Ciudad, La Cazadora

Voces diversas

La comunidad bichera

Bichos Raros nació en 2014 como un programa de Radio Universidad con un norte claro: dar un espacio a voces feministas y disidentes. Ocho años después y pandemia de por medio, hoy apunta a convertirse en una cooperativa de trabajo con una grilla radial propia en internet


Fotos: María Celeste Catraro

Alejandra Buttiche salió del closet a los 35 años, cuando estudiaba periodismo y se enamoró de una compañera de cursado del instituto San Martín, Loreley Flores. “Yo ya era grande y había vivido muchos años dentro del closet”, dice Ale, que es periodista, locutora, música, profe de canto y compositora. “Hoy somos un matrimonio, aunque la palabra suene fuerte. Y tuvimos hijas”, cuenta sobre uno de los proyectos que armaron juntas: el de la familia. Pero además, Ale y Lore gestaron otro proyecto en común, que también fue fruto de su amor, de su militancia feminista y de la diversidad sexual: Bichos Raros, un programa de radio. “Ser un bicho raro implica ser la persona diferente dentro de la familia, de la escuela, la persona que se corre de lo ‘normal’ dentro de un grupo”, remarca.

Bichos Raros empezó en 2014 como un programa que salía los sábados a las 9 de la noche por Radio Universidad, producido y conducido por Ale y Lore. Con el paso del tiempo se fue consolidando como colectivo de trabajo integrado también por Verónica Yáñez, Lilian Alba, Julieta Bielsa y Julia Moscatelli. Este equipo va camino a formalizarse como cooperativa de trabajo porque, además de sostener una grilla de programación radial, también labura en la producción de contenidos de podcast, audiovisuales artísticos, capacitaciones y servicios de prensa.

¿Cómo es la historia de Bichos Raros?

—Bichos Raros hoy es, entre otras cosas, una radio web. Sin embargo, nació en el 2014 como un programa periodístico de radio sobre actualidad, con un alto contenido de militancia en los derechos humanos, diversidad sexual y feminismo. Lo hacíamos en Radio Universidad (FM 103.3), los sábados a las 9 de la noche con Loreley Flores y otra gente que fue entrenando y saliendo. La idea era hacer un nexo entre la gente que nos escuchaba, las organizaciones y el Estado. En ese momento, en la Municipalidad de Rosario había un área de diversidad. Pero era un momento también con muy poco activismo y poco recorrido por parte nuestra porque éramos muy nuevas en todo esto. Incluso teníamos que aprender terminología que hoy ya es vieja, pero que en aquel momento era ver cómo se nombra una persona trans, cómo se nombra una persona no binaria, la cuestión del artículo, el pronombre. Todas esas cuestiones las fuimos aprendiendo en aquel momento también de la mano de activistas sí de larga trayectoria, porque eran las fuentes, las personas, que nos podían orientar en ese tema.

Nosotras pensamos que el mundo ideal es un mundo sin etiquetas. Somos personas y ya está. Pero mientras sigan existiendo las discriminaciones, mientras sigan existiendo las desigualdades cotidianas en macro y micro, todas las identidades se van a tener que seguir nombrando y vamos a tener que individualizarlas justamente hasta que algún día deje de ocurrir todo eso. De hecho por eso nuestro nombre fue cambiando en nuestro logo. Al principio era “Bichos Raros”, y con el tiempo le agregamos la “x” y la “e” dentro de las “o”.

Durante 2016 decidimos hacer otro programa que se llamó El Cien Pies (era como un hijo de Bichos Raros), de entrevistas atemporales, que lo podíamos grabar y salía los sábados a las 2 de la tarde. Pero al cambiar la dirección de Radio Universidad, Lore por su lado fue haciendo otras cosas: fue una de las fundadoras y participa actualmente de la cooperativa Sin Cerco. Y yo seguí haciendo radio con Julia Moscatelli, con el programa La Mirilla.

¿Cómo fue que pasaron de ser un programa a una cooperativa?

—En 2020, al principio de la pandemia, nos convocan en Roldán para crear una radio feminista y nos mandamos con Lore. Largamos dos programas diarios de os horas de duración, con entrevistas todos los días: a la mañana, Dando Vueltas, y a la tarde, Ingrávidas Palabras. Todo lo hacíamos de manera autogestiva, “de onda”. Nadie cobraba plata por hacer ese laburo. Creíamos que sostener esos programas era la manera de sostener la radio.

