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Operativo

El paro municipal, bajo custodia policial

Unos 120 efectivos policiales salieron a la calle para evitar la superpoblación de manteros que ocupan las peatonales ante la falta de inspectores. La mayoría de los trabajadores informales se trasladaron a las plazas Montengro y Sarmiento.


Las peatonales y las calles aledañas amanecieron custodiadas por efectivos de la fuerzas de seguridad para impedir la presencia de vendedores ambulantes, en el marco de un nuevo paro de los trabajadores municipales. Alrededor de 120 efectivos fueron desplegados por el Ministerio de Seguridad en coordinación con la Municipalidad de Rosario. Desde calle Paraguay hasta Laprida, promediaban cinco agentes por cuadra.

La Municipalidad había preparado un operativo junto con el Ministerio de Seguridad de la provincia para controlar y evitar el despliegue de manteros.

El secretario de Control y Convivencia, Gustavo Zignago  había justificado el operativo: “Reconocemos que al no haber inspectores en la calle por el paro se habilita a personas que, a raíz de la situación económica social, tienen que resolver su problema cotidiano”, explicó el secretario respecto del desembarco de manteros.

Sobre los vendedores Zignago sumó un conflicto más: “Tenemos relevado que hay personas que para garantizar la permanencia de los vendedores ambulantes exigen un monto de dinero. Algunos pedían hasta 200 pesos por semana y otros hasta 500 pesos por mes”, sostuvo el funcionario.

Defensa

En defensa de los vendedores ambulantes, hubo afiches en la peatonal que rezaban: “Todos los trabajadores tenemos derechos. Los vendedores ambulantes reclamamos que se cumpla el uso del espacio público regulado. No a la anarquía en las calles. Sí a una ley regulatoria que nos permita el paso de la informalidad a la formalidad”.

A partir del operativo de control policial los feriantes comenzaron a trasladarse a trabajar a la plaza Sarmiento y Montenegro (en San Martín y San Luis) donde ofrecían al público todo tipo de productos: bijouterie, juguetes, ropa, adornos, baberos, calzado, ropa interior, tortas asadas, lentes de sol, relojes, sahumerios, monederos, películas en DVD y hasta perfumes en cajas, se ofertaban ante una importante cantidad de transeúntes, clientes y potenciales clientes.

Verónica tenía su puesto en la plaza Montenegro y vendía camperas a 500 pesos. “Cuando había paro de municipales y podíamos estar en la peatonal vendíamos bien. En este lugar la venta es mucho más baja. Estamos mal”.

Cabe resaltar que el Ejecutivo local hizo presentaciones ante la Justicia para evitar el despliegue de los vendedores informales en la zona, algo que ya había ocurrido la semana pasada durante el paro de trabajadores municipales.

Voces a favor y en contra

Uno de los comerciantes de la peatonal, expresó que las medidas que se tomaron están muy bien. “Es terrible la cantidad de manteros que venían cada vez que había paro municipal. Era un impedimento que la gente viniera al centro. Y los comercios que cumplimos con las reglas y pagamos los impuestos, vamos a vender más”, dijo Emiliano.

Otro de los comerciantes sostuvo que la situación de los manteros es triste y a la vez, grave. “No podemos vivir en una anarquía y que cada uno haga lo que quiera. Tiene que haber reglas. Donde terminan mis derechos empiezan los de los demás. Es simple”, subrayó el muchacho.

Ramiro es artesano y hace casi 20 años que trabaja en la peatonal. Estaba en la plaza Sarmiento vendiendo sahumerios y dijo que nadie quiere perderse la chance de poder exhibir sus productos.

“Las medidas que se tomaron son en son de paz. Por un lado, los trabajadores municipales tienen todo el derecho de realizar un paro. También lo podríamos hacer nosotros. Pero se necesita trabajar y además evitar los roces”.

Y advirtió: “La diferencia entre estar en la peatonal y en la plaza Sarmiento es abismal. El público es distinto, la comodidad. Estamos en una plaza que tiene habilitada dos cuadras, acá estamos casi hacinados. Queremos que nos dejen trabajar a todos”.

Día histórico

Por su parte, Gustavo Zignago, secretario de Control y Convivencia Ciudadana explicó que se trata de “una acción coordinada, planificada y organizada entre las distintas agencias del estado que se lleva adelante con resultados satisfactorios”.

Además señaló que el operativo demuestra que “la preocupación que había manifestado el Ejecutivo municipal junto con los comerciantes fue más que escuchada por el Ministerio de Seguridad y producto de ello es el dispositivo que se llevó a cabo.

Marcha y acto de los trabajadores

Mientras transcurría el control de los manteros se llevó a cabo una marcha multitudinaria de trabajadores municipales de Rosario y localidades del sur provincial que cerró con un acto en la Plaza 25 de mayo frente a la Intendencia. Antonio Ratner, secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales sostuvo que “con toda la provincia de paro, con intendentes que fueron citados a conciliaciones obligatorias y no concurrieron a ninguna, con multas que se les aplicaron y no hicieron valer, con todo eso y ¿nos quieren sentar a los municipales en una mesa? Acá no hay lugar para mesas, acá hay lugar para pelear”, disparó indignado el dirigente gremial.

A paso seguido Ratner dijo: “No recuerdo un gobierno así, que hace oído sordo a los reclamos de los trabajadores”, al tiempo que aseguró haber cumplido con los pasos correspondientes para una negociación, para finalmente quedarse sin respuestas: “Solicitamos el mes de enero reunirnos en paritaria y llegó febrero sin paritarias. Nos reunimos dos veces en febrero y como respuesta nos decían no tenemos ofertas porque no sabemos cómo se va a acordar la política salarial nacional. En el segundo encuentro, el mismo escenario”, detalló.

“No importaba lo que nosotros les pedíamos sino lo que ellos iban a ofrecer y cuando decidimos parar, por 24 y después por 48 horas, nos mandaron a una conciliación obligatoria. Pero no había razones para dictar la conciliación obligatoria. Pero este gobierno funciona así, funciona por la apretada”, sostuvo.

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