Política

Análisis

Llega la primera Navidad en la que no creen en Macri

La evaluación del gobierno no le fue mejor: la opinión positiva de la gestión nacional era del 51,1% contra una opinión negativa del 47,3% en diciembre de 2016; pasó a ser de 53,2% a favor contra 45,9 en contra en diciembre de 2017 y se desmoronó en el actual diciembre con 37, 4% de opinión positiva


Por primera vez desde que asumió el 10 de diciembre de 2015, la imagen del presidente Mauricio Macri, tanto como la de su gestión de gobierno, cosecha más rechazos que aceptación. Así lo señala una encuesta a nivel nacional de la consultora Ricardo Rouvier y asociados, que viene midiendo ambas, junto a otros indicadores, durante diciembre de cada año.

El monitoreo de diciembre de 2018 se basó en una muestra de 1.200 entrevistas en todo el país por vía telefónica, representativa de la población y que toma en cuenta la distribución de los habitantes y la estructura social del área, considerando además las cuotas de edad y sexo del universo poblacional y la sección electoral a la que pertenecen, explicó la consultora.

“El diseño muestral para cada medición fue probabilístico. El nivel de confianza es de 95,5% y el margen de error es de +/-2,8 para el total de casos mensuales”, completa Ricardo Rouvier y asociados.

Las conclusiones de la consulta son un semáforo para el gobierno nacional. Desde que asumió hasta la fecha, la imagen del presidente Macri y la de la gestión del gobierno nacional, cayeron significativamente. A diciembre de 2015, Macri cosechaba una imagen positiva del 71,3%, y negativa del 26%. En 2016, ambas eran del 53,3% y del 43,8%; a diciembre de 2017del 54,1% y del 42,7% (con una leve mejoría respecto al diciembre anterior), mientras que en el actual diciembre se invirtió la cuenta: la imagen positiva es del 39,2% y la negativa del 57,3%. En los cuatro diciembres, el presidente resignó un 63,4% de imagen.

Y a la evaluación de su gobierno no le fue mejor: la opinión positiva de la gestión nacional era del 51,1% contra una opinión negativa del 47,3% en diciembre de 2016; pasó a ser de 53,2% a favor contra 45,9 en contra en diciembre de 2017, y se desmoronó en el actual diciembre con 37, 4% de opinión positiva contra un 59% de opinión negativa.

 

Variación desfavorable

La consultora agrega una lectura de los indicadores económicos y sociales relevados por la Universidad Católica Argentina (UCA) en base a datos oficiales, que compara los datos del último trimestre de 2015 y del tercero de este año. Todos resultan desfavorables para la población en general, encabezando la variación porcentual la cotización del dólar, que aumentó un 280% entre ambos períodos. La inflación se ubicó en segundo lugar (160%) y tercero el riesgo país, el indicador de la sobretasa que debe pagar un préstamo la Argentina respecto de lo que sería un deudor prolijo, es decir con capacidad de pago (se toman en cuenta los bonos del Tesoro de los Estados Unidos): creció un 63%.

En cuarto y quinto lugar (siempre en puntos porcentuales, no en la gravedad que representa el cuadro específico) se encuentran la deuda externa (separada del endeudamiento a nivel local, como Leliq y Lebac) aumentó un 35%; mientras que el estimado de pobreza se incrementó un 15, es decir que a septiembre de este año había 15% más de argentinos bajo la línea de pobreza que en diciembre de 2015.

En los demás indicadores económicos relevados, que son otros cinco claves, la buena noticia sería que midieran en positivo, pero ahí los números son negativos. Uno es la evolución del empleo industrial, que cayó un 0,8% entre 2015 y el presente período de 2018; el otro es la evolución del producto interno bruto (PBI) que disminuyó 2,8% (con datos del segundo trimestre de este año); el Emai (estimador mensual de actividad económica) que cayó un 3,2%; la jubilación mínima (-18,5%) y el salario promedio (-22%) que al referirse al poder adquisitivo resultan sensibles y de percepción inmediata.

La consultora Rouvier destaca, en ese marco, que “casi todos los indicadores macroeconómicos declinaron en estos treinta y seis meses, excepto cierto mejoramiento en la balanza comercial”.

Sobre esos datos duros, la encuesta releva la expectativas respecto al futuro de la economía: a diciembre de 2015 se midió un 60,4% de expectativas positivas; a diciembre de 2016 un 29,5%; al mismo mes de 2017 un 33,9%, con una leve cuota de optimismo poselectoral que perdió consistencia y se precipitó en el presente mes: las expectativas positivas ahora sólo alcanzan al 21%. Y la diferencia entre ambas –expectativas positivas restándole expectativas negativas– tuvieron la misma evolución de 38% a favor (2015) se derrumbó a -7,4% (2016), repuntó levemente a -5,1 (de igual modo con mayor franja de estimaciones negativas) y finalmente se desplomó en diciembre de este año, con -29,2%. Así, el relevamiento indica que menos de un tercio de los encuestados (en proyección, de los argentinos) cree que los tiempos por venir serán más benévolos, mientras que más de las dos terceras partes estima que serán peores.

“En el momento de inicio del gobierno las esperanzas sobre la recuperación económica sobresalían. En el correr de los meses los signos se han invertido y las expectativas positivas son muy escasas”, concluye la consultora Rouvier.

Con todo, el cuadro general de situación no se traslada a la arena electoral, según relevó el sondeo. El punto de partida es la cantidad de votos que recibió Mauricio Macri en la primera vuelta de 2015, cuando obtuvo el 34,3% de los votos, y la intención de voto para una eventual candidatura para la reelección: lo acompañaría el 28,1%. “Hay una concentración interpretativa que asigna a la situación de recesión, incidencia en el futuro electoral. Hasta ahora se observa cierto impacto, pero no es simétrico. La intención de voto hacia el presidente mantiene un valor similar a la primera vuelta del 2015. Es decir que a pesar de que los indicadores de imagen y expectativas se han desplomado desde que comenzó el gobierno, el espacio mantiene alrededor de un tercio de la promesa de voto, faltando aún algunos meses para la primera fecha que son las Paso, y un poco más para la elección general y eventualmente un ballotage”, concluye el estudio de Ricardo Rouvier y asociados.

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