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En crisis

Cae la economía y sube el riesgo país: ¿factor Macri o Cristina?

Los índices de confianza ponen en duda los compromisos de deuda. A la recesión se le suma la incertidumbre electoral. Especialistas coinciden en que las presunciones oficialistas son demasiado optimistas y dudan de un repunte real


Álvaro Arellano – Especial para El Ciudadano

A menos de un año de las primarias presidenciales, el futuro de la economía es incierto. No así los motivos de un presente económico correspondiente a decisiones que marcaron un quiebre este 2018. Las proyecciones más optimistas para 2019 apuestan a un leve rebote, que significaría un año con el Producto Bruto Interno dos puntos por debajo de lo que recibió Cambiemos en 2015. Analizado el PBI per cápita, la misma comparación arrojaría una caída de seis puntos.

Para algunos, la evolución de la economía 2019 estará amenazada por la incertidumbre electoral. Para otros se verá condicionada por decisiones  que decantaron en una recesión técnica. Tras dos trimestres de caída de la actividad, y con políticas de emisión monetaria cero, tasas de interés que impactan en la producción y en la economía familiar, un virtual repunte dependerá de la cosecha y las exportaciones, aunque limitada por la política económica contractiva.

 

El modelo

 

El año que termina estuvo marcado por la profundización de un modelo especulativo que atrajo capitales no precisamente para invertir en la producción. El stock de Lebac llegó a superar el equivalente a un billón de pesos, y el pago de intereses a quienes invirtieron en esta herramienta le significó al gobierno agotar el endeudamiento con capitales extranjeros.

Este proceso, que para los especuladores significó ganancias a costas de dejar rendir sus dividendos con altas tasas, pasar a dólares y fugar al exterior, obligó, o justificó, el acuerdo stand by con el FMI.  Ante la escasez de dólares y la necesidad de sostener el pago de intereses, el ministro Nicolás Dujovne acordó el desembolso de 57mil millones de dólares con la titular del Fondo, Christine Lagarde.

La “corrección del modelo”

Las corridas cambiarias de abril y agosto generadas por  fuga masiva, provocaron una devaluación por encima del 100%, llevando el salario mínimo vital y móvil al séptimo lugar en el ranking regional luego de encabezar el podio. La llegada de Guido Sandleris al BCRA marcó la necesidad de contener el dólar a costa de acentuar la recesión. La política económica aún vigente responde a  un sistema de flotación entre bandas, emisión monetaria cero, y tasas de interés en torno del 70% que golpearon una actividad económica ya castigada este año.

Efectos

Las nuevas medidas significaron un impacto que no tardó en hacerse sentir en la economía doméstica. La escalada del tipo de cambio no afectó solo al consumidor sino también a pymes y economías regionales que deben hacer frente a insumos y tarifas atadas al dólar. La emisión cero generó una falta de liquidez que golpeó a industria y comercio, víctimas de la caída de un consumo masivo que terminó un año en declive constante (noviembre con caída interanual de 10% según Focus Market, y 15,6% de caída en rubro minorista, según Came). La tasa de referencia no solo impactó sobre estos sectores, que vieron inaccesibles sus posibilidades crediticias, sino también en la economía familiar, a la hora de financiarse.

La vuelta al riesgo país

Los 800 puntos que marcó esta semana el riesgo país encendió las alarmas. Entre la caída de la actividad económica y la incertidumbre electoral, se analiza un combo de detonantes. Desde la consultora Ecolatina, Lorenzo Sigaut analizó que el nivel riesgo país, que arrancó este año en 400 puntos y llegó a los 800 en diciembre, tiene relación directa con la salida de capitales de Argentina.

“Hay dos lecturas: una que es la falta de confianza en el re pago de la deuda por la evolución de la economía, y por otro lado se está colando en el ánimo de los inversores las chances de que gane alguna fuerza cercana al kirchenrismo”, dijo.

En función a la economía doméstica, Sigaut manifestó que “en un contexto recesivo hay menos chances de que la economía crezca y si no crece el producto (bruto interno), es más complicado re pagar la deuda”. El hecho de que la economía no crezca a niveles esperados y no se cumplan las metas fiscales, condiciona los desembolsos que el FMI tiene pactados para 2019.

Pocas herramientas para el repunte

“Hay buenas perspectivas por el tipo de cambio para las exportaciones, pero herramientas para el repunte van a ser pocas porque el gobierno tiene que hacer una política monetaria contractiva”, consideró de cara a 2019. Aunque la caída de este último cuatrimestre tendrá un arrastre, la expectativa está en la recuperación que puede marcar una pequeña mejora. Más allá de esto, a partir del segundo semestre “la variable que se va a resentir ante la incertidumbre es la variable cambiaria”.

“2019 atado con alambre”

Por su parte, Julia Strada del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), evaluó que existe un problema de sustentabilidad en función a compromisos externos. Pero también de la economía local, donde entran en juego comportamiento del dólar e inflación. “2019 está atado con alambre, el dinero del FMI es para pagar la deuda y no se puede bancar ningún tipo de coletazo exógeno porque no hay plata”. Los desembolsos para el año que viene están garantizados, siempre y cuando se cumplan las condiciones, hoy comprometidas por la evolución económica.

El riesgo y los factores electorales hablan tanto de la gestión Macri como de la posibilidad de Cristina. “El factor Macri es una economía que no termina de resolver si es sustentable o no, que hayan adelantado los desembolsos del FMI no significa que la economía sea más sustentable sino que está más financiada”. En cuanto al riesgo que puede significar la chance de Cristina Fernández, lo explicó como una oposición en desacuerdo con los condicionamientos del FMI.

Tercer año de caída

Desde Cepa están más cercanos a la estimación de caída (de más de un punto del PBI) que esgrime el FMI que del optimismo oficial (que arroja una contracción de medio punto). “Lo que va a suceder es que se va a desacelerar la caída, que posiblemente sea mejor que 2018, sobre todo si se compara a partir del segundo trimestre, pero va  a significar el tercer año de caída en cuatro de gobierno”

Para Strada las estimaciones de repunte se basan en índices demasiado optimistas y soslayando una variable clave como el consumo. “En el presupuesto hay números que están exagerados, estiman 95 mil millones de dólares en exportaciones para 2019, un número que desde 2001 para acá no se dio nunca, es inverosímil”. Por último insistió en que se está desestimando el declive del consumo, factor que “significa las dos terceras partes de la demanda en Argentina, y por más que se apunte a exportaciones, la transformación se hace en crecimiento, no en recesión”.

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