El Hincha

Ejemplo de vida

La historia de Vanesa Gómez, la Penélope Glamour del ciclismo adaptado

La ciclista rosarina es la única mujer de la ciudad que compite en Hand-bike y representará a la Cuna de la Bandera en los Parapanamericanos de Lima. Es maestra jardinera, tiene dos hijos y cocina y vende empanadas y milanesas para costear sus viajes


Vanesa Gómez es rosarina, tiene 39 años y desde hace tres su vida cambió para siempre. Estaba trabajando -es maestra jardinera-, se agachó para levantar a un niño y sintió un fuerte dolor en la columna. Se desplomó en el suelo y automáticamente perdió la movilidad de sus piernas. La causa no se supo pero sí el diagnóstico: padece una enfermedad llamada Mielitis Transversa aguda.

Hoy, después de tres años, continúa trabajando como maestra jardinera en un jardín de zona sur y se convirtió en la única mujer del país que compite en la modalidad Hand-bike de ciclismo adaptado.

“Lo que la vida me quitó, que fueron mis piernas, me lo recompensó en este deporte”, le dijo Vanesa a El Hincha.

Tiene dos hijos, de 7 y 16 años, y reparte su rutina entre ser madre, el trabajo y el entrenamiento. Aún no tiene un entrenador especializado, porque en Rosario no se conoce mucho el deporte. Tampoco cuenta con acompañante terapéutico, como el resto de los deportistas con los que compite. Todo lo consiguió “a pulmón”. A veces practica en el Velódromo municipal del Parque Sur, otras veces en la calle. También hace crossfit para fortalecer el tren superior, que incluye brazos, espalda y hombros. Los viajes a las competiciones –participó de la Vuelta de San Juan, donde consiguió el tercer puesto en la tabla general y en la segunda competencia internacional de deporte adaptado en la ciudad de Capao Da Canoa– los pudo hacer gracias a la ayuda de la familia y a la venta de comidas.

“Compito gracias a que cocino y vendo empanadas, milanesas y organizo bingos”, cuenta.

Vanesa afirma que el deporte la hace sentir viva y libre: “Lo puedo hacer por mis medios, claro que me acompañan, pero en sí no necesito un acompañante para correr”.

Y en ese sentir, se despertó una pasión desconocida: “Lo recreativo se hizo ahora competitivo”.

Siempre compitió con varones en su categoría –H4 (afección médula ósea)- y dice que ser la única mujer representante del país “es fuerte” y que sus compañeros la apodaron Penélope Glamour, como el dibujo animado de “Los autos locos”. Además, porque su Hand-bike es color rosa.

El paraciclismo tiene diferentes modalidades de vehículos, y cada uno está evaluado según la necesidad de cada deportista. Existe el tándem, bicicleta de dos plazas en línea, guiada por un ciclista sin problemas de visión que acompaña a un ciclista no vidente; triciclo, similar a bicicleta convencional pero con dos ruedas en vez de una en el eje trasero; bicicleta adaptada, para ciclistas amputados o con lesión neurológica; y triciclo manual, como el que usa Vanesa.

Actualmente lo hace con una bicicleta nacional, de aluminio, que le costó mucho conseguir y busca cambiarla. “Me gustaría cambiarla por una de fibra de carbono, que son más adecuadas para las competiciones”.

En el último maratón organizado por Rosario Central conoció a Roberto Sukerman (concejal del Frente para la Victoria) y cuenta que el edil rosarino la está ayudando. El objetivo de Vanesa es organizar en Rosario una muestra de la disciplina para que “todos conozcan de que se trata el Hand-bike”.

Además la llamaron para que se sume a la selección que dirige Martín Ferrari. Y va a representar a la cuidad en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019.

Y los sueños no terminan para Vanesa, que sobre su bicicleta se siente libre y afirma: “Tokio 2020 me espera, esa es la meta”.

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