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El DT campeón: “Es un lujo y un placer para mí estar con ellos”

Andrés Malajovich Farruggia y sus dirigidos charlaron con El Ciudadano sobre el éxito obtenido en la Superliga


Toda la emoción del entrenador tras el triunfo. Fotos: Juanjo Cavalcante.

“Es impresionante, es un desahogo muy grande. Es un momento de felicidad plena, una locura”, cuenta Andrés Malajovich Farruggia. Su mirada conserva la emoción con la que minutos atrás se había perdido contemplando el festejo del Azul, en una mezcla de incredulidad y satisfacción por el objetivo concretado. Quien lo saca del shock fue Cristian Le Bihan, entrenador derrotado que marcó el camino del inmenso respeto con el que Sportsmen asumió la ajustada derrota, en una muestra de madurez tan necesaria en este básquet.

Andrés sabe que no la tuvieron sencilla en esta temporada, con bajas importantes, pero destaca en dónde radica la fuerza de este plantel: “Fue un año difícil pero hubiese sido imposible si este grupo no fuera así. Van, van y van, nunca una cara de culo, nunca un problema. Es un lujo y un placer para mí estar con ellos”.

“Pero además estoy muy contento por el marco, con el contexto de ganar el clásico, fue redondo. Hay que destacar el trabajo de Sportsmen, de Cristian (Le Bihan), del Pelado (Marchica), del Pupi (Córdoba), entrenan mucho y están en el camino correcto”, resume el DT del Azul, quien aunque reconoce que no era sencillo asumir tras la salida de Mariano Junco, le da otro enfoque a su objetivo: “Yo no analizo que tenía que ocupar el lugar de nadie, en cada club al que me toca ir trato de hacer lo mejor, de seguir mejorando y de dejarle algo al club”.

Y ante la pregunta sobre si su equipo merece que los dirigentes les den la chance de jugar el Federal, fue contundente: “Sí se lo merece, se lo re merece”.

Uno de los símbolos del equipo es Santiago Orellano, también protagonista de los reiterados éxitos de Atalaya en el último tiempo. “Es una alegría tremenda, este año fue durísimo y terminarlo así es una satisfacción. Todo este tiempo será inolvidable para mí, con toda esta gente”, dice el alero, quien dedica el éxito a Villa, Suárez y Maruelli, los dos primeros en España y el restante lesionado pero junto al equipo. Y de paso explica cómo hicieron para ganar: “Nos repusimos de un momento difícil, veníamos con Sportsmen jugando muy bien, pero este club es así, los finales cerrados son nuestros. Tenemos una base de esfuerzo que entrena, que entiende que el sacrifico para por pasarse la pelota. Con errores y todo llegamos hasta acá y nos llevamos el juego y el título”.

De los últimos en sumarse al equipo fue el firmatense Mateo López, joven que fue determinante en la temporada tras la salida de Villa, y que en la final ante Sportsmen aportó una cuota de gol clave, pero también defensa: “Fue un partido muy peleado, jugamos un partidazo, dejamos en 56 puntos a un equipo que anota 100 por debajo de las patas”. Y declaró haberse contagiado rápido de la locura de la gente de Atalaya: “Es hermoso, algo así no se vive todos los días. Estoy contento por haber aportado lo mío”.

El que la sufrió en estos meses fue el Colo Rava, quien durante la pandemia debió operarse y recuperarse de una dura lesión. Pero volvió más rápido que nunca. “La verdad es que nunca pensé volver a estar el nivel que juegan estos pibes. Pero tenía que volver tras una lesión dura, entrar y sacrificarme”, dice el Colo, acelerado y con la banda del Azul de fondo: “Esta gente es enferma, es muy loca por Atalaya y me pone muy feliz por poder darles un campeonato”.

Por su parte, Juan José Borches vive el éxito de manera especial. Fue importante en la temporada y en el juego final, con gol, defensa y un triple clave. “En los otros títulos aporte mi granito de arena pero en este sentí que tuve un rol más importante. Además es un clásico, la cancha estuvo hermosa”, explicó y se animó a relatar cómo vivió la previa: “Estuve toda la semana muy ansioso, y hoy (por el viernes) traté de no tocar las redes sociales, porque sabía que iban a estar todos publicando cosas sobre el partido. Pero una vez que entrás a la cancha te ponés a trabajar en el plan de Andrés y te olvidás de todo”.

Y ser de cuna azul lo distingue: “Haber nacido en el club, conocer a toda la gente, tiene algo especial. Los clásicos se tienen que ganar”.

Y claro, en todo Atalaya campeón hay un Yanson. Leo se transformó en referente del equipo y analizó la final y el título, que dice es especial: “Es una locura, este campeonato es distinto a todos los anteriores porque fue ante Sportsmen. Además nunca nos había pasado que se vayan jugadores tan importantes del equipo, pero nos pudimos sobreponer y somos campeones. Estuvimos abajo en gran parte del tiempo y supimos dar el batacazo en el momento justo”.

 

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