Policiales

Ataque en zona sudoeste

Declaran a un chico responsable de balacera con dos heridos

La Cámara Penal validó que en diciembre de 2015 Chipi, entonces de 16 años, baleó a dos jóvenes en el sudoeste. Los dos atacantes iban en moto; el conductor ya fue condenado en un juicio abreviado. Una versión afirma que el tirador gatilló en represalia contra el testigo de un resonante homicidio


Riobamba y Servando Bayo, donde ocurrió el hecho.

En diciembre de 2015 un grupo de jóvenes estaba en una esquina de la zona oeste y le tiraron desde una moto. Una de las víctimas recibió cinco balazos, el otro dos. Lograron sobrevivir al ataque. En diciembre de 2017 el conductor de la moto aceptó su responsabilidad en la balacera a través de un juicio abreviado: fue condenado a tres años de cárcel por lesiones graves. Según la investigación, el tirador fue un adolescente apodado Chipi, entonces de 16 años, que fue enjuiciado en el fuero de Menores. La jueza María del Carmen Mussa lo declaró responsable del hecho y ahora la Cámara Penal confirmó la decisión. Con esta resolución, el caso de Chipi pasará a una segunda etapa, donde la magistrada deberá determinar la aplicación o no de pena para el adolescente.

Faltaba poco para la medianoche del 3 de diciembre de 2015. En la esquina de Riobamba y Servando Bayo estaban Cristian E. y Carlos R.D. En un momento llegó una moto conducida por Néstor Palavecino. Como acompañante, dice la acusación, iba Franco G., alias Chipi, un chico que no llegaba a la mayoría de edad. El chico sacó un arma y disparó sin decir nada. Cristian recibió cino balazos en el abdomen, tórax y brazos. Corrió hasta la puerta de un pasillo donde algunos vecinos lo socorrieron y lo llevaron al Heca. Mientras que Carlos R.D. fue baleado en las piernas. La novia de Cristian vio la secuencia y le gritó: “¿Qué hacés?”. A ella le dedicaron algunos tiros, aunque logró esconderse.

Según una versión recogida en el caso la bronca no venía con Cristian E. sino con los padres de otro pibe, quien como testigo había señalado a un sospechoso del crimen de Leonardo Perrone, ocurrido el 26 de agosto de 2016 en Riobamba al 4300 durante un asalto.

En diciembre de 2017, Palavecino firmó un procedimiento abreviado. El entonces fiscal Pablo Pinto y la defensora Patricia Guzmán llegaron a un acuerdo por el delito de lesiones graves agravadas por el uso de arma, por lo que el juez aceptó fijarle una pena de 3 años de cárcel por conducir la moto.

En cuanto a Franco G., Chipi, la jueza de menores María del Carmen Mussa, en marzo de 2018 resolvió declararlo responsable del delito de tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El defensor de Chipi apeló y dijo que hay una disputa territorial entre una familia por un lado y otras dos familias por otro y que su defendido quedó involucrado por estar ligado a una de estas familias pero no fue el autor de los disparos.

Pero los vocales Carlos Carbone, Daniel Acosta, Carolina Hernández, a cargo de la revisión de la sentencia, evaluaron los testimonios de las víctimas. Cristian E. lo sindicó directamente; también su novia, que fue testigo ocular del hecho. En cuanto a Carlos R.D., en un primer momento dijo que era tirador era un tal Pachorra, aunque en el día se desdijo y explicó que había confundido a Chipi con el hermano por el parecido físico que tienen.

Chipi cayó dos días después del hecho y en su casa se secuestró una moto de similares características a la usada en el ataque. En cuanto a los testigos de descargo, quienes dijeron que no estaba en el lugar del hecho, concluyeron que fueron presentados meses después y el detenido no hizo referencia a esta coartada en su indagatoria. Por lo que los camaristas confirmaron la decisión de la jueza Mussa.

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