Cine, Espectáculos

89ª ENTREGA DE LOS PREMIOS OSCAR

El Oscar, convertido en una delirante comedia de enredos

Tras anunciar en la madrugada del lunes que la ganadora era “La La Land”, se dieron cuenta del “error” y lo enmendaron en vivo. Así resultó ganadora del premio a la mejor película del año “Luz de luna”, el elogiado drama de Barry Jenkins


Un buen escándalo televisado para millones de personas puede hacer que un premio algo devaluado vuelva a estar en boca de todo el mundo, quizás avalando esa afirmación que sostiene que frente al silencio siempre es mejor que “hablen mal”. De todas maneras, el costo del escándalo puede llegar a ser muy alto, al punto de llegar a pensar en intrigas, filtraciones y “confusiones” premeditadas.

Lo cierto es que una nueva entrega de los premios Oscar, la 89ª, que anualmente programa y otorga la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, tuvo lugar el domingo por la noche, y la gran favorita, el musical La La Land, llegó por unos minutos, entrada la madrugada de este lado del planeta, a ser la mejor película del año. Pero poco después del anuncio, el escenario del imponente Teatro Dolby de Los Ángeles se vio convulsionado con la presencia de asistentes y productores que no cuidaban demasiado las formas, y lo que en principio pareció una broma más del chistoso conductor de la gala, el actor y humorista Jimmy Kimmel, se transformó en una pesadilla mediatizada: la ganadora no era La La Land sino Luz de luna (Moonlight), el dramón de Barry Jenkins sobre la difícil infancia, adolescencia y madurez de un chico afroamericano que crece en una zona compleja de Miami, y que, con el paso del tiempo, descubre su identidad sexual.

Anuncio fallido

La histórica pareja del film Bonnie and Clyde, los legendarios Faye Dunaway y Warren Beatty, habían sido unos minutos antes del gran escándalo que en las últimas horas acaparó la atención de las redes sociales a nivel planetario quienes anunciaron con bombos y platillos el fallido. Con ganas de escapar por los polvorientos caminos de Estados Unidos como lo hicieron con sus recordados personajes, y frente al error insalvable, tuvieron que salir y reconocer que la ganadora era Luz de luna, de cara a una de las situaciones más bochornosas de las que se tenga memoria en semejante gala de premiación.

Acerca del error

En el contexto de una entrega del Oscar marcada por la fuerte disputa que el presidente de Estados Unidos, el polémico Donald Trump, mantiene con el establishment hollywoodense, al parecer, la confusión en el anuncio se debió a la entrega en los laterales del escenario de una tarjeta muleto, como tienen todos los premios, del galardón inmediato anterior, que correspondió a mejor actriz, que recayó en Emma Stone, precisamente, la protagonista de La La Land. Fue entonces cuando apareció la tarjeta correcta y la gente de Luz de luna pudo festejar sin poder salir del asombro, porque todo tenía ribetes de “cámara oculta”. De hecho, el equipo del film de Barry Jenkins había sido el primero en saltar de la platea ya que uno de sus intérpretes, Mahershala Alí, se había ganado el premio al mejor actor de reparto apenas comenzada la gala, poco después de que Justin Timberlake abriera la ceremonia cantando y bailando al ritmo de “Can’t stop the feeling”, una de las canciones  nominadas, e hiciera bailar a toda la platea.

Por su parte, a La La Land le quedó el consuelo del premio al mejor director para el ascendente Damien Chazelle, que se convirtió, con apenas 32 años, en el realizador más joven en obtenerlo, y de las distinciones en los rubros de fotografía, música original y mejor canción.

Los otros intérpretes premiados y cantados fueron Casey Affleck, por Manchester by the sea, y Viola Davis por Fenze, quien ofreció uno de los discursos más encendidos y creíbles de una noche en la que, las favoritas, también se quedaron con otros premios: Luz de luna con el de mejor guión adaptado, y Manchester junto al mar con el de mejor guión original.

CAÍDA DEL RATING

La ceremonia de entrega del máximo premio de la industria estadounidense fue conducida correctamente por el presentador de televisión y humorista Jimmy Kimmel, y alternó críticas más o menos directas (como la mayoría de los premiados en sus discursos) al presidente Donald Trump, con momentos emotivos como el habitual recuerdo de los actores y técnicos fallecidos durante el año o el homenaje al actor Michael Fox y su película Volver al futuro. De todos modos, la televisación, que para Latinoamérica estuvo en manos de TNT, tuvo un 4 por ciento menos de audiencia que el año pasado. La caída en el número de  televidentes rompe la buena racha de calificaciones más altas de otros premios recientes como los Grammys o los Globo de Oro. La televisación del gran espectáculo que, en ciernes, es  el Oscar atrajo esta vez a 34,4 millones de personas, el tercer número más bajo desde 1974.

FARHADI DIJO “NO”

El talentoso director iraní Asghar Farhadi, ganador el domingo del premio Oscar al mejor film de habla no inglesa por la elogiada The Salesman, decidió no asistir a la ceremonia al tiempo que envió un mensaje en el que condenó como “inhumana” la decisión del presidente Donald Trump de prohibir la inmigración de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, incluido Irán. “Dividir al mundo entre las categorías de «nosotros» y «nuestros enemigos» crea miedo. Es una justificación deshonesta para la agresión y la guerra”, declaró el director en su comunicado. Farhadi decidió no asistir a la ceremonia porque, según escribió, las condiciones que se requieren para obtener una potencial visa “son inaceptables”. Y fue así que envió a dos iraníes estadounidenses para representarlo en la ceremonia. “Mi ausencia es por respeto a la gente de mi país y a aquellos de las otras seis naciones a quienes se les ha faltado el respeto por la inhumana ley que prohíbe la entrada de inmigrantes a Estados Unidos”, declaró Farhadi.

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