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Juicio

Diez años de prisión y una pierna rota

Un joven de 24 años fue condenado, mediante un juicio abreviado, por un homicidio cometido en agosto de 2015 aunque un incidente previo demoró la homologación durante una hora.


Un joven de 24 años fue condenado, mediante un juicio abreviado, por un homicidio cometido en agosto de 2015 aunque un incidente previo demoró la homologación durante una hora. Cuando el defensor tomó contacto con su cliente observó que Titi, como se lo conoce, estaba golpeado y contaba con una fuerte lesión en la pierna. El Servicio Penitenciario que lo trasladó sostuvo que al abrir la puerta del furgón en el que era transportado intentó fugarse y fue reducido, lo que derivó en las fuertes lesiones. Ante este hecho el defensor oficial, al iniciar la audiencia, solicitó que Walter Ramírez fuese revisado en forma urgente por un médico forense y tras su atención requirió la remisión a otra unidad penitenciaria para resguardar su integridad física y la investigación sobre el hecho. El juez Javier Beltramone homologó el acuerdo y condenó a Titi a 10 años de cárcel por homicidio simple. A su vez, ordenó la atención del muchacho por un médico forense y el posterior traslado a otra cárcel. El ahora condenado fue retirado en silla de ruedas mientras intentaba contener el llanto y según trascendió fue derivado a un hospital para su atención.

Su defensor, Mariano Bufarini, sostuvo que si bien su cliente no quiso realizar la denuncia, en su carácter de patrocinante oficial radicará la misma en la Fiscalía.

Ayer a la mañana Walter Aníbal Ramírez fue trasladado a Tribunales para una audiencia de homologación de juicio abreviado aunque un incidente ocurrido en la puerta del edificio terminó con el hombre fuertemente lesionado. Una placa de platino que tiene en la pierna habría terminado fragmentada durante la escaramuza. Fuentes judiciales sostuvieron que el grupo especial de traslados del Servicio Penitenciario refirió que al llegar a  Montevideo y Moreno, y al abrir la puerta del furgón de traslado, Ramírez empujó la puerta y saltó. Según el relato de la fuerza de seguridad el hombre intentó evadirse y a los pocos pasos fue reducido, circunstancia en la que terminó lesionado. Por este incidente la audiencia se demoró una hora y al realizarse Bufarini solicitó  la revisión por un forense y su traslado a otra unidad penitenciaria lo que fue admitido por el juez Javier Beltramone. Sin embargo terminó internado.

Abreviado por un crimen

En la audiencia, el fiscal Florentino Malaponte presentó el acuerdo abreviado al que arribó con el defensor Mariano Bufarini. Allí explicó que el 2 de agosto de 2015  Walter Aníbal Ramírez se acercó hasta Esteban de Luca entre Corrientes y Paraguay donde Pablo Luciano Ojeda, alias Pimentón, discutía con otro hombre y al grito de “ninguno se va a hacer el vivo con mi familia” acuchilló a la víctima en dos oportunidades. Pimentón recibió una lesión en el cuello, logró caminar mal herido media cuadra y cayó muerto. Ojeda se ganó el apodo “por picante”: no tenía problema de agarrarse con nadie, aunque no usaba armas, contó un vecino. La mitad de su vida la pasó en la cárcel y en los noventa fue jefe en el Fonavi de Tiro Suizo. Un amor hizo que luego de su última estadía en un penal intentara recomponer su vida y se fue a vivir a Granadero Baigorria, refirió una allegado aunque volvía cada tanto al barrio.

Ese sábado se quedó tomando en la entrada al monoblock y cuando se quedó sin plata comenzó a molestar a unos chicos. Según algunos testimonios Walter Ramírez, otro picante del lugar de otra generación, terminó acuchillando al Pimentón en el cuello. Ayer, entre lágrimas de dolor, aceptó su firma inserta en el acuerdo y fue condenado a 10 años de prisión por el crimen.

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