derechista Vicente Fox, el argentiono tuvo “protección al más alto nivel en México”, e hizo fortunas.

“No son zonas olvidadas, son zonas exitosas. Y por exitosas también son un gran imán que atrae a capitales sucios. Es el caso de Raúl Luis Martins. En el caso de Cancún, Quintana Roo, geográficamente la posición que ocupa el estado en la República Mexicana, es el trampolín perfecto que utilizan las bandas criminales para recepcionar cargamentos de droga sudamericana, en específico de Colombia, Venezuela y Perú, para después trasladarlo a los Estados Unidos, que es el mercado más grande del mundo, con más de 45 millones de adictos. Siempre va a ser atractivo Quintana Roo. El último dato que tenemos lo dio a conocer el comandante de la 34° zona militar: en un mes fueron detectados más de 100 vuelos, y unos 50 han aterrizado con éxito. Cada avioneta trae hasta una tonelada. Los King Air traen tres toneladas de cocaína pura colombiana. Esto da una idea de lo enorme y jugoso que es el negocio del narcotráfico en nuestro país y en específico en Quintana Roo”. Así explicó “por qué personajes tan siniestros como Martins llegan a México y escogen Cancún o Tijuana”.

Y respecto del vínculo de Martins con el cártel de Los Zetas, lo describió como “un empresario libre asociado con ellos”, contabilizando que “si el boliche The One le dejaba una ganancia de 2 millones de dólares mensuales, el 20% era para Los Zetas”. Pero además sostuvo: “Martins se había convertido en el proveedor de servicios sexuales para políticos y narcotraficantes”.

A la sombra del poder

Según la investigación publicada en Por Esto!, al momento de su detención, Martins administraba al menos cuatro boliches en Cancún (The One, Mix Sky Lounge y Divas Cancún y Playa del Carmen), con una capacidad aproximada de hasta para 200 comensales cada uno. En The One, el más grande, se presume que había más de 80 mujeres en situación de prostitución. “Pero ellos funcionaban con una red de mujeres que abarcaba otros sitios y calles de la ciudad. Trabajaban también a través de catálogos y a domicilio. En su momento se habló de hasta más de 250 mujeres activas en situación de prostitución, más las de los locales. Estamos hablando de una red de prostíbulos de las más grandes del mundo, con nexos hasta con proxenetas de Europa del este, Asia y Rusia”, amplió el periodista.

En paralelo la reconocida periodista, escritora y activista mexicana Lydia Cacho también se refirió a Martins en uno de sus libros, “Esclavas del poder: trata sexual” (2010), como parte de la trata de personas en su país. “En el corazón de la zona hotelera, Raúl Martins Coggiola –un ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado de Argentina acusado de pertenecer a los grupos responsables del genocidio llevado a cabo durante la dictadura– administra los prostíbulos y bares table dance conocidos como The One y Maxim”, escribe.

De manera encubierta, Cacho visitó uno de los cabaret y pudo relacionarse con algunas de las mujeres. “Como en otras ocasiones, pude corroborar que la mayoría de esas chicas se sienten más seguras con otras mujeres que con los hombres, incluso en el plano erótico. Las cuatro mujeres con quienes hablé durante casi tres horas eran muy jóvenes. Una colombiana que era amiga del gerente siempre supo que trabajaría como bailarina y prostituta. Una brasileña de veintidós años había sido llevada a México a los diecisiete bajo la falsa promesa de convertirla en modelo. Llegó al The One enviada por los dueños de los bares que controlan el circuito desde la ciudad fronteriza de Tijuana. Una chica de diecinueve años de rostro aniñado que era hija de un colombiano y una argentina, llegó a Cancún de vacaciones y se quedó sin dinero. Entonces su tía le recomendó a una conocida que le daría trabajo y arreglaría sus papeles: esta mujer resultó ser la esposa de Raúl Martins. Otra joven cubana de veinte años dejó con sus padres a dos pequeños en la isla, y estaba convencida de que comenzaría a mandar mucha plata a casa en cuanto le pagara su deuda a Martins”, detalla.

La “deuda” a la que se refiere es la gestoría de Martins por traslados, residencia, poner en orden toda la documentación y residencia de las migrantes: las captaba y les cobraba su captación. “Martins les había retenido todos sus documentos, pero ellas no mostraban signos de querer rebelarse ante un contrato verbal que, a pesar de considerar injusto, les parecía mejor que estar en las calles de sus países sumidas en la pobreza, sin opciones. Ninguna de las jóvenes había terminado la secundaria, y en sus familias prevalecía la violencia doméstica. Todas afirmaron que les desagradaba su trabajo, excepto bailar y conocer de vez en cuando a personas interesantes”.

Y en un párrafo relata: “Al despedirnos, Nina, la brasileña, me pidió: «No vayas a dar nuestros nombres, dicen que Martins mató a su yerno, es un hombre muy cruel».

En esos diálogos, que tuvieron espacio hace una década y media, apareció otra de las acusaciones que pesan sobre Martins: en 2004 el noruego Peterson Kenneth Turbjorn, alias Mike Arturo Wilson García, pareja de su hija Lorena, apareció asesinado en la zona hotelera de Cancún. El el principal sospechoso era Raúl Martins, pero el caso nunca se resolvió. Lorena se refugió en España, donde vive desde entonces.

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