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Macri no quiere una final Boca-River

“Son tres semanas de no dormir”, aseguró el presidente de la Nación en charla con una radio riojana


Arte El Ciudadano/Ana Stutz

Mauricio Macri siempre tiene tiempo para hablar de Boca. Por más que el país se esté prendiendo fuego, la gran mayoría de la gente no llegue a fin de mes, y el descontento general en la calle crezca a ritmo acelerado, el nobilísimo presidente de la Nación jamás se olvida de hablar del club donde alguna vez sí supo hacer bien las cosas.

Como el Xeneize disputará la primera semifinal de la Copa Libertadores ante Palmeiras en condición de local, el mandatario habló sobre una eventual final ante River. “Sería una locura”, consideró Macri, quien enseguida agregó: “Prefiero que gane un brasileño”, en referencia a su elección de uno de los finalistas del torneo de clubes más importante de América, ya que por el otro lado también viene Gremio, vigente campeón y rival del Millonario.

Y no se quedó ahí el hombre que afirmaba haber reunido al mejor equipo político de los últimos 50 años, sino que dio sus argumentos. “Si no, van a ser tres semanas de no dormir, es una locura, mucha presión”, apuntó en declaraciones a radio La Meca Malanzan de La Rioja.

Lejos de una declaración de compromiso, el ilustre jefe de gobierno continuó explicando sus razones. “El que pierde tarda 20 años en recuperarse, es una final en la que se juega mucho, demasiado. Yo creo que sería mejor que uno de los dos que llegue a la final sea brasileño así no tenemos esa final porque nos quedamos de cama todos los hinchas de Boca y de River durante tres semanas”.

Y mientras todos seguimos esperando los brotes verdes y el segundo semestre, Macri se tomó un ratito para recordar aquella época dorada al frente de Boca, el cual presidió desde 1995 a 2008. “Tuvimos la suerte necesaria, porque en el fútbol hace falta tener suerte. Ganamos 17 torneos en 12 años, ganamos en Japón un par de veces, ganamos varias Libertadores, Sudamericanas, campeonato local, fue una época muy pero muy linda”, recordó Mauricio, quien esta vez no mencionó las tormentas perfectas que suele mentar.

Además, Macri contó que días atrás recibió a varios ex jugadores emblemáticos de aquel Boca tan ganador: “Vinieron a comer a Olivos varios de los que jugaron cuando yo estaba en el club. Estaba el primer grupo que no habían podido ganar nada, como la Tota Fabbri, Pompei. Pero después vinieron Cascini, el Flaco Schiavi, Cagna, Román, La Paglia….”.

“La pasamos bien, nos divertimos un rato, metí un gol tres dedos con pase de Román. Lo puse en la galería de mis recuerdos: ¿quién iba a decir que llegando a los 60 iba a tener la suerte de jugar con Román, que me la pase y meter un gol de tres dedos? Es de ciencia ficción”, finalizó Macri, quien habló largo y tendido sobre su club de los amores y la eventual final de la Libertadores. Todo lo contrario a lo que hizo en su reciente paso de menos de una hora por Rosario. Cuando encaró a la prensa y la cronista de La Ocho le preguntó cómo veía la cuestión social de cara a diciembre próximo, contestó –contrariado–, antes de partir raudo: “Falta mucho. Hay que trabajar mucho de acá a fin de año”.

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