Espectáculos

“Los últimos quince años fueron muy explosivos”

Por Javier Hernández.- El pianista Julián Peralta, líder de la banda Astillero, se refirió al presente del tango y al lugar que su formación ocupa en la escena nacional, la que junto con una orquesta de cuerdas mostrará hoy su último disco, “Soundtrack Buenos Aires”.


Lejos del cliché pero también de recursos estrambóticos, Astillero, el ensamble que lidera el pianista Julián Peralta (creador de la Orquesta Típica Fernández Fierro), se presentará en Rosario para mostrar su último disco, Soundtrack Buenos Aires, junto con una orquesta de cuerdas.

En el marco del III Festival de Tango Mutante, la formación porteña aprovechará su desembarco local para compartir con los rosarinos su contundente sonoridad a la que, en este último trabajo, suma una orquesta de cuerdas.

El concierto se realizará esta noche, desde las 21, con entrada libre y gratuita, en el Galpón 11 (Paseo de las Artes y el río).

Ampliando el horizonte musical más allá del tango tradicional, la banda, que además de Peralta también integran Alicia Alonso (violín), Luciano Falcón (violoncello), Diego Maniowicz, Mariano González Calo (bandoneón) y Federico Maiocchi (contrabajo), mostrará por qué está considerada en la actualidad una de las más prestigiosas orquestas de tango del mundo.

“Lisa y llanamente, somos un grupo de tango, del más tradicional que pueda haber. Hacemos lo mismo que los grandes maestros del folclore del 40 y el 50: un tango que representa su contexto”, contó Julián Peralta a El Ciudadano.

Sin negar las influencias que lo atraviesan, el músico destacó que el rock no está más presente que lo que están Zitarrosa, el Cuchi Leguizarmón o Vinicius. Y disparó: “Algo hay, pero no es distinto de la que uno puede tener de (Franz) Schubert o de la Mona Jiménez”.

—En sus temas aparecen motivos de otras músicas pero sin alejarse de la sonoridad pura del tango. ¿Cómo trabajan la construcción conceptual de sus canciones?

—Lisa y llanamente, somos un grupo de tango, del más tradicional que pueda haber. Hacemos lo mismo que los grandes maestros del folclore del 40 y el 50: un tango que representa su contexto. Si vos representás tu contexto, éste cambia. Pero somos músicos netamente tangueros que trabajamos desde el conocimiento de la esencia del género. Somos fanáticos de (Aníbal) Troilo, (Osvaldo) Pugliese y (Horacio) Salgán. Tal vez pasaron 30 ó 40 años desde que el tango dejó de ser música popular, no digo en todo sentido pero como cuestión masiva.

—En la posibilidad de contar historias, ¿creés que el tango sigue teniendo la fuerza que tenía en su época de oro?

—En lo potencial, está completamente vigente. En lo real, recién está teniendo su nueva explosión. El tango tiene unos quince años de volver a despertar. Ese despertar tuvo una década de recuperación. Recién en los últimos años empezaron a aparecer fenómenos de tango que cuentan la realidad actual tanto desde la música como desde la letra. Pero también, incluso, desde la ropa, que parece una pavada pero que es lo que, a veces, también genera una confusión: creen que somos rockeros por cómo nos vestimos.

—¿Y un poco no lo son?

—No es que no tengamos influencias del rock pero tenemos la misma influencia que podemos tener de (Alfredo) Zitarrosa o del Cuchi Leguizamón o de Vinicius (de Moraes), porque el rock nos atraviesa como lo hace toda la música que está sucediendo y con la que uno tiene contacto. El rock ganó una jugada que esperamos que cambie, que consiste en creer que todo lo que es joven es rockero. Que seamos jóvenes no nos hace rockeros. Algo hay, pero no es distinto de la que uno puede tener de (Franz) Schubert o de la Mona Jiménez.

—En un sentido más popular, sería que el rock no le habla a la gente de su tiempo…

—Exactamente. Y la facilidad del tango para narrar su tiempo me parece que comienza a tener lugar. Es verdad que es de manera incipiente, pero en la última década vuelve a nacer la canción que cuenta nuestra realidad. Es súper explosivo este tiempo, muy productivo, hay una cantidad de autores, compositores y canciones, y de música instrumental genial que está apareciendo.

—Muchas veces tampoco llega masivamente…

—Es cierto, muchas de estas cosas no llegan a los escenarios gigantes pero, no obstante, lo que está sucediendo es muy potente. Hace un año y medio saqué un disco presentando canciones de la última década. Ahí se pueden encontrar tangos maravillosos de colegas actuales que la rompen. Muchos autores y sus canciones están ocultos porque no hay, desde el punto de vista de mercado, una lupa sobre lo que está pasando con el género. Sí se ve en la movida nocturna, por eso el disco se llama Un disparo en la noche.

—En una nota dijeron que los shows de Astillero se dan en un orden que empieza en Europa, sigue en Buenos Aires y recién habilita el resto del país.

—Es tremendo pero es así. Es muy gráfico. Primero tenés que triunfar en Londres para poder triunfar en Buenos Aires y recién ahí tocar en Claromecó.

—La escena actual del tango, ¿está preparada para un renacer del género?

—Yo creo que está preparada  para un sector minoritario de lo que fue en otra época. Y no por demérito de las obras o de los cantantes. Para poner un ejemplo más palpable: yo creo que, si hoy sacara (Luis Alberto) Spinetta su disco Artaud sería un álbum no masivo, no reconocido; hoy no tendría espacio. Eso tiene que ver, también, con otras cuestiones, con la capacidad de consumo cultural, con las nuevas tecnologías.

—A nivel masivo, ¿el tango todavía es una utopía?

—Este momento, donde todo está a un clic, me parece que hace difícil que una música tan profunda como es el tango tenga un consumo masivo pero sí hay, como siempre, un sector de gente que tiene ganas de escuchar y disfrutar una música que lo haga pensar. En ese sentido, me parece que se está abriendo un espacio maravilloso. Para mí, que soy de los más grandes de esta nueva camada, lo que pasó es mucho tiempo pero quince años en la historia del tango no es nada; en la historia de una persona es mucho tiempo. Si uno lo piensa de forma histórica, los últimos quince años fueron muy explosivos.

Última jornada

Organizado por MuTaR (Músicos Tangueros Rosarinos), grupo independiente de músicos con el objetivo de promover la difusión, el estudio y el desarrollo del tango en Rosario, el III Festival de Tango Mutante llegará hoy a su fin con el concierto a cargo de Astillero (ver nota central). Con una oferta que incluyó orquestas en vivo, shows, talleres y milongas, la última jornada comenzará, a las 11, con un Taller de Recursos Básicos para Cuerdas en el Tango, a cargo de Alicia Alonso, Luciano Falcón y Julián Peralta, en la Escuela Municipal de Música. De 14 a 17, tendrá lugar el taller intensivo de Guitarra de Tango, a cargo de Adrián Lacruz, Mariano Heler y Leandro Nikitoff. Y, como cierre, desde las 21, se presentarán Astillero & Orquesta de Cuerdas (Buenos Aires), Pasaje Noruega, Juan Iriarte y las Cuerdas del Más Allá, en el Galpón 11, con entrada libre y gratuita, bajo el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación.

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