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Ciencia anti fake news: “La vacuna es el medicamento más seguro que tenemos”

La investigadora y coordinadora de Ciencia Anti Fake, Soledad Gori, habló con El Ciudadano sobre la circulación de noticias falsas y el trabajo que realizan para desmentirlas y publicar información confiable. Señaló la importancia de que toda la población se sume al proceso de vacunación


Soledad Gori es doctora e investigadora de Conicet especializada en inmunología. Además coordina el grupo Ciencia Anti Fake News que desde marzo se dedica a chequear los mensajes que circulan en redes sociales y medios de comunicación sobre el coronavirus: combaten así lo que consideran “la otra pandemia, la infodemia”. Contrastan evidencia científica con mensajes que pueden generar temor, descuidos o desconfianza hacia los procesos de vacunación como se vio en la última semana.

El grupo es autogestivo y presentó inmediatamente su proyecto a Conicet que les ofreció colaborar con el contenido científico de la plataforma confiAR desarrollada por la Agencia Nacional de Noticias Télam.

Ciencia Anti Fake News está integrado por trabajadoras y trabajadores científicos de Conicet, biólogos, bioquímicos y biotecnólogos que se dividen en tres comisiones de trabajo: una que recaba, clasifica y chequea información; otra que investiga las evidencias científicas disponibles hasta el momento y arma el fundamento teórico sobre el que se basan para comunicar qué hay de cierto y qué no en cada fake news; y una tercera comisión que adapta el contenido científico que suele tener un lenguaje más técnico a un lenguaje más coloquial para que pueda ser entendido por la mayoría de la población.

Gori contó que siempre tuvo un especial interés por la comunicación de la ciencia, trabajó en tareas de extensión universitaria y tiene una columna radial del medio Feminacida. “Desde el grupo pretendemos acercar la ciencia a la sociedad, democratizar el conocimiento, que deje de ser un privilegio para algunos pocos”.

“Queremos alimentar el pensamiento crítico, ese que deberíamos tener todos para poder luego llevar a cabo nuestras responsabilidades ciudadanas con conciencia. En pandemia esto se vio y es crítico. Fake news ya había desde hace mucho, aunque es un término relativamente nuevo, la información falsa, los chismes, el ‘a mí me funciona’ existe desde hace años. La realidad es que con las redes sociales todo se amplificó y pasó de la política y economía a la salud pública en este caso y ahí es donde nosotros podemos ayudar por el área de expertiz que tenemos”, explicó.

En este sentido, consideró “vital” que las personas puedan identificar qué informaciones son falsas, dónde buscar información confiable y cómo leerla, que tengan pensamiento crítico y puedan evaluar si hay una información con base científica o no. En este sentido sugieren tomar las informaciones oficiales como prioritarias y descartar mensajes anónimos o de personas que no se dedican a la materia de la cual se expresan. “Las fake news pueden afectar las conductas de los ciudadanos y también puede dañar directamente la salud, como pasó con lo del dióxido de cloro”.

Como equipo atienden a los mensajes que circulen por Whatsapp con contenido alarmista y sin argumento científico, noticias falsas publicadas en medios de comunicación con información no chequeada o tergiversada y noticias con material que todavía está en estudio o resultados preliminares. Sobre esto último manifestaron que “algo apresurado hoy puede ser verdadero mañana, por eso es importante que se consulten las páginas oficiales todo el tiempo” y por eso piden cautela con la información publicada sobre trabajos que aún están en curso.

El chequeo de información lo hacen con revistas especializadas internacionales que revisan entre pares y con editores. “El miedo a COVID-19 así como el deseo de sobreinformarse y el ansia de entender todo lo relacionado han creado las condiciones ideales para la infodemia, pandemia de info-falsedades según la OMS”.

