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Domingo de "Perras On The Beach"

Bruno Beguerie: “La música siempre estuvo llena de tabúes”

Bruno Beguerie, bajista de Perras On The Beach, habla de la banda mendocina que presenta su segundo disco, donde ofrece un soplo de vitalidad que revoluciona la escena independiente con frescura, identidad y mucho carácter


Desde Mendoza, con el aire fresco que desciende de la Cordillera, llegará este domingo a Rosario un exponente del nuevo rock nacional: Perras On The Beach. Se trata de una banda de chicos sub 20 que, a fuerza de prepotencia, en un mundo cada vez más concentrado y menos arriesgado, imprime una frescura musical que hace de sus historias un soplo de vitalidad.

Hace menos de tres años, la banda viene abriéndose camino en la escena independiente nacional con identidad y mucho carácter pero también con honestidad artística. Dicen lo que ven y cómo lo sienten, y con ese material ya grabaron dos discos: Chupalapija (2016) y Flow de Cuyo (2018).

Paisajes urbanos donde ocurren historias cotidianas contadas con intensidad política y visión generacional: la desazón, la lucha con lo establecido, la falta de esperanza, el tiempo, el porro, los amigos, la represión, la policía, la corrupción y el amor. Un disco que tiene mucho para decir y lo expresa con personalidad, búsquedas y mensajes claros, y sin vueltas.

Bruno Beguerie, bajista de la banda, contó que con Chupalapija se comenzó a abrir un sendero, una forma de salir a tocar los fines de semana, una excusa para encontrarse con amigos. Él, por ese entonces, tenía 15 años, y una realidad inimaginable lo comenzó a atravesar. “Fue como una etapa bisagra”, dijo en un diálogo telefónico con El Ciudadano. “No tenía idea qué quería hacer de mi vida antes de eso”, expresó. Y la forma que encontró junto a sus compañeros fue retratar en canciones las cosas que los hacían sentir inquieto y lo incomodaban. “Fue un disco más de protesta”, sintetizó el bajista que habita en Mendoza, una ciudad que, por su densidad poblacional, tradición e historia, oscila entre ciudad y pueblo y donde el chismerío, como en Rosario, está a la orden del día.

Pasaron los meses y Perras On The Beach cambió de formación e inició un camino que el propio músico consideró “más maduro”, hasta llegar a Flow de Cuyo. Consultado por el devenir de un álbum a otro en tanto expresión del decir y el fondo de los mensajes que querían plasmar en estas nuevas historias, en estos paisajes que se fueron modificando con nuevas experiencias cotidianas que son las que atraviesan, justamente, a los propios integrantes como adolescentes que integran una generación que habita una ciudad como Mendoza, Beguerie destacó que el disco nuevo, “intenta retratar un poco más lo que es la empatía, salirse de lo que es uno”.

Para lograr eso, las diez canciones del disco cuentan escenas cotidianas de forma más empática que en el material anterior: “Hablamos de lo lindo que es poder conocer a una piba, ir a tomar un helado, fumarse un porro. Somos pibes que nos ganamos todo con laburo y eso genera bastante empatía. Vivir de la música o cagarte de hambre le puede pasar a cualquiera. El discurso que hay que llevar adelante es: «Si te gusta, hacelo, y sino, no lo hagas”, sintetizó.

Flow de Cuyo es el esperado segundo disco de estudio de la banda que fue grabado durante enero y abril de 2018 en los estudios Fader y producido por la propia banda junto a sus hermanos de Usted Señálemelo, otra referencia dentro de la riquísima escena independiente mendocina que además tiene nombres propios como Mi Amigo Invencible o Mariana Päraway, entre otros.

