Policiales

Paravalanchas y territorio

Buscan al jefe de la barra de Newell’s por homicidio

Está sospechado por el crimen de Jonatan Funes, asesinado igual que su hermano Ulises en este feroz inicio de año.


El megaoperativo desplegado este viernes por la Delegación Rosario de la Policía Federal tenía como objetivo dar con dos sospechosos por  los crímenes de Ulises y Jonatan Funes ocurridos a principios de este año. Uno de los buscados resultó ser Jija, jefe de la barra brava de Newell’s, apodo que apareció tras el crimen de Jonatan. El otro es Cable, un alias que se repitió en ambos asesinatos. Los hermanos fueron dos de las ocho víctimas que dejó, en este comienzo de año, la guerra por el liderazgo del territorio para la venta de drogas, por la conducción de la pesada rojinegra y viejas venganzas, entre las bandas de los Funes comandada por René Ungaro contra la de Alexis Caminos, quien está asociado con Ariel “Tubi” Segovia, siempre según la versión de la Fiscalía. Estos tres últimos están detenidos, igual que los dos hermanos de las víctimas fatales.

Ulises Funes, de 23 años, fue ultimado a tiros el 7 de enero pasado en Garay al 1400. Como autores trascendieron el nombre de Marcela Díaz (hermana de Tubi Segovia y asesinada el 14 de enero en supuesta represalia) y un apodo: Cable. Su hermano Jonatan Funes fue fusilado el 5 de febrero en el cruce de las rutas 14 y A012. Salía de visitar a sus hermanos Alan y Lautaro “Lamparita” Funes, presos en la cárcel de Piñero. Según la investigación, una Ford Ecosport le cortó el paso al Audi que manejaba Jonatan con una amiga. El muchacho se bajó y quiso escapar a la carrera, pero una ráfaga lo liquidó. “Te dejamos viva para que cuentes lo que pasó” fue la frase que le dijo el homicida a la amiga que lo acompañaba. Tras ese día, los apodos de Cable y de Jija empezaron a circular.

 

Los sospechosos

Para los pesquisas, Emiliano A., de 25 años y apodado Jija –líder del paravalanchas leproso desde fines de 2016– y Enrique S., de 31 y conocido como Cable, no dormían dos días seguidos en una misma casa. A esas viviendas las habían adquirido para guardar armas y acopiar estupefacientes, dice la pesquisa. Tras una serie de medidas ordenadas por el fiscal de Homicidios Pablo Pinto, los federales identificaron 14 lugares donde podían estar escondidos los sospechosos, ubicados en diferentes zonas de la ciudad.

El representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA) solicitó órdenes de allanamiento. Tras los operativos de ayer, los uniformados no lograron dar con los dos muchachos buscados, pero incautaron casi 400 gramos de cocaína compacta, un auto Audi, una lancha, una moto de agua, una Ford F100, casi 233 mil pesos en efectivo, cuatro cheques por 20 mil junto con 8.700 dólares, lo que dejó una cifra cercana al medio millón de pesos. En los procedimientos también secuestraron armas de fuego de distintos calibres, medio centenar de celulares, autopartes de 19 vehículos y 8 cámaras de seguridad.

De las ocho personas demoradas algunas quedaron a cargo de la Fiscalía de Flagrancia por la tenencia de armas y otras fueron remitidas a la Justicia Federal por la tenencia de estupefacientes.

El paravalanchas y el territorio

Jija, un hombre de zona sudoeste, heredó el lugar en la barra leprosa en octubre de 2016, en lo que se llamó por lo bajo un acuerdo para mantener el estatus quo con las distintas facciones del club del Parque, luego de que Tubi Segovia fuera detenido. Este pacto no llegó de casualidad sino que fue tras advertir que bajaban las ganancias de la barra como consecuencia de los enfrentamientos. Por ese tiempo, habían asesinado a los dos líderes anteriores. El 7 de junio acribillaron a tiros a Matías “Cuatrerito” Franchetti, a unos meses de que asumiera la jefatura. El heredero fue Maximiliano “Cabezón” La Rocca. El 28 de junio, el muchacho fue asesinado de media docena de balazos, apenas se había hecho con el liderazgo. Con ese panorama y tras una serie de atentados a dirigentes, Jija asumió como nuevo líder y las balaceras se calmaron al interior de las facciones, pero se incrementaron en los territorios, especialmente en el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates. En este último tiempo, el jefe no podía pisar el paravalanchas porque figuraba en la lista de admisión. Sí podía estar en el predio de Newell’s.

En noviembre pasado, Jija fue detenido en el Coloso en el partido Newell’s-Belgrano. Estaba en el vestuario visitante, un mes después de que una bandera con la leyenda “La banda de J. J.” apareciera en la popular local.

En mayo 2013, Jija había aparecido en la saga de venganza que la banda de Los Monos desató tras el crimen de su líder, Claudio “Pájaro” Cantero. Jija estuvo sospechado de ser uno de los gatilleros que acribillaron a balazos a la familia de Milton César en avenida Francia y Acevedo, pero nunca fue indagado por este caso.

El nexo del apellido de Jija con Los Monos se puede rastrear más atrás. El 6 de febrero de 2010, su hermano fue apresado con una pistola nueve milímetros cuando estaba con otros tres barras en una estación de servicio de zona sur. El cuarteto fue el primero en caer tras la balacera contra el colectivo que traía a barras de Newell’s que habían ido a Buenos Aires a ver el partido contra Huracán. El tiroteo se cobró la vida del adolescente Walter Cáceres y derivó en un juicio que tuvo en el banquillo al propio Pájaro Cantero, junto con otros tres integrantes de la banda. Todos terminaron absueltos.

Junto con el hermano de Jija fue detenido Walter Sauco –también sería luego asesinado–, quien estuvo acusado por el triple homicidio de la familia César.

 

Las perlas de los operativos

En los procedimientos de ayer, el personal de la Federal se encontró en una casa y un galpón ubicados en Juan XXIII al 5300 (la continuación de Biedma), con los autos de mayor valor y también con miles de pesos. En la vivienda de Juan Pablo XXIII, los uniformados hallaron 6 armas, 340 gramos de cocaína junto a 98.900 pesos y 620 dólares. En el galpón secuestraron un Audi A4 negro, una camioneta Ford F100, una lancha y una moto de agua, cuya titularidad se investigaba.

Otra sorpresa tuvieron los uniformados en la zona sur cuando entraron a una casa de Batlle y Ordóñez al 600, del barrio de la Carne: hallaron dos pistolas, 100 mil pesos y 8.100 dólares en efectivo, precisaron desde Fiscalía.

 

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