Ciudad

Graves irregularidades

Denuncias por malos tratos contra un geriátrico

Familiares advirtieron que el lugar brinda muy malos tratos a los ancianos. El negocio está ubicado en el barrio de Arroyito. No tiene habilitación municipal


Lorena Pagano es una de las tantas personas que alojaban a sus familiares en el geriátrico San Agustín, ubicado en José Ingenieros 991, en el barrio de Arroyito. La joven denunció que en el lugar se brindan malos tratos hacia los ancianos, además de tener problemas edilicios. “Hace varios meses atrás la encontré a mi abuela dopada y la dueña me respondió que rompía mucho las pelotas. Le dije que me prepare los papeles que me la llevaba. Cuando estuvo lúcida me contó que la trataban mal, que cuando pedía ir al baño le ponían un pañal y que los tenían sentados todo el día”, contó la mujer a El Ciudadano.
La cosa no queda allí. Es que el Estado también constató irregularidades.

Desde la Secretaría de Control y Convivencia local explicaron que el año pasado se inspeccionó cinco veces el geriátrico y se constató que no cuenta con la habilitación municipal, aunque sí tiene la venia provincial.
El lugar sólo sigue funcionando –según explicaron desde el Ejecutivo local– “por trabajar con personas en situación de vulnerabilidad” y debido a que es la Justicia quien tiene que determinar el desalojo.
La clausura preventiva del municipio data de octubre de 2016.

 

Varios

No sólo Lorena denunció las irregularidades del albergue de ancianos: se fueron sumando, a través de Facebook, otros familiares y algunos de los empleados que trabajaron allí.

Guillermo fue otro de los que se quejó. Allí tenía a su abuelo. “Tienen a los ancianos en mal estado, los tratan mal, no los bañan y los putean cuando piden algo”, describió.

Rebeca es una de las tantas empleadas que trabajó en el geriátrico. También lo criticó. “Yo trabajé con esa chanta sinvergüenza, siempre cambia de personal porque no les paga”, dijo.

Según contó Lorena, tenían amenazada a su abuela. “Vieja hija de puta, más vale que no digas nada”, le advertían, según la joven.

“No se podía entrar en los horarios de comida, ni merienda, ni el día que hacían limpieza. Tampoco tienen sala de primeros auxilios”, relató Lorena.

Cualquier geriátrico que quiera abrir sus puertas en la ciudad tiene que tener la aprobación del Ministerio de Salud de la provincia y permiso municipal. En Rosario hay 91 geriátricos habilitados y 19 están sin permiso que ya fueron denunciados penalmente por el área correspondiente.

El San Agustín tiene habilitación bajo categoría Holepam (una categoría inferior a la de geriátrico). Corresponde a los establecimientos “de adultos mayores para su alojamiento, alimentación y actividades de prevención y recreación con un médico responsable, en su mayoría con autonomía física. Pueden alojar a menores de 60 años hasta un 30 por ciento del total de los residentes, y ancianos hasta un 20 por ciento. Esto último se puede incrementar hasta un 10 por ciento”, según el criterio de la Dirección General de Auditoría Médica.

 

Control

Guillermo Turrín, el secretario de Control y Convivencia, explicó a El Ciudadano que el tema es complejo porque este tipo de inmuebles están sometidos a una doble habilitación, tanto provincial como municipal.
“En el caso particular de este lugar, tenía la habilitación otorgada por parte de la provincia de Santa Fe, pero no de la parte municipal”, explicó.

Igual, el funcionario dijo que lo más importante es la salud de las personas que están alojadas allí, y aseguró que el lugar cuenta con médicos, terapistas y psicólogo.

“El geriátrico terminó con un proceso de denuncia penal por violar la clausura. Desde el área se realiza un doble control; de parte de médicos que constatan el control sanitario de las personas que viven allí, y un inspector municipal que controla que tenga salida de emergencia, matafuego y botiquín, entre otras cuestiones”, especificó Turrín.

El secretario de Control y Convivencia de la Municipalidad contó que luego de realizar las denuncias penales se notifica a los familiares.

“Buscamos que este tipo de lugares sean seguros, sanos y adecuados y que los familiares que alojan a sus parientes tomen conciencia de que tienen que tener ciertos requisitos de salubridad, seguridad e higiene”, advirtió.

Y concluyó: “Este lugar tiene cuestiones administrativas por resolver porque sólo tiene la habilitación del Ministerio de Salud. Hay enfermeros y médicos con matrículas para atender a los abuelos”.

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