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En la escuela y en la comunidad

Las puertas de la Educación Sexual Integral

La coordinadora provincial de la ESI, Ximena Frois, resalta la importancia de esta educación como promotora de derechos, a la vez que invita a cuidarla ante el avance de los discursos de derecha


Marcela Isaías

“La ESI es un estado de reflexión permanente, de construcción, de actualización. Trabaja en la promoción de derechos”. Esta es una de las ideas clave que marca la coordinadora provincial de la Educación Sexual Integral (ESI), Ximena Frois, al hablar de los retos de esta enseñanza. Además de asegurar que el impacto político de la ESI está en hacer institucional esta enseñanza, no que dependa de la voluntad de una docente.

Una pista de esta afirmación la dan las experiencias recientes, reunidas alrededor del 25 de noviembre pasado, cuando se conmemoró una vez más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y fue visible –dice Frois– “cómo la comunidad educativa se ha ido apropiando de esa fecha”.

Es en 2015 cuando se da curso a la ley (27.234) que incorporó una jornada escolar llamada Educar en igualdad: prevención y erradicación de la violencia de género, para que las escuelas se dediquen a tratar esta problemática. La educadora destaca que fue una norma que sirvió además para contener a los equipos de ESI y organizar el trabajo durante los años que siguieron, en los que gobernó el macrismo, y donde la desinversión en la política pública fue una marca de gestión.

Esta vez lo que apareció alrededor del 25N fue cómo “la comunidad educativa se ha ido apropiando de esa jornada”, a través de lo realizado en las escuelas respecto de la ESI, donde el acento estuvo en “el trabajo curricular relacionado con las familias y la comunidad”.

En Santa Fe, la jornada del 25N se incorporó este año al calendario escolar. “Que una jornada que es obligatoria por ley entre en el calendario escolar la vuelve oficial, y así se hizo para todos los niveles y modalidades”, valora Frois de esa decisión. La idea responde a “una línea de política educativa muy institucionalista”.

Esa apropiación de la fecha y de lo que las escuelas realizan habla de un trabajo pedagógico previo, sostenido, y que también sirve para seguir ajustando enseñanzas y aprendizajes alrededor de la ESI. “Algunas escuelas llegaron con trabajos muy buenos, con jornadas muy interesantes, con murales alusivos, pero también hubo otras que mandaron fotos con carteles donde, por ejemplo, escribían #NiUnoMenos. Eso nos habilita a preguntar qué está pasando en estas escuelas”.

Ximena Frois asegura que el 25N abre una puerta para “la  visibilización y la desnaturalización de las prácticas machistas que atentan contra la vida de las mujeres (que afecta a una por día, y más, en la Argentina)”.

También señala la responsabilidad que hay en el plano educativo de no reproducir aquellas prácticas que dan lugar a la masculinidad hegemónica.

El salto político que falta

De estos debates alrededor del 25N surgen temas de preocupación común a la enseñanza de la ESI. Según manifiesta Frois, esas preocupaciones se diferencian entre niveles y modalidades del sistema, no se pueden generalizar.

Así “en el nivel inicial el trabajo institucional es muy fuerte”, algo que tiene que ver con la propia historia de este nivel. “Por ejemplo, es un lugar –dice Frois– donde se han empezado a hablar los temas más actuales de la agenda de la ESI como masculinidades, que sabemos que es un lugar de tensión, de debate, no resuelto en lo público”.

A diferencia de lo que pasa en los jardines de infantes, en la primaria la consolidación del trabajo institucional con la ESI es aún una deuda. “La preocupación es lo institucional”, dice Ximena Frois, y pone como ejemplo a las docentes que reiteran “estoy sola” cuando hablan de la enseñanza de la ESI, revelando que esta educación depende más de la voluntad de cada maestra o maestro que de un trabajo planificado para toda la escuela.

Aquí es donde destaca que es clave “fortalecer los espacios de conducción y alentarlos” para asegurar prácticas institucionales en la implementación de la ESI.

Para Frois, darle institucionalidad a la educación sexual integral representa “un salto político”. “Quienes estamos en la ESI no podemos obviar el sentido  crítico de la educación. La ESI es una pedagogía crítica, no podemos obviar esta mirada. Desde ese fundamento que ofrece la pedagogía crítica no se pueden generar experiencias que no tengan una implicancia institucional”, defiende.

Ximena Frois se incorporó a los equipos de ESI de Santa Fe en 2012, antes fue maestra de primaria con una trayectoria en esta educación. Y, según sus propias palabras, construida también en la lucha y la militancia sindical, en Amsafé y en los territorios.

