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El gran escape

El costo real de la adicción al teléfono

Si usa su smartphone demasiado y se da cuenta que ya casi se volvió dependiente de él, entonces debería leer esta nota para intentar detener ese ciclo toxico.


Si es como la mayoría de las personas, probablemente  utiliza su teléfono inteligente demasiado tiempo. Según datos de ZeroDesktop, empresa creadora de la app  QualityTime,  las personas pasan un promedio de cuatro horas al día mirando la pantalla de su dispositivo portátil.  QualityTime es una aplicación  para controlar cuanto usa su celular, que al final del día puede sorprenderlo al darse cuenta cuanto tiempo perdió con ese pequeño pedazo de plástico y tecnología. Si utilizara ese tiempo para participar en cualquier otra actividad  con mayor contacto humano su  cerebro comenzaría con un proceso de cambio y desintoxicación.

Si se detiene un momento y se pone a pensar, vera que el tiempo que le dedicamos al teléfono está afectando a todo, desde nuestros recuerdos y períodos de atención hasta nuestra creatividad, productividad, relaciones, niveles de estrés, salud física y sueño. En resumen, si siente que su teléfono lo está cambiando, y no siempre para bien, no está loco. Tiene razón. Mucha Razón.

Cuando no podemos controlar nuestros teléfonos, nuestros cuerpos liberan hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol.

Los teléfonos, las aplicaciones basadas en publicidad y las redes sociales están diseñados para ser difíciles de dejar de usar. Es su modelo de negocio cuanto más tiempo y atención le dedicamos, más datos pueden recopilar y anuncios más específicos pueden mostrarnos. Estas compañías son tan buenas manipulando la química de nuestro cerebro que a menudo ni siquiera nos damos cuenta de que estamos siendo manipulados. Se aseguran de que siempre  haya una nueva publicación o un posible “me gusta” esperándonos, nos han condicionado a asociar la comprobación de nuestros teléfonos con la obtención de una recompensa fácil e inmediata.

Nos hemos convertido en los famosos perros de Pavlov, entrenados para salivar cuando oyen el sonido de la campana que anunciaba la comida. Y cuando no podemos controlar nuestros teléfonos, nuestros cuerpos liberan hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. Nos volvemos nerviosos e irritables. Buscamos nuestros teléfonos en nuestros bolsillos, incluso si sabemos que no están allí. Mostramos lo que los especialistas en adicciones reconocerían inmediatamente como síntomas de abstinencia.

Parece difícil, pero no hay que rendirse. Si ha intentado y no ha podido cambiar sus hábitos con respecto a cómo utilizar el  teléfono, o si la idea de tener una relación feliz, sana y sostenible con él parece difícil, déjeme decirle que sí, es difícil, pero es posible.

 

Esta es la forma correcta de cambiar su relación:

Identifique lo que hace y lo que no le gusta.

Hay elementos del uso del teléfono que son útiles o agradables, y hay elementos que lo hacen sentir que está desperdiciando su vida. Su objetivo es mantener lo primero y minimizar lo segundo.

 

Deje de decir: “Necesito pasar menos tiempo en con mi teléfono”.

Esta es una declaración vaga y sin sentido, el equivalente a anunciar que va  a “comer mejor”. Si quiere cambiar un comportamiento, debe saber por qué está tratando de cambiarlo, y lo que quiere que suceda. De lo contrario, no durará más allá del desayuno.

Escriba de tres a cinco actividades que sepa que le traen significado, satisfacción o alegría: tal vez esto es algo que usted dice que quiere hacer pero que de alguna manera parece que nunca tiene tiempo para hacerlo. Luego pregúntese cómo su teléfono le impide hacer estas cosas.

No se rinda si ha intentado y no ha podido cambiar los hábitos de uso de su teléfono. Es posible.

Por ejemplo, sé que pasar tiempo con amigos me da alegría. Pero también sé que he adquirido el hábito de enviar mensajes vía Whatsapp  en lugar de llamar. Esto a menudo resulta en una media hora de mí vida inclinado sobre mi teléfono, luchando con la autocorrección que piensa que estoy hablando de patos cuando escribo “en patas”. Y  cuando finalmente levanto la mirada y miro el reloj del microondas, me doy cuenta de que estoy en la  cocina, solo y en silencio, después de haber pasado 30 minutos escribiendo lo que me hubiera llevado cinco minutos decir.

 

Identifique un objetivo.

Una vez que haya descubierto una forma en que su teléfono le impide hacer algo que le gusta, está listo para identificar un objetivo. Un buen ejercicio es  usar esta plantilla: “Me gustaría pasar menos tiempo  ………………..  y ​​más tiempo  ………….….”

Por ejemplo: “Me gustaría pasar menos tiempo enviando whatsapps y más tiempo con amigos en persona”. Note en que esto es diferente de lo vaga, y sin sentido, declaración del tipo: “Quiero pasar menos tiempo en mi teléfono”.

