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Juicio a mecánico por chocar y matar: declararon los testigos

La segunda jornada del juicio oral contra Juan Carlos Schmitt, el conductor de un Audi TT que en marzo de 2016 atropelló y mató a un cadete en la zona oeste, tuvo como principal testigo al coordinador del gabinete Científico técnico.


La segunda jornada del juicio oral contra Juan Carlos Schmitt, el conductor de un Audi TT que en marzo de 2016 atropelló y mató a un cadete en la zona oeste, tuvo como principal testigo al coordinador del gabinete Científico técnico. El policía dio detalles muy crudos de las evidencias que levantaron en el lugar. “Venía a alta velocidad, se cruzó de carril para evitar un parche en el pavimento y se produjo la colisión”, detalló. Vecinos que salieron de sus casas al escuchar el choque contaron las impresionantes consecuencias del impacto y la actitud del imputado en el lugar. El acompañante de Schmitt, único testigo ocular del hecho, brindó una mesurada declaración.

El coordinador del gabinete científico técnico fue el primero en declarar. El funcionario describió la llegada al lugar junto con su equipo y el trabajo que realizaron. Las vistas fotográficas tomadas por uno de los profesionales mostraron la crudeza del impacto. Ante cada fotografía, el hombre explicó lo que encontraron.

La motocicleta del cadete Carlos Damián Orgaz estaba partida en dos; “costaba reconocerla, había partes por toda la calle”, dijo el policía. La rueda de la moto estaba fuera del perímetro de resguardo. Había manchas de sangre en el piso y en el capó del auto, refirió. Dio detalles de los restos desmembrados de la víctima que se encontraron en la calle, algunos a unos 25 o 30 metros de distancia. Un pie del chico quedó a unos 50 metros del lugar sobre un techo.

Para el funcionario, un derrape sobre la diagonal indica el punto de impacto. Dijo que por la mano que circulaba el Audi había un parche en el pavimento que tenía una punta hacia arriba, y creen que al evitar esa irregularidad, se pasó de mano y se produjo el choque.

En cuanto al auto, dijo que trepó al cordón, arrancó un poste desde la base y quedó detenido sobre el segundo poste de luz, “lo que demuestra que la velocidad post impacto seguía siendo alta”. El policía dijo que el conductor hizo una maniobra hacia la derecha y quedó a unos 20 o 30 metros del impacto. Las deformaciones del auto fueron hacia adentro, había manchas de sangre en el capó y el parabrisas donde presume impactó la víctima y quedó clavado un manillar de la moto. Otro agente dijo que la parte del asiento de la moto estaba a unos 45, 50 metros del lugar de impacto; a unos 10 metros del chasis había una rueda y a unos 20 metros de ella el barral y el manubrio.

Uno de los testimonios más esperados fue el del acompañante de Schmitt. Un muchacho de 28 años que se recibió de mecánico en una escuela técnica. Esa tardecita estaba en el taller del acusado. Éste le pidió que lo acompañe y se subió al Audi. Dijo que Schmitt tenía el auto hacía poco tiempo. “Había cumplido años, se lo ofrecieron y Juan se quiso dar un gusto”, relató.

Fueron por la diagonal Río Negro hacia Garzón y al llegar al final de la diagonal pegaron la vuelta. Iban charlando. Estaba concentrado intentando determinar una vibración que tenía el auto cuando levantó la mirada, vio algo gris a lo que le dio la luz y se cubrió, dijo. Quedó mirando a Schmitt, que pegó un volantazo y se subió al cordón, relató.

La luz de la calle era intermitente, había cuadras iluminadas y otras no, aunque refirió que había luz donde se produjo el impacto. Antes del choque, no supo decir a qué velocidad iba el Audi. Tampoco supo darse cuenta. Y agregó que iba a más de 40 kilómetros por hora, que es la máxima en esa calle. Aseguró que Schmitt no tuvo tiempo de reacción. “Siento el golpe, como plástico. En el momento del accidente con la moto no se notó tanto, sí cuando se dio contra la columna” y agregó nunca sentí que se haya cambiado de carril, pero no lo vi”.

Los vecinos

Los vecinos recalcaron la alta velocidad que levantan los autos por esa calle. Por eso, la vecinal gestionó dos lomas de burro. El comentario era que Schmitt probaba autos y motos a alta velocidad, aunque la mayoría dijo que no lo vio. También coincidieron en lo desgarrador de la escena.

En cuanto a la actitud de Schmitt, una mujer aseguró: “Hablaba y hablaba por celular”. “Estaba por Campbell, lo agarro y le digo: «¿A dónde vas?»”. Llamo a los vecinos por miedo a que se vaya y él me contestó: «No me voy a ir»”. Otro testigo lo escuchó decir “qué cagada me mande. Me quiero morir, me quiero morir”, y agregó que el mecánico estaba muy nervioso. Éste vecino y otro más vieron pasar un auto a gran velocidad por la diagonal en dirección a calle Mendoza. Luego escucharon un estruendo y al acercarse reconocieron que era el mismo auto, aunque en la calle contraria.

El juicio es presidido por los jueces Raquel Cosgaya, Gustavo Pérez de Urrechu y Rodolfo Svala. Este jueves, partir de las 9.30, continuará la audiencia con más testimonios.