Edición Impresa, Policiales

Cabín 9

El rap que refleja la disputa, el miedo y la muerte en un barrio

Alumnos de 7° grado escribieron la letra que muestra la pelea entre Los Cuatreros y Los Stifler en la zona.


Una pista de audio reproduce la voz de un chico. Sobre una base que mezcla efectos, tiros y una frase de la película Nueve Reinas, rapea con un tono impostado y grave. “Somos los pibes de Cabín 9, te cabe”, dispara y parece un hombre. No tiene más de 13 años y habla de las bandas que se disputan el barrio en el que vive. “Los Cuatreros y Los Stifler son los dueños de la calle, son los dueños de la noche, son los dueños de nuestra voluntad. Tiros, balas, ¿de qué lado estás? Tenés que responder, no podés escapar”. La letra no es sólo suya: fue escrita junto con otros 60 adolescentes de voz también anónima en un taller de inclusión que llegó a su escuela hace casi dos años en el medio de una crecida de violencia entre dos grupos enfrentados.

Hace dos años, durante la madrugada del 14 de diciembre de 2014, un enfrentamiento armado entre dos grupos de Cabín 9 terminó con la vida de Guillermo Benítez, de 18 años, y de Mario Bullón, de 32. En la balacera también resultaron heridas otras cuatro personas, entre ellas una adolescente de 14 años que, por una bala que le tocó la médula ósea, no pudo volver a caminar.

El doble crimen hizo salir a la luz una vieja disputa entre las bandas de Los Cuatreros y Los Stifler, que para sus vecinos ya era evidente desde hace rato.

Después de que pasó el verano y cuando comenzaron las clases, un taller de inclusión y prevención llegó a la escuela secundaria de Cabín 9. Betina Zubeldía estuvo a cargo de la iniciativa y contó a El Ciudadano que las jornadas estaban dirigidas a los chicos de séptimo. De los 120 alumnos de ese grado, 60 se anotaron al taller y para Betina fue una evidencia más de necesidad de construcción de espacios de contención en esa zona de la ciudad.

En esos meses, la mujer estaba terminando la tecnicatura en Prevención Comunitaria y tenía decidido que quería hacer la pasantía final en su barrio. Por eso, armó el taller junto con otras compañeras.

“Apenas empezamos a trabajar con ellos, los alumnos empezaron a plantear sus problemas. Había chicos que decían que otros no podían ir a la escuela porque las bandas no los dejaban. Ahí no más salió el tema de Los Cuatreros y Los Stifler, el tiroteo en el que una compañerita quedó en el medio y después no pudo caminar más, el miedo que tenían pero también lo natural que eran muchas de esas cosas que les pasaban”, contó Betina y agregó: “Cuando salió todo esto les propusimos hacer una canción. Y fue que salió el rap”.

La letra la compusieron entre todos y decidieron grabarla. Uno de los chicos mezcló una base de rap con efectos y sonidos de tiros. Al principio, agregó la reconocible voz de Ricardo Darín, sacada de un fragmento de Nueve Reinas. Y después llega la voz de un chico de apenas 13 años que pide la palabra para contar lo que pasa en su barrio.

Los pibes de Cabín 9 y una dolorosa manera de contar

Pido contar lo que pasa en mi barrio./ Los pibes tienen sueños que no pueden cumplir./ Hay pibes chorros por donde veas./ Pibes de 12 años fumando en la vereda./ Los Cuatreros y Los Stifler son los dueños de la tarde./Son los dueños de la noche./ Son los dueños de nuestra voluntad./ Tiros, balas, ¿de qué lado estás?/ Tenés que responder, no podés escapar./ La inocencia se fue, nunca la conocí./ De muy chico él me arruino la vida./ Pido auxilio con un grito vacío./ Y nadie me escucha y nadie me ha oído. /Con mi capucha escondo mi ira./ Escondo mis sueños y escondo mi vida./ A veces pienso en tener un futuro/ y agarrarlo fuerte, no dejarlo escapar/ y no digo que sea imposible, no!/ Pero la realidad se me estalla en la cara/ y allá están, otra vez, vienen a buscarme./ Los Cuatreros y Los Stifler son los dueños de la tarde./ Son los dueños de la noche/ y son los dueños de mi vida./ La familia que no tuve la encontré en la calle./ Mi vieja sin ayuda me crió solita/ escondiendo los golpes bajo su remera./ A mi padre lo enfrenté, ¡aquí se nos respeta!/ Con el fierro lo apuré y con poder me encontré/ pero mi madre lo eligió a él y yo caí./ En el barrio de Cabín yo caí./ Entre Cuatreros y Stifler yo tengo un sueño por cumplir/ poder salir, cambiar y ser feliz./ Donde la ley sea para todos iguales./ Somos los pibes de Cabín, te cabe.

La historia de dos grupos rivales

Hace casi una década, en septiembre de 2007, Los Cuatreros emergieron en las crónicas policiales como un grupo de unos veinte jóvenes que andaban a caballo por las calles de Cabín 9 amenazando y atemorizando a los vecinos. En ese entonces, los jinetes eran conocidos por llegar a los lugares en los que se concentraba mucha gente, como fiestas o cumpleaños, donde rompían todo y amenazaban de muerte a cualquiera que se cruzara en su camino.

Varios años después, el 17 de septiembre de 2014, un operativo con más de 80 uniformados llegó Cabín con el objetivo de desarticular la banda, a la que entonces se investigaba por delitos como amenazas calificadas, lesiones graves y abusos de armas.

Los allanamientos de 2014 también fueron realizados por la TOE y respondían a una serie de denuncias radicadas por vecinos en la subcomisaría 18ª. En ese momento, el fiscal de Investigación y Juicio, Fernando Dalmau, sostuvo que los allanamientos buscaban desarticular a Los Cuatreros pero también a otras gavillas sobre las cuales también pesaban denuncias, entre ellas Los Stifler.

El domingo 14 de diciembre de 2014 se produjo el encontronazo más representativo en la disputa que mantenían estos dos grupos en las calles de Cabín 9, representados en las familias Bullón y Cabrera. Aquella madrugada, en una fiesta en Aguaribay al 200 hubo una balacera que dejó dos muertos y cuatro heridos. Casi dos años después, en noviembre pasado, un integrante de cada una de las facciones fue condenado en un proceso abreviado por haber participado de esa balacera. La defensa de Mario Javier Bullón, de 24 años, acordó con el fiscal Rafael Coria una condena de 6 años de prisión al declararse responsable de homicidio de Guillermo Benítez. Mientras que Claudio “Caio” Cabrera, de 18 años, se hizo cargo del crimen de Mario Bullón y acordó una condena a 5 años y 6 meses de prisión. Los dos habían sido detenidos en enero de 2015.

El 13 de noviembre de 2015 pasado hubo otro operativo en Cabín 9, en el que cayeron detenidos dos hombres, entre ellos el sindicado líder de la banda Los Cuatreros, Roberto “Narigón” Cabrera. Si bien el hombre estuvo imputado en el doble crimen como partícipe necesario, poco después fue puesto en libertad por falta de pruebas.

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