Desde esa experiencia y recorrido es que asegura que “formar una o dos docentes por institución en ESI no alcanza”. Lo valioso pasa principalmente por el trabajo con quienes están en tareas de supervisión y de dirección. “Hay que ir a la conducción del sistema”, afirma, y subraya que “no se puede pensar en formar una docente por escuela, porque eso no tiene impacto político”.

Asegura así que “el esfuerzo político hoy está en institucionalizar la ESI”.

Construcción permanente

“La ESI es un estado de reflexión permanente, de construcción, de  actualización”, define, y pone como ejemplo que cuando se piensa en esta educación en 2021 hay que incluir en esa discusión a la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

“Es el florecimiento de las leyes lo que nos ha permitido cada año ampliar el marco normativo, que no es otra cosa que la garantía de los derechos sexuales. Algo que nos pone al servicio de una actualización permanente”, dice, y valora cómo estas leyes contribuyen a una vida placentera, de disfrute y más libre.

La educadora repasa que en las orientaciones dadas por el programa de ESI (2008) ya se dejaba en claro que el objetivo que persigue esta enseñanza es la de garantizar “el acceso a una educación no sexista”. Pero también marca que la primera barrera a superar aquí “es gnoseológica: si no conocés un derecho no lo podés defender”. “Por eso –añade– se trata de trabajar sobre esa primera barrera que es conocer los derechos sexuales”, y luego actualizar en forma permanente la currícula para que los contemple.

Siempre siguiendo esa idea de construcción permanente, Frois habla de la ESI como “tres puertas de entrada”. Una tiene que ver con el trabajo docente y la educación sexual integral, otra con la enseñanza propiamente dicha de la ESI y cómo ésta ocurre en los diferentes niveles y modalidades, también cómo se avanza para que sea un trabajo de la institución y no individual. Y hay una tercera puerta que vincula lo que se enseña y lo comunitario.

En cualquiera de esas puertas, esta educación siempre “ha brindado herramientas, ha sido una herramienta fundamental de los últimos 15 años” que son los que lleva desde que se sancionó (ley 26.150, de 2006). El gran desafío hoy –dice Frois– es “poder sostener y cuidar la ESI” en tanto es una educación que trabaja en la promoción de derechos, en desnaturalizar y visibilizar las prácticas que atentan contra estos derechos”.

Qué pasa con la ley provincial

En la proclama del 25N que se leyó tras la marcha en Rosario se recordó que una vez más se salía “en todo el mundo a decirle NO a la violencia patriarcal y machista”, recordando “la gesta de las hermanas Mirabal, luchando y organizando un movimiento feminista que sigue transformándolo todo”, además de pedir justicia para las 231 víctimas de femicidios que lleva (hasta esa fecha) el 2021 en el país.

Entre los puntos que se expresan en ese documento de consenso también se señala: “Basta de violencia simbólica, mediática, política, física, sexual, psicológica, laboral, económica, en las casas y en las calles, en el trabajo, en los sindicatos y gremios, obstétrica e institucional”. Y, una vez más, se reclama por el “urgente tratamiento de la ley de ESI” y su implementación sin más demoras.

Sin embargo, ya es un clásico vergonzoso en Santa Fe que, año tras año, el Senado provincial mire para otro costado respecto del tratamiento y aprobación de la ley provincial de educación sexual integral. Este año no será diferente. Una vez más, el debate es cajoneado por quienes prefieren seguir sosteniendo esa violencia patriarcal.

Si bien la ley nacional de ESI rige para todo el país y está plenamente vigente, contar con la norma propia en Santa Fe permitiría avanzar en recursos y fortalecer esta educación clave.

“No hay excusas”, opina Ximena Frois sobre la negativa a tratar la ley. “El machismo y el patriarcado atraviesan las capas de todos los niveles”, alerta, y considera que una de las razones por las que se posterga su tratamiento es porque es vista como “una cuestión menor”.

Recuerda que una política pública de la envergadura de la ESI “es una de las más consolidadas, que no ha sido a priori sino que ha tenido que ver con una construcción social y colectiva”. Y eso es lo que se pretende desconocer.

“Es difícil –dice Frois– expresar el nivel de potencia colectiva que tiene, que viene de los feminismos populares, del movimiento de mujeres. La potencia que tiene la ESI no se presupone: es una realidad permanente”.

A la vez que acuerda con la necesidad de tratar y aprobar esta ley, la educadora admite que le preocupa volver a una discusión parlamentaria: “Me da un poco de temor, en términos políticos, por el acrecentamiento de una derecha que viene a querer imponer discursos que pensábamos superados y los quieren poner otra vez en discusión pública”.

Llama entonces otra vez a cuidar la ESI “por lo que provoca como pedagogía transformadora y herramienta de denuncia”. Pero también porque es un buen escenario para aquellos sectores que hacen su plataforma política de la no política.

 

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