Ciudad

Instalan un busto

Homenajean a Ramón Carrillo en la Facultad de Medicina de la UNR

El célebre médico e investigador fue el primer ministro de Salud de la Argentina y durante 8 años creó prácticamente desde cero una cobertura de vacunación, prevención y atención a escala nacional. Más de 500 hospitales y centros sanitarios se construyeron por su impulso


Este viernes a las 10 la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario será escenario de un acto en homenaje al médico santiagueño Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud que tuvo la Argentina y creador de la medicina social y del primer plan sanitario nacional del país. Como tal se descubrirá un busto –creado por el artista rosarino Freddy Sciarratta– en la casa de estudios a quien, por su compromiso político, murió en la pobreza y en el exilio en Belem do Pará, Brasil, en 1956, un año después del derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón.

 

Carrillo, nacido el 7 de marzo de 1906, comenzó a estudiar la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires en 1924, y ya en 1927, tres años después, por sus calificaciones fue seleccionado para el cargo de practicante externo del Hospital de Clínicas.  Se recibió a los 22 con medalla de oro, cuando ya además daba cuenta de otra pasión: las letras. Colaboraba en la Revista del Círculo Médico Argentino y en la publicación del centro de estudiantes de medicina.

Como médico se especializó en neurología y neurocirugía, y trabajó junto al Manuel Balado, neurocirujano argentino con formación en universidades y centros médicos de Estados Unidos.

Continuó su carrera con una beca de perfeccionamiento en Europa, donde representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, que tuvo lugar en Berna, Suiza, en 1932.  Entre 1930 y 1933 trabajó junto a destacados investigadores compartiendo experiencias en centros científicos de Francia, Alemania y Holanda.

De regreso al país, comenzó a vincularse con dirigentes y militantes políticos y a trabajar en proyectos de acceso y derecho a la salud. Uno de sus amigos fue su comprovinciano de Añatuya Homero Manzi, uno de los más visibles jóvenes radicales de Forja.

En 1939 asumió la conducción del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central y donde pudo actualizar su diagnóstico acerca de la realidad en la atención de la salud en el interior del país, ya que los exámenes previos a la incorporación al servicio militar obligatorio revelaban carencias de todo tipo: en prevención, diagnóstico precoz y oportunos tratamientos terapéuticos.  Los datos estadísticos resultantes de esos exámenes individuales a jóvenes de 18 años estaban indicaban en qué provincias había mayor pobreza, menor educación sanitaria e insuficiente atención médica.

En 1943 conoció en el Hospital Militar al coronel Juan Domingo Perón, quien también había estado en el latifundio de la Compañía “La Forestal” donde los hacheros trabajaban de sol a sol junto a sus familias en los quebrachales del norte de Santa Fe y de Chaco y Santiago.

En mayo de 1946 el gobierno de facto crea la Secretaría de Salud Pública, con rango ministerial, y nombra a Carrillo al frente. Ratificado después por Perón al asumir como presidente democrático, encaró su obra: había elaborado un programa cuya descripción tenái 4 mil páginas: el Plan Analítico de Salud Pública, donde avanzó en la inclusión de las funciones específicas de cada departamento y de cada funncinario desde profesoinales hasta adminstrativos, pasando por encargados de compras, auxiliares de intendencia, lavandería, ropería.

En su gestión de ocho años promovió la construcción de edificios adecuados para la atención primaria y creó la cátedra de Arquitectura Hospitalaria; organizó cursos de actualización en instrumentación quirúrgica, radiología, hemoterapia, anestesiología.  Impulsó campañas de vacunación en todo el país hasta que renunció en julio de 1954, antes de que el segundo gobierno de fuera derrocado.

Desde la gestión de Carrillo se comenzaron a cumplir normas sanitarias incorporadas en la sociedad argentina como las campañas masivas de vacunación (antivariólica y antidiftérica) y la obligatoriedad del certificado para la escuela y para realizar trámites. Se implementaron campañas masivas a nivel nacional contra la fiebre amarilla, las enfermedades venéreas y otros flagelos. ​Se inauguraron casi quinientos nuevos establecimientos sanitarios y hospitales como el Roque Sáenz Peña de Chaco, Hospital de Jobson-Vera en Santa Fe, Hospital de Pinto, en Santiago del Estero, el Hospital de Chos Malal, el Hospital de Valcheta, Río Negro, el Hospital de Cruz del Eje y el Instituto de Gastroenterología, Hemoterapia y de Dermatología de Capital Federal.​

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