Ciudad

Aumentos impagables

Cada vez más ciudadanos eligen alquilar afuera del centro

El dato preliminar surge de un relevamiento del Centro de Estudios Metropolitanos. Los precios para entrar a vivir subieron en promedio un 15 por ciento por encima de las paritarias y la inflación. También se "llenaron" las pensiones


A través de 16 preguntas la encuesta relevó que el 87% de las personas no cree que podrá ser propietario alguna vez.

La suba de los alquileres en Rosario empuja a muchos ciudadanos a una menor calidad de hábitat. Según un relevamiento preliminar de Centro de Estudios Metropolitanos, cada vez más personas se mudan de departamentos céntricos y macrocéntricos a viviendas de barrios más alejados del casco histórico. Nire Roldán, titular de la ONG , señaló que también son muchos los que se mudan a pensiones. La mayoría están llenas.

Según el último informe del Centro de Estudios Metropolitanos, en el 78 por ciento de las renovaciones de contratos de alquiler que se realizaron en el centro y macrocentro de Rosario se aplicó un porcentaje de aumento que rondó entre el 35 y 39 por ciento anual. Las cifras muestran que las rentas volvieron a aumentar por encima de la inflación y de los salarios. Roldán señaló que un inquilino que en 2016 pagaba 6 mil pesos mensuales en 2018 abona entre 9.200 y 9.800 por el mismo lugar. “Los valores están por encima del 15 por ciento que la mayoría de los trabajadores recibió como aumento de sueldo en paritarias y de la expectativa inflacionaria”, explicó a El Ciudadano. El referente agregó que sólo en el primer semestre de 2018 el precio de un alquiler subió un 38 por ciento promedio de forma internanual. “Es sumamente caro”. Es una trampa la indexación presentada a la manera de bonificación en los contratos de dos años porque los ajustes anuales superan el 25 por ciento”, agregó.

“Los contratos hechos directamente con el propietario son beneficiosos, porque los aumentos se mantienen entre el 15 y el 25 por ciento. Por eso exigimos en el Congreso que diputados y senadores avancen sobre un acuerdo para evitar especulaciones”, agregó Roldán.

Mudanza

La fuerte suba de los alquileres también lleva a cambios forzados. Son cada vez más los ciudadanos que se van expulsados a la periferia o barrios más alejados. “Generan que la persona se tenga que mudar una situación de menor calidad de hábitat. También hay muchos que se van a pensiones. Ese tipo de residencia tiene más gente que años atrás. Están al 80 y 90 por ciento, cuando normalmente funcionan al 60 por ciento. Eso a nivel general, porque las más buscadas, que son las 200 que están en el centro, están llenas”, señaló Roldán. El dirigente también mencionó que hay muchas casas que se alquilan como pensión en la ciudad, es decir, que no tienen habilitación para hacerlo. “Viven gran cantidad de brasileños, ecuatorianos y otras personas que llegan desde fuera del país. En el fondo todo es parte del mismo fenómeno”, agregó el titular de la ONG.

Hasta dónde subir

La necesidad de ajustar los alquileres según la posibilidad de pago de los inquilinos también fue planteada por representantes de las propias inmobiliarias. “Si se toma el índice sobre la evolución de los salarios para los alquileres nos quita un problema al mercado, porque los alquileres están atados a los salarios”, sostuvo en declaraciones a la emisora LT8 Julio Farah, el titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir). La semana pasada el presidente del Cocir añadió: “Los corredores inmobiliarios tienen que tener en cuenta que este año los salarios no van ser iguales que la inflación, sino que vamos a tener que retrotraer los valores de los alquileres. Hay que tomar una variable más acorde. La realidad va a generar muchas propiedades vacías. No podemos usar índices de fantasía. Tenemos que ver la realidad: el inquilino puede pagar un alquiler y el propietario puede mantener la vivienda”, agregó.

El proyecto para modificar el régimen de alquileres en Argentina tiene media sanción del Senado de la Nación y contempla la actualización de los contratos una vez al año a través de un índice que promedia la inflación y los salarios. Pero desde 2017 el proyecto está varado. La propuesta quedó estancada en Diputados ya que aún no cuenta con el aval de Cambiemos, la fuerza mayoritaria.

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