El Hincha, Rosario Central

Liga Profesional

Central volvió a contar con flojas actuaciones individuales y cayó sin atenuantes con Huracán

El momento del Canalla es preocupante. Sin refuerzos, con muchos pibes y Somoza sin encontrar la idea de juego, la visita al Globo en el Ducó no fue la mejor, cayó 2-0 y estiró a cinco los partidos que lleva perdidos fuera del Gigante


Amilcar Orfali.

El momento de Central es preocupante. Sin refuerzos. Con muchos pibes. Somoza sin encontrar la idea de juego. Bajas actuaciones individuales. Todo eso forma un combo fatal que se mostró en la presentación auriazul en Parque Patricios. El Canalla no le hizo ni sombra a un Huracán, que con poco, hizo lo suficiente para quedarse con los tres puntos.

Central arrancó enchufado, pero le duró muy poquito. Antes de los 10 minutos el Globo ya ganaba con el gol de Cristaldo, que desnudó las falencias defensivas canallas en una sola jugada.

De ahí en más el local se sintió a gusto. Cóccaro hizo su partido y calentó los ánimos. Cristaldo manejó los hilos de cada a avance. Y Fattori se adueñó del mediocampo. Del otro lado era una canción desesperada. Komar y Almada fallaron en cada cruce. Yacob caminó la cancha. Y Gamba no le hizo ni cosquillas a los defensores del Globo.

Central no pateó al arco en todo el primer tiempo. Toda una declaración de que la idea de Somoza no llega o no se puede plasmar.

En el segundo tiempo, Central entró con más ganas. Pero como pasó en el primero el rival lo embocó ante de los 10 minutos. Cóccaro arrastró marcas, tuvo pase libre entre Almada y Yacob. El uruguayo pateó al bulto, la pelota pegó en Komar y luego en Blanco para descolocar a Servio.

Otro mazazo al mentón para el Canalla. Somoza metió mano. Afuera Yacob y Gamba, adentro Tanlongo y Frías. El equipo mostró otra cara, Otro semblante. Y mucho tuvo que ver Tanlongo, que le dio dinámica a cada pelota.

Pero la mejoría no alcanzó. El daño ya estaba hecho. Central volvió a perder fuera de Rosario (lleva cinco al hilo). Ahora no queda otra que mejorar considerablemente y ganar el próximo juego. Porque al ciclo de Somoza le queda pocas cartas por jugar.

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