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Trágico aniversario

A 46 años de la Noche de los Lápices

En septiembre de 1976, un grupo de jóvenes estudiantes que tenían entre 16 y 18 años fueron secuestrados en la ciudad de La Plata en un operativo conjunto de grupos de tareas por ser militantes de la UES. Sólo cuatro de ellxs sobrevivieron


El 16 de septiembre de 1976 y días sucesivos, un grupo de jóvenes estudiantes que tenían entre 16 y 18 años, fueron secuestrados en la ciudad de La Plata en un operativo conjunto de efectivos de la policías de la provincia de Buenos Aires y del Batallón 601 de Ejército.

Eran los primeros meses de la dictadura cívico-militar que caería en diciembre de 1983. Así, la fecha quedó grabada en la memoria popular y colectiva como “La noche de los lápices”.

Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención “Pozo de Arana”, que funcionó desde 1976  a 1977 en la Delegación Cuatrerismo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en Arana, ubicada en la calle 137 esquina 640, Estación Arana en La Plata, provincia de Buenos Aires, donde se los torturó durante semanas. Más tarde, se constató que fueron trasladados al “Pozo de Banfield”, que funcionó en una antigua dependencia de la Brigada de Investigaciones de Banfield de la policía de la provincia de Buenos Aires entre noviembre de 1974 y octubre de 1978.

La mayoría de los jóvenes tenía militancia política en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), agrupación estudiantil encuadrada en el peronismo de izquierda, y en la Juventud Guevarista, rama juvenil del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Algunos de ellos habían participado, durante la primavera de 1975, en las movilizaciones que reclamaron y obtuvieron el Boleto Estudiantil Secundario.

“Lo predominante era atribuir aquel operativo a la lucha por el Boleto Estudiantil Secundario. Esa movilización fue muy importante, pero había ocurrido con anterioridad, en 1975, y a nosotros nos detuvieron por ser militantes de la UES, nunca me preguntaron por el boleto escolar,” recuerda Emilce Moler, una de las sobrevivientes, quien subraya: “La Noche de los Lápices quedó como un ícono muy fuerte en la impronta de los jóvenes; es una fecha para conmemorar a los cientos de chicos que fueron desaparecidos, torturados o que sufrieron cárcel o exilio; violaciones de los derechos por ilusiones propias de su edad”.

En tanto, Gustavo Calotti remarca que “para mí no hay aniversarios en fechas fijas. Yo recuerdo a mis compañeros caídos todos los días, varias veces por día. Es mi pasado, muy fuerte, y me marcó indeleblemente. El 16 de septiembre es una fecha pública, para el recuerdo en el seno del pueblo, pero mis compañeros, las decenas que desaparecieron, fueron cada día del año”.

Moler, autora del libro La larga Noche de los Lápices, califica como “el infierno” el momento en que dejó su casa a la fuerza, secuestrada. Luego de haber sido pasada a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en 1977, o sea de haber sido consideraba una “presa legal”, fue al penal porteño de Villa Devoto, donde estuvo más de un año.

En abril de 1978 dejó la cárcel para entrar en un régimen de “libertad vigilada”. Entre tantas condiciones, había una fundamental: no podía pisar la ciudad de La Plata porque aquella chica que aún no había cumplido 20 años era considerada “peligrosa”.

De aquellos estudiantes hoy continúan desaparecidos: Claudia Falcone (16 años), Francisco López Muntaner (16 años), María Clara Ciocchini (18 años), Horacio Ungaro (17 años), Daniel Racero (18 años) y Claudio de Acha (18 años). Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz también fueron secuestrados y son los únicos sobrevivientes del hecho.

En conmemoración a ese día, a partir de 2014, mediante la Ley 27.002, cada 16 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Juventud.

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