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La ayuda que nunca sobra

Por Luciana Sosa.- Estudiantes de Medicina, Enfermería, Psicología y Odontología de Rosario preparan una incursión para colaborar con los que menos tienen en el Impenetrable chaqueño, adonde viajarán en septiembre.


Se abrió una nueva convocatoria para rendir ayuda para llegar al Impenetrable chaqueño. Estudiantes de las carreras de Medicina, Enfermería, Psicología y Odontología anunciaron la colecta hasta el próximo 25, con el fin de equipar al grupo con donaciones que llevarán el 3 de septiembre en el nuevo viaje que realizarán a la provincia norteña.

La travesía es organizada desde el 2006 de manera conjunta entre la Fundación S.O.S. Aborigen y el Instituto Universitario Italiano de Rosario (Iunir). A lo largo de las visitas al Impenetrable se logró un lazo amistoso con sus habitantes y los futuros profesionales de esta entidad educativa, como así también la ampliación de objetivos y de carreras que se suman a la travesía, como –en este caso– la incorporación de estudiantes de Odontología.

Los estudiantes, bajo la coordinación de profesionales, realizarán tareas de atención primaria de la salud, además de colaborar en la distribución de los elementos que fueron donados por la comunidad de nuestra región y llevados a las familias de las comunidades Toba y Wichi.

En el ámbito psicológico, Lucas Bossio (estudiante de la carrera) mencionó a El Ciudadano que “los datos recabados, las charlas que tendremos y hemos tenido con la gente del Impenetrable, serán material para una investigación que seguiremos en las próximas visitas. En realidad, esta será la rama que no les pueda dar una ayuda inmediata como pasará con los de Enfermería, Medicina y Odontología, será un trabajo mucho más profundo, pero que nos ayudará a todos”.

Bossio adelantó que en este viaje se trabajará con dibujos que darán la pauta del desarrollo cognitivo que tienen los habitantes de la zona, como así también preparar a los docentes que llegan hacia las nueve escuelas que hoy existen allí, y “que el encuentro cultural y social sea lo más favorable posible para ambas partes”.

“Afortunadamente, hay nueve escuelas en el Impenetrable, lo cual es un logro increíble, pero hay que tener en cuenta que los docentes de estas escuelas no pertenecen a esa comunidad, por ende suele haber choques culturales muy importantes, casi inevitables, que con nuestra ayuda pueden ir mejorando de acuerdo a las charlas que tengamos”, sostuvo.

A su vez, si bien esta será la segunda oportunidad que visitará el Impenetrable, Bossio recordó que las primas visitas hacia esa comunidad de parte del equipo rosarino “despertaron cierta desconfianza, dado que hasta allí han llegado sólo algunos políticos para utilizar su realidad y necesidades en base a una campaña proselitista. Con el tiempo, se dieron cuenta de que sólo íbamos a ayudar, que no buscamos provecho alguno, aunque la experiencia es enriquecedora para ambas partes”.

Matías Ramírez, estudiante de 5º año de Medicina, también ha participado de viajes anteriores y comentó que ante la llegada del grupo de locales al Impenetrable, los originarios los reciben de la mejor manera dado que la ayuda o labor que realizan “no le es impuesto, todo lo hacemos con su permiso, con el trato y la confianza que nos han dado”.

“Mucha gente llega al puestito de salud que armamos en un cuartito de la zona o, simplemente, con dos sillas y una mesa. Inclusive algunos pasan la noche esperándonos, y muchos de ellos no presentan dolor alguno, sino que buscan que se los escuche, ese contacto con una persona de otra cultura, otro lado de la sociedad”, comentó.

Ramírez señaló que con los medicamentos que reciben en las donaciones les informan sobre su uso y, en el caso de encontrar algún caso comprometido en materia salud, “se lo deriva de inmediato al hospitalito más cercano que, con mucha suerte, queda a unos 15 kilómetros de distancia”.

Por otra parte, señaló que a lo largo de estos años, y con la ayuda de otros organismos no gubernamentales que han llegado al Impenetrable, ellos mismos han tomado la posta de ampliar su visión y de cooperar para mejorar la calidad de su propia vida. “De a poco han aprendido cómo cuidarse entre ellos, de estar alertas sobre el malestar de alguien cercano, y hay dos escuelas bilingües que hacen mucho por la preservación de su propia lengua, de su identidad. Nuestros viajes dan un aporte mínimo, que sumado al de otros grupos que se dan cita en algún momento del año, van dejando huellas y herramientas para que ellos mismos mantengan su cultura, pero en mejores condiciones”.

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