Policiales

En moto, por la vereda y entre los chicos

Audaz y peligroso arrebato en la puerta de una escuela

El robo fue durante el ingreso de los niños al colegio San Francisco Solano, de barrio Echesortu. La víctima, una madre, recibió un fuerte golpe en el pecho y debió ser atendida por el Sies. Los ladrones huyeron a toda velocidad zigzaguenado entre peatones


Un osado y violento arrebato tuvo lugar este jueves en la puerta de un concurrido colegio de la zona oeste. Dos hombres en moto llegaron hasta una de las entradas en medio del ingreso de los chicos de primaria. Se subieron a la vereda, uno de ellos eligió a una de las tantas madres que había en el lugar, le arrebató el teléfono y le pegó un fuerte golpe en el pecho que la dejó descolocada. El resto de las personas que estaban en el lugar vieron la secuencia con estupor. Algunas atinaron a correrlo, pero el ladrón saltó sobre la moto y junto a un compañero avanzó a toda velocidad por la vereda, en contramano, zigzagueando entre peatones. La víctima debió ser atendida por el servicio de emergencias Sies y radicó la denuncia. Los padres de los alumnos decidieron juntar firmas para solicitar a la seccional con jurisdicción en el lugar la presencia policial en los horarios de entrada y salida de los chicos.

El colegio San Francisco Solano es un emblema de barrio Echesortu. Cientos de chicos asisten a sus aulas a diario. La primaria hace su ingreso, durante el turno tarde, por tres puertas diferentes. Dos de ellas están sobre calle Río de Janeiro y la restante, por Mendoza. Pasando la primera entrada por Río de Janeiro hay una valla de contención. En el mediodía de este jueves, Carla llegó con los cuatro chicos que asisten al colegio. Esperó que los niños ingresen y se sentó en la baranda a esperar a otra madre, mientras el resto de los estudiantes arribaba a la institución.

La mujer estaba entretenida en una charla con otras madres cuando se le aproximaron dos hombres. Venían caminando por la vereda, y uno de ellos llevaba la moto a la par. Estaban en las inmediaciones desde hacía un rato. Poco antes, le habían pedido fuego a otra persona en la esquina de Mendoza y Río de Janeiro. Se acercaron hasta donde Carla estaba sentada mientras ella, de contextura pequeña, sacaba el celular para mandar un mensaje. Ahí fue que uno de los hombres le arrebató el teléfono, pero en el manotazo le enganchó un dedo y la separó de la baranda. Carla empujó a ssu agresor para que la soltara, ante lo cual el asaltante se dio vuelta y con un golpe seco con la palma a la altura del esternón la dejó indefensa.

El ladrón corrió y saltó sobre la moto tipo Enduro que su compañero ya había puesto en marcha. Montados en el rodado, los dos partieron a toda velocidad por la vereda sorteando a los adultos y niños que caminaban por la misma. Así, a lo largo de unos 50 metros hasta tomar calle 3 de Febrero. A partir de aallí, los perdieron de vista.

“Fue una desgracia con suerte porque salió con la moto a toda velocidad y no se llevó puesto un chico porque hubo un Dios aparte”, contó Carla. La madre fue atendida por una ambulancia del Sies, tras lo cual arribaron efectivos policiales que entrevistaron a los testigos.

Carla radicó la denuncia en la comisaría 6°. Un grupo de padres, a la vez, comenzaron a organizares para juntar firmas y pedir una custodia policial en los horarios de entrada y salida de los chicos. “Es desesperante, roban delante de todo el mundo, no les importa nada. Si se cruza un chico, lo mata”, se espantó una de las madres, testigo del arrebato de este jueves.

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