Economía, Política

Batacazo

Alejandro Vilca, el trosko que desafió a los dueños de Jujuy

Con una infancia marcada por la pobreza, el trabajador municipal dio el primer paso para enfrentar al bipartidismo. El recolector de residuos consiguió un resultado histórico para el Frente de Izquierda.


En el árbol de Navidad de la casa de Alejandro Vilca no había regalos. No porque haya sido un chico travieso o porque Papá Noel no encontraba la chimenea. Trabajando como empleada doméstica, su madre soltera apenas podía conseguir el sustento diario para él y sus cuatro hermanos. Ahora trabaja como recolector de residuos en los barrios más humildes de San Salvador de Jujuy y el 22 de octubre pasado logró un récord histórico para el Frente de Izquierda: sacó el 18% de los votos pero la poca cantidad de diputados nacionales jujeños que ingresaban al Congreso nacional (sólo tres) no le permitió acceder a una banca.

Vilca continúa viviendo en el mismo barrio donde se crió. Lo que “los representantes de los dueños de la provincia”, como denomina a los dirigentes políticos tradicionales, advierten en campaña, él lo vive en carne propia. “Hay nenes que trabajan en las tierras de las grandes tabacaleras. La desocupación del 40% y la precarización laboral del 50% es el contraste de los miles de millones de dólares que manejan Blaquier y las multinacionales mineras”, dijo el obrero de origen colla, quien atendió a El Ciudadano desde Jujuy, pocos minutos después de terminar su jornada laboral.

El candidato trotskista es un ejemplo de superación. Con mucho esfuerzo terminó la secundaria y comenzó a estudiar arquitectura en la provincia de San Juan. En los 90, participó de las luchas contra la reforma educativa que impulsaba el gobierno de Carlos Menem, ligándose a la militancia estudiantil del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), hoy en el Frente de Izquierda.

En 1997 estallaron los piquetes en Jujuy y cubrió como corresponsal lo que sucedía. A partir de eso, decidió regresar a su provincia y dedicarse a la construcción de la izquierda jujeña.

Ya en su ciudad natal, comenzó a trabajar en el municipio. Su lucha contra la precarización le costó la represalia del municipio y fue reubicado en el sector más duro y precario: la recolección de residuos en el barrio Alto Comedero.

Allí, junto a sus compañeros, organizó la lucha de los trabajadores recolectores contra la precarización laboral, logrando el pase a planta permanente de todo el sector.

 

Mutación de liderazgos

 

El contraste que existe en Jujuy fue el caldo de cultivo de organizaciones sociales y líderes populares como Milagro Sala y Carlos “Perro” Santillán. Principalmente en la década del 90, estos líderes se pusieron al frente de la lucha de los más postergados, pero para Vilca desviaron su camino y terminaron alineándose a los gobiernos de turno.

“Sala comandó un gran movimiento de desocupados. Pero ese fenómeno generó que su organización maneje una gran suma de dinero y termine naturalizando el trabajo precario”, dijo Vilca. Y agregó: “Tenemos diferencias con Sala, que fue parte del PJ de (el ex gobernador Eduardo) Fellner. Sin embargo, entendemos que el presidente Mauricio Macri y el gobernador Gerardo Morales la usaron para ir contra la protesta social. Su detención es ilegal”.

Santillán fue un férreo opositor al kirchnerismo. Símbolo de la lucha contra las políticas neoliberales de los 90, ahora, según el líder trotskista “es muy afín al gobierno de Morales”.

“El gobernador no recibe a ningún referente social o sindicato; sólo al Perro Santillán”, graficó el trabajador municipal.