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Contra la ampliación de derechos

“Con mis hijos no te metas”: desde EE.UU. vía Perú

Vocero peruano de movimiento evangélico continental, que desembarcó en Rosario y Córdoba semanas atrás, visitará Argentina en octubre para “dar continuidad” a campaña contra el aborto y la educación sexual. Especialista advierte influencia y financiamiento de grupos conservadores norteamericanos


Arte El Ciudadano

Paulo Rosas Chávez / Especial para El Ciudadano

El 16 de diciembre del 2016, alrededor del mediodía, cientos de manifestantes con carteles e indumentaria rosa y celeste se amontonaron en las afueras del Ministerio de Educación de Perú, con sede en Lima. Ante la llegada de medios de comunicación, la abogada Beatriz Mejía tomó la palabra y dijo que la protesta respondía a que el Estado buscaba impulsar la “ideología de género” desde los textos escolares. La manifestante, que vestía un polo rosado con la frase “Con mis hijos no te metas”, remarcó que ese conjunto de ideas provocaría “la homosexualización de la cultura en el Perú”.

Esa fue la primera protesta pública de “Con mis hijos no te metas”, movimiento que nació ese año en Perú y que desembarcó en forma oficial a la Argentina el pasado jueves 20 de septiembre, con la aparición de paneles publicitarios en Rosario y Córdoba, y con una movilización frente a la Legislatura en Santa Fe, que ese día trataba la ley de Educación provincial. Esta norma incluye una actualización de la ley de Educación Sexual Integral (ESI), que rige a nivel nacional desde 2006 y que el Congreso debate modificar, para que sea declarada de orden público y la apliquen escuelas públicas y privadas en todo el territorio nacional (hoy sólo nueve provincias la implementan).

El Ciudadano informó la semana pasada sobre el origen evangélico de este grupo y sobre cómo, tras apoyar el rechazo del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), ahora busca revocar la ESI. ¿Hasta dónde pretende llegar?

Christian Rosas es el principal vocero de “Con mis hijos no te metas” en el Perú y, en diálogo con <El Ciudadano<, afirmó que el movimiento busca “defender a los niños en etapa escolar del adoctrinamiento ideológico impuesto por medio del Estado”. Explicó que dicha doctrina es la “ideología de género”, que busca “llegar al extremo de no respetar la identidad de los niños, sino negarla, deconstruirla y volverla a construir según ideas”.

El portavoz del movimiento, hijo del congresista y pastor evangélico Julio Rosas, subrayó que su objetivo es “erradicar la ideología de género del continente y del mundo”. Esto es, detalló, retirar el término “género” de todos los enfoques legales y educativos en los que se haya aplicado. “Por ejemplo, en vez de violencia de género, hablar de violencia doméstica o violencia; o en vez de decir de igualdad de género, hablar de igualdad de oportunidades”, relató.

Rosas indicó que, actualmente, “Con mis hijos no te metas” funciona en toda Latinoamérica y en el Caribe, y en países como Estados Unidos, Francia, Japón, Australia y Nueva Guinea. Agregó que en noviembre visitará Uruguay “para solidificar las estrategias en bloque continental”.

“En el caso particular de Argentina, me gustaría decir que hay una buena y plena coordinación. Estaré ahí a fines de octubre en las ciudades de General Pico y  Santa Rosa (La Pampa), en Córdoba y en Buenos Aires, dándole continuidad a las diferentes etapas y fases que componen este movimiento”, anunció.

Piezas en un rompecabezas

¿Es “Con mis hijos no te metas” un movimiento nacido en Latinoamérica? Según Rosas, la adopción de la frase y la creación de la indumentaria y estética del movimiento fue diseñada desde cero en el Perú. Sin embargo, el sociólogo protestante Óscar Amat y León, especialista en el paso de los evangélicos por la política peruana y de la región, insinúa que hay motivos suficientes para creer que las raíces de esta campaña se hallan al norte del continente.

En diálogo con El Ciudadano, el académico peruano recordó que Christian Rosas, al ser un egresado en Derecho Internacional y Política de la Liberty University de Virginia (EE.UU.), tiene un vínculo directo con la Moral Majority (Mayoría Moral). Esta es una organización ultraconservadora y fundamentalista cristiana, influyente en el sector más a la derecha del Partido Republicano e impulsora de la campaña presidencial de Donald Trump, cuyas políticas antimigratorias y antiprogresistas han recibido el respaldo de Rosas en redes sociales.

“Esa vinculación no es casual ni única. Existen otras personas y líderes evangélicos de otros países de la región que van a estudiar a Liberty y regresan a sus respectivos países para iniciar movimientos de signo neoconservador. Esto es lo que justamente nos permite sospechar que estamos ante un movimiento que tiene sus raíces en la derecha estadounidense y que llega a América Latina, adaptándose al color de cada país”, explicó Amat y León.

Otro de los factores que, según el sociólogo, permiten deducir la influencia externa es el económico. En un informe publicado en marzo del 2017, el portal de investigación <Ojo Público> informó que la ONG Ministerio Internacional de Desarrollo, dirigida por Christian Rosas desde 2012, recibió en los últimos años importantes donaciones económicas de organizaciones evangélicas estadounidenses como Flamingo Road Baptist Church, Mayo Iglesia Metodista, Morehead United Methodist Church y Partnership Missions Inc.

“Definitivamente estamos ante algo mucho más coordinado y organizado, desde los logos, los nombres y los énfasis. Y claro, lo que pasa es que a la gente que lidera el movimiento no le conviene decir las cosas como son”, advirtió el académico.

¿Cuándo surgir?

Tanto en Perú como en la Argentina, “Con mis hijos no te metas” apareció públicamente en un contexto político determinado: en el país andino, cuando el Estado buscó implementar un enfoque de igualdad de género, y en el caso local, tras influir en el archivamiento del proyecto de ley sobre IVE.

Al respecto, Amat y León explicó que, si bien “al principio eran un movimiento que reaccionaba frente a medidas que ponían en discusión los fundamentos como la familia tradicional y el patriarcado”,  ahora se han convertido más bien en “un movimiento propositivo” que se adelanta para ganar terreno en temas de discusión política.

Pero, ¿entrarán formalmente en política? Este diario adelantó la semana pasada que el sector evangélico buscará acercarse a diputados nacionales para la conformación de un frente nacional electoral. El pastor Walter Ghione, quien encabeza el armado en Rosario, señaló que “el espacio está en construcción” y lo planteó como “una alternativa diferente a la de las demás fuerzas políticas”.

Christian Rosas, por su parte, refirió que el movimiento pretende tener incidencia política, pero que no busca convertirse en un partido. En cambio, aseveró: “Siempre apoyaremos a todos los políticos o partidos que se comprometan en la defensa de la vida y la familia”.

El peruano detalló que la organización del movimiento no es vertical y que, por tanto, “los grupos no están conectados a mandato imperativo”. En esa línea, minimizó el rol de su padre, el parlamentario y pastor Julio Rosas, al interior del colectivo e indicó que también trabajan con otros congresistas peruanos aparte de él.

En la actualidad, son cinco los congresistas peruanos ligados directamente a iglesias evangélicas, de los cuales tres pertenecen a la bancada fujimorista Fuerza Popular y uno a la oficialista de Peruanos por el Kambio.

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