En un documento manifestaron que “en algunos países se calcula que el 88 por ciento de las personas que acudieron a las redes sociales para informarse sobre el SARS-CoV-2 fueron infectadas por fake news y se sabe que se difunden diez veces más rápido que las noticias verdaderas; y que, incluso desmentidas, sobreviven en las redes”. Así recordaron: “Somos presos del ‘pero me llegó por todos lados’, como si la viralización fuera prueba de veracidad”.

¿Por qué es más seguro vacunarse que pasar por la enfermedad?

En la última semana, en pleno inicio del proceso de vacunación en el mundo y el país, circularon informaciones falsas sobre efectos adversos de la Sputnik V -que es la vacuna que se empezó a aplicar en Argentina- y sobre supuestas suspensiones de vacunación en Rosario. En este contexto, las fake news que más circularon fueron sobre este tema. Sobre ello Gori advirtió: “Si no se vacuna la gente, más allá de que tenga mucha eficacia, no va a servir la vacuna”.

La investigadora y coordinadora del grupo expresó la importancia de que la población se aplique las vacunas aprobadas con números contundentes: “Desde el 2011 al 2020 las vacunas salvaron 25 millones de vidas, o en otras palabras 5 vidas por minuto”.

Y amplió su explicación: “Desde su creación las vacunas han sido y son la mejor herramienta de salud para luchar contra las enfermedades infecciosas, se llaman inmunoprevenibles : justamente son las que si hay vacuna se pueden prevenir. El problema que tiene hoy el éxito de la vacunación es que hay gente que ni considera que puede enfermarse de un montón de bichos que hemos eliminado con la vacunación, erradicado o mantenido en control. Se sabe que luego de la potabilización del agua, las vacunas son el segundo hito en la medicina que más salvó vidas. Así que los beneficios por las vacunas han sido y siguen siendo enormes”.

“Es más seguro vacunarse que pasar por la enfermedad primero porque uno no se enferma. Cuando se vacuna lo que se tiene es un entrenamiento del sistema inmunológico pero no pasa por la infección por la enfermedad. Simplemente es mostrarle al sistema inmune como si fuera un trailer de una película, le muestra eso pero no tiene por qué ver toda la película para poder saber contra qué se tiene que preparar. Después cuando aparezca realmente el virus va a dar esa respuesta que aprendió porque se entrenó previamente con ese trailer, por decirle de alguna manera”, describió.

“Es mucho más seguro porque uno no pasa por la enfermedad que sabemos que tal vez en las personas que no son grupo de riesgo no tiene una sintomatología tan grave pero tampoco sabemos bien las secuelas a largo plazo, entonces puede que no sea gratis pasar por covid19 y en el caso de que seas grupo de riesgo o que tengas alguna característica que haga que la pases peor, puede ser grave”, señaló y se refirió así sobre las teorías de inmunidad de rebaño: “Dejar a la gente libre y que se infecten solos y generen memoria haría que haya muchas muertes y muchas hospitalizaciones entonces justamente las vacunas vienen a reducir las posibilidades de hospitalización y muerte en los grupos de riesgo”.

Desconfianza vs. Consensos científicos

Para Gori hay distintos factores que están generando desconfianza en este contexto. Por un lado, los movimientos antivacunas, “que en nuestro país son pocos pero hacen ruido”, que existen hace muchos años. Por otro lado, consideró los intereses económicos y políticos de quienes militan la idea de que las vacunas son peligrosas y los medios de comunicación que se pliegan a estos mensajes.

“La vacuna es el medicamento más seguro que tenemos al lado de otros medicamentos que uno utiliza para tratar enfermedades porque justamente las vacunas se aplican a personas que están sanas por ende tienen que tener un riesgo mínimo al lado del beneficio. Esto no sucede con los tratamientos porque la persona ya está enferma y en ese caso, podríamos decir que la relación puede ser un poco más alta, puede tener un poco más de riesgo”.