 

Si desea pasar menos tiempo en las redes sociales, elimine las aplicaciones.

Defina el éxito

¿Qué lo haría sentirse exitoso en su lucha contra el celular? Es importante ser realista: es probable que no termine un libro de un tirón  o que no  tenga un fin de semana en el que cada momento esté lleno de alegría, productividad y significado. Pero si sabe que se  siente  feliz cuando ve  a un amigo en particular, podrías definir el éxito como tomar un café con ellos en algún momento de la próxima semana. Si quiere  leer una novela, podría intentar leer un capítulo por noche.

 

Hágalo  fácil.

Puede tratar de cambiar un hábito solo con la fuerza de voluntad, pero eso no es muy divertido, y generalmente no funciona. Es mucho más efectivo eliminar los factores desencadenantes del hábito que está intentando cambiar y agregar desencadenantes para el que está tratando de establecer.

Digamos que quiere leer un libro antes de acostarse, pero se sigue distrayendo con su teléfono. Primero, quite el gatillo: cargue su teléfono en un lugar que no sea su dormitorio. (Si es necesario, compre un despertador para no usar su teléfono en esa función.) Segundo, agregue un nuevo activador: coloque un libro en la mesita de luz en el lugar que habitualmente ocupa su teléfono. De esta manera, cuando instintivamente  quiera agarrar el teléfono, encontrará un  libro.

Haga algo similar con su teléfono. Desactive  las notificaciones. Si desea pasar menos tiempo en las redes sociales, elimine las aplicaciones. Entonces, si realmente quieres consultar Twitter, deberá hacerlo desde la versión web móvil mucho menos satisfactoria.

Preste especial atención a la pantalla de inicio: debe contener solo herramientas, no tentaciones. Edite y organice sus aplicaciones para que sea más fácil hacer las cosas que quieres hacer y más difícil para hacer las cosas que te hacen sentir asqueroso.

 

Tómelo con calma.

No va a cambiar sus hábitos en un día. Tampoco es realista intentar cambiar todos sus hábitos a la vez. Elija una cosa para enfocarse a la vez. Tal vez (y no se sienta tonto) hoy podría pasar cinco minutos mirando por la ventana en lugar de mirar su teléfono. O a lo mejor el domingo por la mañana pueda esperar hasta después del desayuno para empezar a leer El Ciudadano en  su teléfono. Una mejor opción es que fuera hasta el Kiosco de revistas, saludara al diariero, hablara con él un rato, comprara la edición de papel de El Ciudadano y volviera caminando tranquilo aspirando el aire suave de la mañana. Otra opción  podría ser  consultar su correo electrónico dos veces por hora en lugar de las 20 que normalmente usa. Siempre hay margen de mejora, y si se está moviendo en la dirección correcta, ningún logro es demasiado pequeño.

 

Establezca la etiqueta .

Si un amigo sacó un cigarrillo y le echó el humo en la cara, probablemente no tendría problema en decirle que se detenga, porque tenemos una comprensión social de que hacer eso (echar el humo en la cara de otro) sería grosero. Pero si ese mismo amigo saca  su teléfono en medio de una conversación con usted, sería mucho más difícil decirle que eso está mal, porque aún no hemos acordado la etiqueta de cómo usar nuestros teléfonos en público. Esto nunca va a cambiar a menos que comencemos a hablar de eso, así que empiece a hablar de ello. Muy de a poco, pero vera como cambia su entorno y usted mismo.

El punto es asegurarse de que cuando use su teléfono, sea una elección consciente.

La próxima vez que un teléfono interrumpa una interacción que de otra manera sería agradable, úselo como iniciador de conversación. Pregúntele a su amigo: “¿Cuándo te parece que está bien usar el teléfono? ¿Cuándo te parece que esta mal o es inapropiado?

Si siente que es demasiado agresivo dirigirse directamente al uso que hace su amigo de su teléfono, simplemente mire a su alrededor en busca de conversación. Es probable que haya otras personas que pueda usar como ejemplos.

 

Recuerde que su objetivo es sentirse bien.

Si eliminar las aplicaciones de redes sociales funciona para usted, genial. Si realmente extraña Facebook, vuelve a instalarlo. En otras palabras, experimente. No está  tratando de restringirse arbitrariamente. Está tratando de descubrir lo que le gusta y lo que no. En definitiva, el punto es asegurarse de que cuando use su teléfono, sea una elección consciente.

 

Está bien con la imperfección.

Nunca va  a tener una relación perfecta con tu teléfono. Y eso está bien. El objetivo es simplemente tener una idea clara de cómo se ve una relación saludable y  darse cuenta cuando se está  transformando en un habito toxico. Si eso no  sucede no se rinda. Solo tome una respiración profunda, dese cuenta que es un ser humano e inténtelo de nuevo. Puede ser un viaje divertido.

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