Pero a los 3 meses nos dimos cuenta que la radio de feminista no tenía nada, porque no tenía nada que ver la bajada editorial con la propuesta original que teníamos. Entonces, con el equipo que habíamos convocado en su momento, decidimos irnos. De esta manera lanzamos Bichos Raros con el contenido que ya teníamos, con el equipo que estaba en la radio anterior. Y así empezamos a armar nuestra plataforma.

En un comienzo pensamos en personas de la zona, para transmitir desde Roldán. Pero nos dimos cuenta que todo el mundo usaba meet porque no nos podíamos juntar en un estudio y ahí nos dimos cuenta que desde cualquier lugar podíamos hacer un programa. Esto nos facilitó el laburo y nos va permitiendo federalizar la radio.

Lo que pasó en la pandemia, en el 2020, fue que la gente estaba encerrada y escuchaba radio. Hacía muchas cosas desde su casa y estaba todo el tiempo frente a la computadora. Ahora, al abrirse todo, hay un giro en eso que nos lleva a adaptarnos un poco a esos cambios.

¿Qué podemos escuchar al entrar al mundo de Bichos Raros?

—Bichos Raros es una radio feminista de principio a fin. Aspiramos a que haya una mínima paridad en los programas, porque un programa con cuatro chabones y ninguna mujer: ¡no!. Hay otras radios para hacer ese tipo de programas.

En nuestra programación vas a encontrar distintas cosas. No estamos hablando todo el día de feminismo, ni estamos en tetas todo el día. Hay programas con distintos perfiles, pero siempre con la perspectiva de los derechos humanos y del feminismo. O sea, cada cosa que hagamos, siempre la vamos a pensar con una mirada feminista. Pero también buscamos poder reírnos, hacemos programas de humor, hacemos un programa de fotografía, que no necesariamente allí estamos hablando de feminismo todo el tiempo, pero si tiene la mirada feminista. Ese es el perfil de radio. Por ejemplo, tenemos el programa de Carlos Del Frade, que hace “La Voz del Grillo”, que sale en vivo los miércoles a las 8 de la noche. Él hace un periodismo diferente y no es un periodismo feminista necesariamente, pero la perspectiva de género existe.

Después hay un montón de gente que participa en la programación de Bichos Raros en este momento, la mayoría son programas enlatados. Así como vemos que van surgiendo las plataformas de series y películas que desplazan a la televisión, también entendimos que las plataformas de streaming con contenido de audio fue, de alguna manera, desplazando a la radio en vivo. Entonces nosotros, si bien tenemos programación de horarios fijos, también a partir de este año vamos a tener contenido en Spotify. Hablo un futuro porque todavía no está, lo estamos armando.

Los programas que salen actualmente al aire son nuevos formatos de podcast y hay de distinta duración. Por ejemplo, las chicas de Reveladas Web hacen un programa llamado es Reveladas, que dura 15 minutos y que también está en las plataformas. Los domingos tenemos Nota al Pie, que es un programa de fotografía y el que hacíamos nosotras el año pasado con Juliá Moscatelli que se llama Dando Vueltas, es un programa diario de actualidad con noticias que decidimos adaptarlo a un formato semanal más atemporal y poder tenerlo también en las plataformas para que esté la opción de poder escucharlo en otro momento que no sea en el horario que va a salir en la radio.

¿Qué representa para ustedes la mención que recibieron para el 8M en la cámara de diputados y diputadas?

—Nos parece bien este tipo de reconocimientos, porque nos impulsan a tener ganas de seguir. Tuvimos una mención en la legislatura, como productoras de Bichos Raros, de la mano de la diputada Mónica Peralta, con quien justamente hablábamos, en ese momento, sobre la falta de reconocimiento económico que tiene nuestro laburo. Trabajamos muchísimo, poniendo muchas horas de nuestros días. Y esto de las pautas que se reparten desde el Estado hacia los medios de comunicación, en general son para los medios “pasivos” y que en definitiva son los menos aliados a las políticas públicas que ofrece el Estado.

Es complicado, nos encantaría poder vivir de esto y no tener que trabajar de otras cosas para poder subsistir. Pero bueno, nosotres lo hacemos con convicción, lo hacemos porque creemos en lo que hacemos. Bichos Raros como radio online está abierta a recibir todos los contenidos que estén relacionados a los derechos humanos y que tengan perspectiva de género. Hay montón de contenidos que tal vez no tienen lugar donde anclar y en ese sentido la comunidad bichera puede ser una posibilidad para poder tener un espacio en el aire y en una plataforma digital.

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