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Recuperar el bosque perdido

Buscan mitigar deforestación en la provincia

El gobierno presentó un proyecto de ley con el que busca que Santa Fe revierta la pérdida del 70% de sus bosques nativos que sufrió en menos de medio siglo. Entre otras medidas, crearán reservorios forestales a lo largo de toda la provincia.


El gobierno provincial apuesta fuerte a la preservación de las especies arbóreas, basándose en distintos estudios realizados que dan cuenta de que en menos de medio siglo se perdió el 70 por ciento de los bosques nativos, principalmente por la tala indiscriminada de madera destinada para materia prima, como también por el cambio en el uso de suelo en las últimas décadas para la siembra de soja. En ese marco, y con el aporte de diferentes organizaciones y particulares, el gobernador Miguel Lifschitz envió a la Legislatura un proyecto de ley que busca, según señaló el mandatario, “recomponer un escenario que ha sido transformado por un proceso extractivo”.

En diálogo con El Ciudadano el secretario de Medio Ambiente de la provincia, César Mackler, amplió detalles acerca de la iniciativa ingresada recientemente a la cámara de Diputados y explicó, entre otras cosas, que el bosquejo de la norma estipula la creación de reservorios forestales de manera gradual y sostenida a lo largo del territorio santafesino, “como una medida de mitigación y adaptación al cambio climático, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Además, el proyecto contempla la institucionalización de la prohibición de siembra sobre las banquinas o en las cercanías de arroyos y ríos, la continuidad de un “censo de arboledas” iniciado tras la adhesión de la provincia a la ley nacional 26331 que prohíbe la deforestación y a través del cual se inició un “relevamiento de bosques nativos”.

—¿Cuáles fueron las causas de la deforestación en la provincia que dejó un saldo de bosques de sólo el 30 por ciento del total que tenía?

—Entre finales del siglo XX y principios del XXI, con el cambio del uso de suelo y por cuestiones productivas, el corrimiento importante de la frontera agrícola logró eso. Y es más, hasta se desmontaron zonas que ya eran agrícolas y se sembró hasta en los bordes de las banquinas, los bajos y bordes de ríos y arroyos, entre otros. Así, en menos de un siglo se perdió el 70 por ciento de la masa forestal santafesina.

—¿En qué contexto surge el proyecto de ley del Árbol?

—Se debe tener en cuenta la ley nacional 26331/09 de Protección de bosques nativos y la provincial 13372, que posteriormente impulsó el ordenamiento de bosques nativos. Con ello se pretendió ponerle un freno a esa fuerte impronta extractiva. Creo que ambas normas han tendido un impacto positivo pero no han podido detener el desmonte. Lo que pretendemos ahora, con la ley del Árbol, es cambiar el paradigma, generar un punto de inflexión y revertir la situación porque las anteriores normas mencionadas intentaron frenar la extracción. En cambio, con esta nueva ley queremos, además, generar masa boscosa.

—¿En qué sitios se comenzará con esta impronta de generar más bosques?

—Hasta ahora, el tema estaba enfocado en el ámbito urbano y en los espacios públicos como plazas, parques o cordones de aliviación. Ahora pretendemos revertir el proceso de deforestación y volver a lograr masa boscosa, no sólo en los predios públicos sino también en los espacios privados porque se les va a exigir, en aquellos lugares donde habitualmente los privados siembran, un porcentaje de su campo con arboledas.

—¿Cómo influye el desmonte en el cambio climático y en otros fenómenos como las inundaciones?

—Es justamente uno de los motivos por los que queremos generar masa boscosa. Primero, para mitigar y adaptarnos al cambio climático y, por otro lado, para preservar la biodiversidad. El árbol es una máquina biológica insustituible, es formador y tenedor de suelos. Cuando hay árboles se evita la erosión del suelo, tanto la eólica como la hídrica. Además, es sumidero y mejora la calidad del aire por la absorción del dióxido de carbono que es el principal gas de efecto invernadero.

—¿En caso de que se apruebe la norma, cuándo comenzará el censo?

—El proyecto de ley tiene varios capítulos. Uno es el censo de arbolado y el reconocimiento de árboles distinguidos. Ya hay una parte hecha en años anteriores, justamente en base a la ley nacional 26331, mediante la cual se identificaron a las especies nativas. Con esta nueva norma, el espectro se ampliará y el relevamaiento que se hará servirá para ver cómo va la evolución de la antigua ley y cuáles son las cuestiones que se deben mejorar. Insisto, no es sólo un mero censo sino que además es darle a cada árbol el reconocimiento que se merece, en especial a aquellos que están relacionados con nuestra historia, nuestra idiosincrasia y nuestra estética.

—¿Qué ocurrirá con las siembras en banquinas?

—Los corredores biológicos son reconocidos actualmente por una resolución del Comité Interministerial, que desde 2011 prohíbe la siembra en banquinas. Con esta ley, se propone institucionalizarlos, incluso llevarlos más allá de la autopista Rosario-Santa Fe porque forman un reticulado de conectividad. Si logramos corredores biológicos en carriles viales, los bordes de ríos y arroyos, de esta manera se preserva la conectividad para preservar las especies de flora y fauna.

—Otro punto del proyecto se refiere a la creación de una Red de viveros…

—Es otro aspecto importante del proyecto porque será una conjunción de los viveros públicos. La idea es reforzar los existentes y crear más viveros porque la norma tendrá una gran demanda de arbolado y si no comenzamos a fomentar los viveros desde ahora, la norma estará muy linda pero no vamos a tener los árboles para plantar. Además, los viveros generan mano de obra local, desde una cooperativa hasta una pequeña empresa familiar, lo que está contemplado en el proyecto de ley para fomentar el trabajo.

Números que alarman a ambientalistas

Según un estudio realizado por la ONG internacional Greenpeace, Santa Fe se encuentra entre las nueve provincias con más cantidad de deforestación del país en los últimos 25 años.

Los datos fueron brindados hace unos meses, cuando el buque “Esperanza” de la organización ancló en la Estación Fluvial en el marco de una campaña de concientización sobre el desmonte y el impacto negativo en el medioambiente.

Hernán Giardini, referente de Greenpeace, aseguró que la tala indiscriminada de árboles es “una clara violación a la ley 26331 que prohíbe la deforestación”. Cabe recordar que la norma fue sancionada en 2007 y promulgada por el Ejecutivo nacional dos años más tarde. Santa Fe se comprometió de inmediato a través del decreto 42/2009, por entonces con Hermes Binner como gobernador, que disponía la puesta en marcha de la primera etapa, el “ordenamiento territorial de bosques nativos”. En noviembre de 2013, a través de la Legislatura se aprobó la ley 13372 de adhesión a la norma, por lo cual la ley rige en todo el territorio santafesino.

A nivel nacional, entre 1990 y 2015, en Argentina se deforestaron más de siete millones y medio de hectáreas –exactamente 7.600.000–. De acuerdo a lo consignado por Giardini, “es una cifra prácticamente similar a la superficie que tiene la provincia de Entre Ríos y al tamaño de toda Escocia, es como si en poco más de dos décadas se perdiera una provincia completa”.

En la actualidad, Santa Fe no se cuenta actualmente entre los territorios más conflictivos, incluso a pesar de que entre 1872 y 1966 la empresa británica La Forestal “peló” todo el norte de la provincia. Es decir, el daño ya fue hecho.

Los lugares con más problemas en estos tiempos por desmonte están liderados por Salta, Salta, Santiago del Estero y Formosa en donde se produjo el 80 por ciento de la deforestación total del país en el último año.

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