Policiales

El Rey de la cocina

A Delfín Zacarías le ampliaron la acusación por lavado

La Justicia federal sumó procesamientos a Delfín y su familia por los bienes del clan que no pudieron justificar. El ex convicto es juzgado por estos días de nuevo, junto con ocho allegados y dos policías, por tráfico de cocaína 


 

El juez federal Carlos Vera Barros amplió el procesamiento por lavado de activos proveniente del narcotráfico a Delfín David Zacarías, a quien acusa de tener 17 vehículos entre los que figuraban una cupé Audi TT y tres motos BMW, más de 20 cocheras, más de una decena de departamentos en el microcentro de Rosario junto con otros  inmuebles, en la zona norte del cordón industrial.

En estos momentos, Zacarías es juzgado por el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario junto con su esposa, sus dos hijos y otras siete personas, entre ellas dos policías. Está acusado de administrar la mayor cocina de cocaína del país tras ser detenido en septiembre de 2013 con 300 kilos de esa sustancia y  dos mil litros de precursores químicos.

Paralelamente, el titular del Juzgado federal N° 3 de Rosario, Carlos Vera Barros, instruye una causa por lavado de activos provenientes del narcotráfico, en la que el 21 de mayo pasado amplió el procesamiento de Zacarías, sus dos hijos, su esposa, su hermana  y otros imputados, quienes son allegados a la familia.

Según la resolución, Zacarías fue procesado, igual que su hijo Joel, su hija Flavia y Néstor Fernández –encargado de los operadores de la remisería Frecuencia Urbana SRL de Granadero Baigorria– por administrar y disimular bienes provenientes de las ganancias recibidas por el tráfico de estupefacientes con el fin de que adquieran apariencia de origen lícito.

Además, el juez consideró en el fallo que ese delito estuvo agravado por su “habitualidad de formar parte de una banda organizada a realizar dichas actividades de forma continuada”.

En la causa también están procesados una hermana de Delfín, Gloria, y la pareja de ésta, Fernando Ermacora, como presuntos testaferros, ya que tenían a su nombre 18 cocheras distribuidas entre los edificios de Mitre 1245/55, en el centro de la ciudad de Rosario. En su declaración, Gloria contó que, a pedido de su hermano, compró el paquete debido a que así lograban una reducción en el monto. El fallo describió también la adquisición en 2008 de diez inmuebles en el mismo lugar.

La resolución señala que “la modalidad empleada por el jefe de la organización en el lavado de activos consistía en que los imputados adquirían bienes a sus nombres, o a nombre de terceras personas pero dentro de la esfera de su disposición, uso y disfrute; principalmente el uso era de David Zacarías y de su familia”.

Según la investigación, Joel Zacarías (hijo de Delfín), tenía 10 automóviles a su nombre, entre ellos un Alfa Romeo y una camioneta Ford Ranger.

 

Flavia y el polideportivo

Por su parte, Flavia, la hija de Delfín, registraba nueve vehículos, entre los cuales se encuentran un acoplado semirremolque Helvética y un camión Mercedes Benz. De acuerdo con la resolución, la chica administró 1,5 millón de pesos entre 2008 y 2013, mientras que le secuestraron 50.000 pesos, 3.500 dólares y mil euros cuando fue detenida ese último año.

También registró a su nombre seis inmuebles en Rosario en la misma dirección que Gloria, cinco en la ciudad de San Lorenzo y uno en Granadero Baigorria, donde funcionaba la remisería Frecuencia Urbana, propiedad de su padre.

La resolución detalló que Flavia, copropietaria con quien por entonces era su pareja, Gonzalo Jaime, utilizó los tres terrenos en Congreso s/n y dos en Vélez Sarfield s/n en la localidad de San Lorenzo para la construcción de un polideportivo de grandes dimensiones en una zona de urbana donde no se podía realizar y se logró a través excepción urbana que se concedió por parte del Concejo deliberante de dicha ciudad. “Dicha construcción llevó a una investigación sobre el origen de los fondos y si los mismos tenían que ver con el blanqueo que origina la comercialización con estupefacientes”, explicó el juez. Este permiso generó un gran revuelo mediático debido a que el magistrado citó a funcionarios a que brinden una declaración testimonial. Por esta causa declararon Eduardo Ros, presidente del Consejo Municipal de San Lorenzo en 2011, la arquitecta Mirta Viviana Alvez, jefa de Área de Catastro, y Marcela Norma Lozano, concejala en ese mismo período.

En tanto, la esposa de Zacarías, Sandra Inés Marín, tenía 19 automóviles, dos motocicletas y dos inmuebles a su nombre o “en cabeza de testaferros”.

“No se puede justificar la masa considerable de bienes que disponían los acusados, que tampoco se corresponde con la situación económica-financiera registrada ante los organismos pertinentes, teniendo en cuenta la ocupación que dicen haber desempeñado durante esos años”, argumentó el magistrado.

La explicación

En su descargo ante el juez, Zacarías buscó exculpar a sus familiares del delito de lavado o de recepción de bienes para disimular recursos de origen ilícito. Aclaró que las cocheras que estaban a nombre de su hermana y cuñado son suyas, aunque aparecen registradas por ellos “por una cuestión de falta de tiempo y de ser práctico, porque trabajaba todo el día”.

“Entonces, le pedí a mi familia que ellos hagan los trámites y las cosas que yo iba comprando y vendiendo, que ellos hagan el papelerío”, sostuvo Zacarías.

Lo mismo dijo sobre los bienes registrados por su hija Flavia. “Lamentablemente soy un papá chapado a la antigua, donde yo le ordenaba y ella tenía que cumplir”, declaró.

Y agregó: “Aparte yo trabajaba todo el día y no tenía tiempo de hacer trámites y colas, ni tampoco entiendo de papeles”.

El juez consideró que los familiares formaron parte del entramado de registración de bienes con el fin de ocular el origen ilícito del dinero, supuestamente proveniente del narcotráfico.

En el fallo, el policía federal José Luis He-Man Dabat –que es juzgado en la causa por narcotráfico– junto a Miriam Paniagua –esposa del operador de la remisería– recibieron la falta de mérito.

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