Señaló que en la comunidad científica hay consensos establecidos sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, por eso si las etapas han sido aprobadas se puede confiar. Subrayó que los efectos adversos son mínimos, no solo con las vacunas contra el covid19 sino con todas las vacunas en general. “La vacunas aprobadas hoy tienen un perfil de seguridad muy bueno al lado de otros tratamientos y han pasado por todos los ensayos clínicos que tenían que pasar, por todas las fases, no se han salteado etapas como sí se quiso instalar desde los movimientos antivacunas. Hay un montón de cuestiones que tenemos desmentidas en la plataforma confiAR y en nuestras redes, no tienen fundamento”.

La científica también habló del carácter inédito de esta situación global. Eso hace a la emergencia y a la veloz búsqueda de estrategias para hacerle frente a la pandemia que no sean únicamente aislamientos y cuarentenas. “Todos necesitamos una vacuna y ésta no salió de un repollo. Las vacunas que están circulando y están autorizadas de emergencia tienen antecedentes. Por ejemplo  la Sputnik V tiene la plataforma de adenovirus que ya se viene usando, ya estaba probada y autorizada en otras infecciones, con lo cual tenemos antecedentes de su seguridad y su eficacia”.

“La ciencia siempre parte de una base y por eso es tan importante invertir en ciencia. Además se aceleró el proceso porque hay muchísimos voluntarios, hay muchísima inversión de dinero, algo que no ocurre normalmente para otras infecciones en otros desarrollos vacunales. Porque quizás abarcan a muchas menos personas en el mundo, por ejemplo la vacuna del ébola. Sin embargo con el covid19 se detuvo la economía de los principales países del mundo, de todos pero de ellos también que son los que más invierten con lo cual es lógico que todo se haya acelerado. Además hay mucha circulación viral con lo cual eso permite que la fase 3 sea mucho más rápida que en alguna otra infección donde no hay tanta circulación del virus o la bacteria y por ende se tarde más en que esas personas se infecten y poder calcular las eficacias. Todo esto explica por qué se aceleró el proceso”.

Sobre los médicos o profesionales que en el último tiempo se manifestaron en contra de las vacunas o incluso han sido parte de campañas de difusión de información falsa, Gori expresó: “La falacia de autoridad y los falsos expertos es algo que siempre existió. La idea sería concentrarse en las evidencias científicas que no son opiniones ni interpretaciones, sino que es lo que es. Son publicaciones que tienen un consenso, que quizás están revisadas por muchos grupos por editores y los consensos los tenemos a lo largo del tiempo, como el de la seguridad de las vacunas”.

Vacuna cubana Soberana 02

Por otro lado, el grupo de política científica Ciencia Nuestra -del que Gori también forma parte- publicó una solicitada al presidente de la Nación Alberto Fernández para que Argentina colabore con los ensayos de fase 3 de la vacuna cubana Soberana 02.

“Siendo la primera vacuna latinoamericana en fase de prueba en humanos, consideramos imprescindible colaborar y sentar las bases para una integración entre países de la región, en términos de comercialización y desarrollo, que permitan el acceso a vacunas contra el COVID-19 para Argentina y avanzar en la soberanía sanitaria de todos los pueblos de América latina y el Caribe”, señalaron en el documento presentado.

Gori manifestó que piensan que es una vacuna “que podría dar que hablar porque tiene un muy buen perfil de seguridad por cómo está hecha y podría tener también alta eficacia ya que por lo menos hasta ahora han dado muy bien los ensayos científicos de las fases que ha completado”.

Expresó que sería positivo que la prueba de su fase 3 se haga en Argentina “porque en Cuba están con poca circulación viral en la isla entonces no pueden desarrollarla ellos, tienen que negociar con otros países. Es una solicitada independiente, no tiene que ver ni con Cuba ni con la embajada ni con nada. Básicamente fue algo autogestivo para ver si se puede tratar de incentivar esas negociaciones. Como siempre, todos los científicos creemos que cuantas más vacunas mejor”.

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