Ciudad, Edición Impresa

Vecinos de 4 pueblos se unen para independizarse

Por Santiago Baraldi.- En los bordes de la ruta 18, entre el Peaje y la A012, viven ya unas 2 mil personas. Y quieren ser reconocidos como un pueblo más.


Más de dos mil habitantes que viven sobre la ruta provincial Nº 18, entre el cruce de la A012 y el peaje –9 kilómetros de extensión–, reclaman ser reconocidos como nueva comuna ante la indiferencia y trastornos que ocasionan las localidades que limitan con la ruta, saliendo de Rosario por Ovidio Lagos. Los confines de las comunas de Álvarez, Villa Amelia, Alvear y Piñero confluyen sobre la ruta provincial y el crecimiento demográfico que hubo en los últimos años no fue acompañado por las necesidades de infraestructura que requieren los vecinos. “Los centros urbanos quedan lejos, hay calles sin números y gente que no sabe a qué comuna pertenece. Hace un año que nos estamos reuniendo para solicitar a la provincia que nos reconozca como una nueva comuna, la ley orgánica de municipios y comunas dice que debe haber un mínimo de 500 habitantes, y somos más de 700 familias., Muchas tenían sus casas como de fin de semana, pero ahora son permanentes”, dijo Juan Benítez Cerdan, uno de los mentores de la idea de independizarse ante la indiferencia de todas las localidades: “No escuchan nuestro reclamos”, se quejó.

Los vecinos que viven en ambas márgenes de la ruta Nº 18 deben hacer entre 9 y 18 kilómetros para realizar trámites en las comunas de origen. “Todo ha quedado lejos, la franja que está entre el cruce de la A012 y el peaje que va a Alcorta, unos 10 kilómetros, ha crecido muchísimo, hay seis loteos, y cada uno pertenece a una localidad diferente. Los terrenos se fueron ocupando con casas de fin de semana y ahora la gente se instaló y no fue acompañado ese crecimiento con los servicios de pavimentos, luces, cloacas, todo se hizo a pulmón. No había alumbrado público. Nos juntamos los vecinos y armamos un centro de salud y planteamos a las comunas que una vez a la semana vengan a cobrar los impuestos, los servicios, trámites para la gente mayor, pero no nos dan respuestas”, agregó.

Los vecinos han elevado la propuesta a la provincia, a diputados y senadores para conseguir apoyo, y están pronto a una reunión formal con el secretario de Regiones, Municipios y Comunas, Horacio Ghirardi. “Ya nos habíamos reunido con el anterior secretario, Lentini, y con (el diputado Juan Carlos) Zabalza y escucharon nuestros argumentos, pero quedó sólo en eso. Sabemos que en el 2010, hubo un caso similar, en el norte de la provincia”.

El promotor de la nueva comuna se refiere a Campo Hardy, ubicada entre las localidades de Florencia y El Rabón, sobre la ruta 30, en el departamento General Obligado. La iniciativa de la otra “independencia” la llevó adelante el senador radical Federico Pezz. Pero en este caso hay menos eco.

Los vecinos que viven sobre la ruta Nº 18 en los loteos Amelia I, Los Pinos II, La Carolina –donde está el country–, Foca Loca, los barrios Toscano, Cutuli y Paraje El Caramelo están unidos y han firmado el petitorio para ser reconocidos como comuna. Osvaldo Fei, otro de los impulsores, señaló que la mayoría de los habitantes trabaja en agricultura. “La jurisdicción de Villa Amelia –subrayó– cuenta con cuatro escuelas primarias y una secundaria, una de ellas sobre la ruta, con más de 90 alumnos que son de nuestros barrios. Para viajar a Rosario contamos con el Central Alcorta, que pasa por la ruta; el tema fundamental es que la zona crece cada día más y los servicios son escasos”, explicó.

Los vecinos, en caso de tener una respuesta favorable de la provincia, piensan un nombre para la futura comuna: “La propuesta es que los alumnos de la escuela de El Caramelo lo decidan previo a un concurso de nombres, con la única condición de tener en cuenta la historia del lugar, es decir, nombres que se relacionen con personas, personajes, flora, fauna o paisajes del lugar. Hay algunos dando vueltas como Monte Flores, Nueva Argentina, El Caramelo, Las Marías…”, enumera Benítez Cerdan.

El proyecto que redactaron los habitantes que rubricaron con su firma argumenta que, socialmente, la ruta N° 18 “nunca” los dividió: “Muy por el contrario, nos ha unido. Tenemos una idiosincrasia común, con los mismos problemas y formas de intentar resolverlos parecidas. Como estamos ahora, políticamente la situación permite una gran dispersión de esfuerzos, recursos económicos y humanos, que hacen inevitable el fracaso de éstos al no poder focalizarlos hacia una meta común. Y, administrativamente, significa una gran desigualdad ante la ley y la Justicia, teniendo zonas con recaudación de impuestos y brindando a cambio muy pocos y/o deficientes servicios públicos”, dice en sus puntos fundamentales.

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