“Lo independiente nunca estuvo muy promocionado, siempre fue lo marginado entre comillas dentro del arte. Nosotros nos consideramos una banda independiente y nos catalogan como una banda «indie», pero no sé bien qué es lo que eso define. Hay bandas que consideran a su estilo musical como indie pero para nosotros no es así: musicalmente, hacemos lo que se nos canta el orto”, subrayó Bruno Beguerie (voces y bajo) quien, en este disco, está acompañado por Simón Saieg (voces y guitarra), Ignacio Laspada (guitarras) y Fabricio Foresto (batería).

En Flow de Cuyo, la banda mendocina, transita nuevos rumbos de psicodelia expandida sin perder la esencia de su primer material. El disco cuenta con varios invitados y junto a ellos, viaja desde el rock, folk y punk, hasta el hip hop con mixturas de samplers y distorsiones. “No somos una banda de ningún tipo –agregó Beguerie– ni queremos encasillarnos; buscamos divertirnos y vivir de esto”.

Durante 2017 y 2018, Perras On The Beach tocó en los escenarios más importantes del país, recorriendo Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, La Plata, San Juan y países como Chile y Uruguay. Participaron de los festivales BUE, el Cosquín Rock, Baradero Rock y La Nueva Generación. “La idea es terminar con el mito que para pegarla, como dice todo el mundo, tenés que irte a Buenos Aires, firmar con un sello y toda esa porquería. Esa fue la realidad de otra época: en los 70 y 80 debías firmar con un sello para salir en las radios, en los 90 para salir en televisión, ahora la contra hegemonía es que desde lo autogestivo se puede hacer lo mismo o incluso más si te lo proponés. Ser independiente te cuesta todo el quíntuple, pero tiene la remuneración de que lo estás haciendo plenamente vos”, contó el bajista y recordó cómo fue el primer concierto del grupo. “La madre de Simón se fue unos días a Chile y aprovechamos que la casa estaba libre para hacer un festival. Tocamos cuatro bandas y se llenó el patio de la casa, no lo podíamos creer. Esa era la idea: si no había donde tocar, lo inventábamos”.

Del patio de la casa a los escenarios de los principales festivales de música internacional del país, todo, en sólo tres años. “Un balance hay que hacer porque la vida se trata de eso: no se puede vivir al palo o estar haciéndote la paja todo el día. La vida se trata de un balance. Y si bien nosotros hacemos el nuestro, también vemos en acto ese recorrido. Tocamos acá en Mendoza para juntar la plata y con eso comprar los pasajes para ir a Buenos Aires. El balance se va dando en lo cotidiano, está en el día a día. Todo lo que hacemos tiene su consecuencia”, opinó el músico consultado sobre la velocidad de los cambios vividos en los últimos tiempos.

Para Beguerie, la clave del ascenso de la banda es la sinceridad: “Los pibes que van a nuestros recitales, realmente los disfrutan y a nosotros no nos sirve si no la pasamos bien. No lo hacemos ni por la plata ni por la fama”.

Quizá sea la honestidad de Perras On The Beach una de sus mayores virtudes para llegar a esa sinceridad a la que refiere el músico: con la propuesta, con lo que se quiere transmitir, y con lo que nutren sus historias que llegan a públicos heterogéneos. “La música siempre estuvo llena de tabúes. Nosotros somos pibes que nos gusta lo que a cualquiera de nuestra edad. Cuando nos subimos al escenario seguimos siendo los mismos. Eso genera empatía”, analizó el bajista.

Pero además de tener entre sus seguidores a varias generaciones, Perras On The Beach es referencia de pares. El propio Emmanuel Horvilleur le contó a este medio que estima el sonido de los mendocinos. “Hay músicos de 30 ó 40 años actualmente que, se ve, estaban oprimidos por su género, por las actitudes que eso provocaba”, opinó el bajista. Y a modo de ejemplo, destacó: “En los 90, hacías pop y eras gay. Se definía cómo eran las personas por la música que hacían. Ahora no. La música que hacemos nos refleja tal como somos”.

Para agendar

Perras On The Beach presentará su último disco, Flow de Cuyo, este domingo, a partir de las 21, en La Sala de Las Artes, de Suipacha y Güemes

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