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Ejecución en barrio Martín

Crimen del policía Leoncio Bermúdez: imputaron al cuarto detenido

El hombre de 31 años había sido detenido a mediados de diciembre por amenazar con un arma a un nene para robarse un auto y luego escapó del Agudo Ávila. A los 44 días fue apresado y ahora quedó acusado como uno de los miembros del grupo comando que intentó liberar a un preso de Piñero del Hospital Provincial y terminaron asesinado al subinspector


Un hombre, de 31 años, quedó imputado como uno los miembros del grupo comando que asesinó al subinspector Leoncio Bermúdez e hirió a dos mujeres en noviembre pasado en el frustrado intento de liberar a un preso de Piñero que estaba en la guardia del Hospital Provincial. Además, la fiscal Gisela Paolicelli también lo acusó por un violento robo calificado cometido el 15 de diciembre pasado en Cerrito y Perú y por el que luego escapó del Psiquiátrico Agudo Ávila donde había quedado alojado.

El sospechoso es Mauricio Ezequiel Bustos, de 31 años, y fue apresado el martes de la semana pasada en una plaza de Donado y La República, en la zona noroeste. A Bustos lo buscaban por fugarse centro de Salud Mental donde estaba por la causa de robo calificado y luego se conoció que fue identificado como quien irrumpió con Pablo Sosa 14 de noviembre pasado en el Provincial, por la entrada a la guardia de Zeballos al 400.

Además, de Sosa están acusados otros dos internos de Piñero: Joel Gabriel Ibarra y Lautaro Núñez, los cuales están sindicados como los organizadores del escape de Gabriel Lencina y por el que ofrecían unos 2 millones de pesos. A estas personas se le suman dos adolescentes, quienes hicieron de campana.

El plan criminal

La fiscal Paolicelli reconstruyó en la audiencia de este miércoles los roles de las seis personas que están sindicadas en el intento de evasión de Lencina, quien estaba alojado en el pabellón 9 de Piñero, condenado a 22 años de prisión por dos crímenes y una tentativa.

Todo comenzó a las 22 del 13 de noviembre pasado cuando personal del Servicio Penitenciario trasladó a Lencina al Provincial por tuberculosis. Ya era la madrugada del martes 14 de noviembre cuando fue internado hasta las 18.48 donde recibió el alta. Los dos custodios del Servicio Penitenciario solicitaron a sus superiores una Unidad de Traslado para regresar a la cárcel.

Paolicelli determinó que a las 18.48 los presos Ibarra y Núñez usaron sus celulares para convocar a un grupo de personas para que liberaran a Lencina, “ofreciendo para ello 2 millones de pesos”.

Así, Ibarra contactó al adolescente de 15 años, quien se tomó un remís junto al otro chico de 14, para luego pasar a buscar a Sosa y quedarse en la esquina de 9 de Julio y Alem.

A las 20.43, se les unió Bustos, el cual fue contactado por un hombre, que aún no fue identificado. Con el grupo completo, apareció en escena otra pareja –aún sin identificar– en un Fiat Uno gris y les dio las últimas indicaciones.

Eran las 21 cuando el mensaje del alta de Lencina le llegó al subdirector de seguridad de Piñero y éste pidió que lo fueran a buscar. Los del Servicio Penitenciario salieron a las 21.30.

A las 21.47 Sosa y su cómplice irrumpieron en la guardia por calle Zeballos al 400 mientras que los adolescentes quedaron de campana. La dupla fue hasta donde estaba Lencina y amenazó con una pistola 9 milímetros a los dos penitenciarios. Uno de los custodios se abalanzó sobre Sosa para sacarle el arma, forcejearon y el atacante le sacó la reglamentaria tras pegarle un culatazo.

Al ver frustrado el plan, Sosa y Bustos huyeron. Aún dentro de la guardia, dispararon al menos dos veces y terminaron hiriendo a una paciente en la cadera y el glúteo.

El subinspector Bermúdez estaba dentro del destacamento policial móvil estacionado en la puerta de la guardia cuando escuchó gritos, tiros y advirtió las corridas. El uniformado corrió hacia la entrada y en ese momento chocó con Sosa, quien salió con las dos pistolas en las manos. Bermúdez no alcanzó a sacar su arma reglamentaria que Sosa le gatilló en el cráneo y lo remató con un tiro en el rostro en el piso, indicaron los pesquisas.

Sosa siguió con Bustos y los adolescentes por Zeballos hacia 1° de Mayo. En el camino volvió a gatillar unas cuatro veces contra el Destacamento N° 16 donde estaba la pequeña hija del inspector Bermúdez que resultó ilesa de milagro y las paredes del Hospital. Producto de esta balacera, otra mujer resultó herida de bala en una de sus piernas.

En su escape a Sosa se le cayó un celular, el cual fue peritado y cuya información sirvió para conocer los roles del plan. Después, los pesquisas determinaron que el cuarteto huyó en el Fiat Uno color gris por Juan Manuel de Rosas hacia el sur. El subinspector falleció a los minutos en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), fue la descripción que hizo la fiscal en esta audiencia, al igual que el 28 de diciembre cuando imputó a Sosa como autor del crimen de Bermúdez y a  Núñez e Ibarra como los organizadores. En esa oportunidad, la jueza Verónica Lamas González les dictó la prisión preventiva efectiva y aceptó el pedido de la querella para sumar el agravante del crimen de odio.

Crimen del policía Leoncio Bermúdez: ofrecían 2 millones de pesos para rescatar al preso del Hospital Provincial

La cuarta imputación

Este martes fue el turno de la acusación de Bustos, quien fue sindicado como autor de los delitos de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, por precio o promesa remuneratoria y criminis causa, agravado por la participación de dos menores de edad y por el uso de arma de fuego, abuso de armas en calidad de coautores, robo calificado y tentativa de favorecimiento de evasión, robo calificado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, en concurso real con el delito de portación ilegítima de arma de fuego de uso civil agravada por registrar antecedentes penales.

Uno de los robos que le atribuyen a Bustos y por el que fue detenido se cometió el 15 de diciembre pasado cuando amenazó a un nene de 12 años que estaba dentro de un auto estacionado en Perú al 1600. Lo obligó a salir a punta de pistola y huyó con el vehículo.

La dueña del auto estaba cerca y pidió auxilio a los gritos por lo que un vecino se subió a su moto para seguirlo. La persecución siguió por Provincias Unidas hasta la esquina con Cerrito cuando el automovilista perdió el control y chocó contra un cantero.

Bustos salió como pudo e intentó huir a la carrera pero fue apresado por personal de Comando Radioeléctrico en Perú y Riobamba. Los uniformados le secuestraron un arma de fuego tipo revólver calibre 22. Tras una serie de exámenes, el sospechoso quedó alojado en el Hospital Psiquiátrico Agudo Ávila de donde se fugó a los tres días.

Pasaron 44 días y fue recapturado hasta este martes cuando el juez Mariano Aliau aceptó la acusación de la Fiscalía y ordenó que recibiera el tratamiento psiquiátrico en prisión preventiva efectiva dentro de una cárcel por el plazo de ley.

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