Ciudad

Agenda de género

Día de la Mujer: jornada de paro y movilización

El lunes la primera asamblea feminista de cara al Día Internacional de la Mujer convocó a cientos mujeres, lesbianas, travestis y trans en La Toma. Trazaron estrategias de cara a la movida que se replicará en todo el mundo


“Soy Ana, de Baigorria y creo que tenemos que incluir al cordón industrial”. “Soy Florencia, de Empalme Graneros y es la primera vez que vengo”. “Me llamo Noe, milito en Ni una menos y creo que las mujeres no le debemos a nadie este crecimiento”. “Soy Silvia y creo que tenemos que lograr que paremos las amas de casa”. La ronda de presentación sigue. Sin micrófonos y sentadas en círculo las mujeres, lesbianas, travestis y trans que van desde la adolescencia hasta los setenta piden la palabra y dicen quiénes son. Todas dedican unas palabras a la alegría que les produce que sean tantas. La convocatoria masiva era esperada pero, alguna reflexiona, los movimientos no deben perder la capacidad de reconocerse y sorprenderse. Una toma la palabra y opina que no va a quedar otra que dejar las presentaciones para las próximas reuniones. “Ya nos vamos a ir conociendo”, cierra y pone el foco en lo que las llevó hasta ahí. Hace calor, los folletos y cuadernos hacen de abanico y el segundo piso del Centro Cultural La Toma está lleno.

El 8 de marzo es el Día de la Mujer en todo el mundo y este año por segunda vez se hará el Paro Internacional de Mujeres. La primera edición de 2017 tuvo adhesión en más de 50 países. En Argentina será el tercero. El 19 octubre de 2016 las mujeres del país pararon por dos horas y marcharon de negro en contra de los femicidios, después de que se conociera la noticia del brutal crimen de Lucía Pérez, adolescente de 16 años violada, empalada y asesinada en Mar del Plata una semana antes. La medida del movimiento de mujeres argentino marcó un precedente a nivel internacional, como antes lo había hecho la convocatoria de Ni una menos de 2015.

El paro y las marchas del próximo 8 de marzo son uno de los eventos más importantes de la agenda feminista del país. Si el Ni Una Menos significa la movilización contra la violencia machista y los femicidios, el 8 de marzo pone el foco en el lugar de las mujeres en la sociedad y en cómo quieren vivir. “Nosotras movemos el mundo” es una de las consigna para correr el eje de los festejos tradicionales de la fecha. Algo así como la pregunta de qué pasaría si un día los inmigrantes dejaran de trabajar en EEUU, las mujeres ponen el foco en que la economía se sostiene en una división de las tareas injusta. No sólo ganan en promedio un 27 por ciento menos que los varones, también es más difícil alcanzar los cargos más altos en las empresas y fue necesario el cupo femenino para la entrada al mundo de la política. Silvia Augsburger, diputada provincial e integrante de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, lo explica: “Tenemos que poner en discusión la división sexual del trabajo y que no es nada menos que hoy el mundo está organizado de una manera en la cual las mujeres se ocupan de las tareas de cuidado”.

En Rosario la primera asamblea organizativa de cara al próximo 8 de marzo llegó el lunes a La Toma (Tucumán al 1300). Desde las 19 más de 200 mujeres de todas las edades y lugares de pertenencia se sientan en ronda a discutir las estrategias para que el paro llegue a la mayor cantidad de lugares de trabajo posibles y que se sienta también en las casas. Muchas llegan por primera vez. Otras tienen décadas de experiencia en la agenda de género a partir de la participación en el Encuentro Nacional de Mujeres. Circulan los papeles para anotarse en las comisiones mientras se pide la palabra.

Los sindicatos y las organizaciones sociales aparecen como los aliados estratégicos. Desde las localidades vecinas, muchas plantean que, más allá de la marcha que se hará en Rosario, hay que reforzar las actividades en sus ciudades. Otras piden por un feminismo popular que llegue a todos los barrios. “Hay muchas mujeres hoy no pueden venir porque los maridos no las dejan, porque sostienen las economías informales, porque dan cátedra de jefas de hogar”, dice una chica que no llega a los 20 con una remera de la Garganta Poderosa.

Desde el fondo una rubia trans levanta la voz y cuenta que pertenece al colectivo que es blanco de la discriminación todos los días. “Nací en una sociedad equivocada, machista y patriarcal que no me deja vivir. Por eso hay que parar”, dice y la asamblea aplaude con fuerza.

Las historias se multiplican y también los pedidos. Vale irse por las ramas y volver para poner el foco en las estrategias. No perder de vista las consignas internacionales pero no olvidar lo local. Llevar a los lugares de trabajo los debates. Seguir las causas de la ciudad y localidades vecinas para ayudar a las familias en el reclamo de justicia. Pensar el avance de una derecha conservadora en el continente y en las políticas de ajuste del gobierno de Cambiemos. Recordar que las paritarias estarán en el centro de la discusión en marzo.

Muchas en los espacios de militancia política son rivales. Las intervenciones muestran un colectivo diverso, con contradicciones y consensos. Construyen un feminismo que no es homogéneo, que genera discusiones largas, pero que entendió que está en el centro de la escena y que debe ser estratégico para movilizar. O mover la tierra, en palabras de uno de los primeros comunicados de cara a marzo.

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