Edición Impresa, Policiales

¿Vocación o delito?

El chico que quería ser policía

Portaba un arma de juguete y un chaleco antibalas rellenado con hojas de revistas. Pero adentro de la fuerza era un uniformado más y hacía adicionales. La historia de un joven que simuló ser un agente de la UR II y nunca cobró por su tarea.


El falso policía detenido el pasado domingo durante el clásico de fútbol rosarino fue imputado ayer por el delito de usurpación de cargo. Este joven de 19 años se presentaba como agente de la Policía de Acción Táctica (PAT) y según la investigación fiscal prestó servicios adicionales en la fuerza durante algunos meses sin que nadie lo notara, aunque nunca percibió los haberes de esos servicios, según refirió una fuente consultada. Por un acuerdo entre el fiscal Sebastián Narvaja y el defensor oficial Diego Villar, el sospechoso quedó en libertad con el compromiso de presentarse quincenalmente en la Oficina de Gestión Judicial y entregar una camisa del uniforme policial que aún tiene en su poder.

Esta historia que generó el asombro de muchos dejó al desnudo lo que un hijo puede hacer por evitar una desilusión a sus padres, pero sobre todo manifiesta la falta de controles internos en la fuerza policial. Según se desprende del caso, este joven fue asignado desde la institución a distintas tareas sin que nadie se percatara que no era policía.

Según la información que trascendió ayer, Leonardo B. proviene de una familia de escasos recursos y pretendió seguir los pasos de su abuelo. Para ello ingresó al Instituto de Seguridad Pública (Isep) pero en 2014 sufrió una enfermedad que le valió la baja de la institución. Según una fuente cercana al caso, Leonardo no tuvo el coraje de contarle a su familia y decidió callar y crear una parodia. Todos los días salía de su casa para cursar sus estudios, pero se iba a una biblioteca donde continuaba incorporando los conocimientos necesarios para ser uniformado, hasta que llegó la colación.

Esa vez, echó mano a una nueva falacia para distraer a su familia y evitar que asistieran al acto. Según la fuente consultada, Leonardo comenzó a juntar dinero para acceder al uniforme policial que logró comprar en uno de los locales especializados en proveer este tipo de vestimenta. Con el uniforme en su poder, el muchacho se presentó ante las autoridades policiales y según este relato logró la obtención de adicionales para la prestación de diversos servicios de seguridad que, aseguran, no cobró. En la audiencia imputativa surgió que esta persona logró vincularse durante las tareas que desarrollaba con uniformados que no dudaron de que se trataba de un colega; incluso aportaron mensajes de Whatsapp.

El domingo pasado, cuando Leonardo B. fue descubierto mientras realizaba cacheos junto al personal policial en una de las puertas de acceso a la cancha de Newell’s, sostuvo ser agente de la PAT y, si bien contaba con vestimenta de fajina con el logo de dicha fuerza, su arma lo delató. Se trataba de una réplica de una pistola 9 milímetros que otro policía descubrió. A su vez, se determinó que el deteriorado chaleco antibalas que llevaba puesto no contaba con la protección adecuada: lo había acondicionado de manera casera y rellenado prolijamente con hojas de revistas.

El fiscal Narvaja, luego de imputarlo de usurpación de cargo, delito que conlleva una pena condicional de un mes a un año e inhabilitación especial por doble tiempo, solicitó una morigeración de la prisión preventiva. Puntualmente, la presencia quincenal del imputado en la Oficina de Gestión Judicial mientras dure el proceso, lo que no fue objetado por la defensa pública y admitido por la jueza Hebe Marcogliese, quien presidió la audiencia.

El jefe de Policía, Marcelo Villanúa, sostuvo que al producirse la detención esta persona brindó un número de código adicional que es inexistente, por lo que se inició una investigación administrativa, en paralelo a la judicial. Villanúa explicó que esta persona fue descubierta en este hecho puntual y destacó que hay una serie de medidas en trámite para determinar si tomó otros adicionales. Entre estas medidas buscan corroborar si  realmente esta persona cursó en el Isep, si prestó servicio en la PAT, y requirió registros fílmicos de otros servicios para determinar si estaba presente en dichos lugares, entre otras diligencias que fueron oficiadas.

El funcionario policial se explayó sobre el censo policial que se está llevando adelante y aclaró que una de las preocupaciones que tiene el Ministerio de Seguridad es cambiar la credencial que identifica a la Policía. Para ello se está realizando una encuesta con preguntas que se chequean con la base de datos de recursos humanos para hacer una credencial más segura, ya que actualmente es fácil de adulterar: no tiene mayor medidas de seguridad.

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