Economía

Entrevista

Un programa popular y antiinflacionario es la salida para este momento de Argentina

Las medidas anunciadas por Massa, el pedido de renuncia, la nueva orientación de la entidad financiera y el balance de la gestión del Frente de Todos. “El gobierno selló una suerte de gran paritaria con el poder económico más concentrado”, disparó Claudio Lozano, desplazado del directorio del Nación


Patricio de Mayo / Especial para El Ciudadano

El reordenamiento de la política macroeconómica de Sergio Massa tiene dos criterios fundamentales: reducir el incremento de precios y aumentar los dólares que atesora el BCRA. Para ello, formuló un programa con cuatro soportes o principios: fortalecimiento de reservas a través de un adelanto de exportaciones de 5000 millones de dólares y el financiamiento por la vía de bancos y organismos de crédito, un celoso control del gasto público enmarcado en la meta fiscal del 2,5% del PBI establecida en el acuerdo con el Fondo Monetario, el sostenimiento del superávit comercial mediante estímulos a laproducción exportable, créditos a tasas promocionales, transparencia en el uso de divisas y denuncias por subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones con las que exportadores se quedan con divisas que deben liquidar. Y, finalmente, la idea de un desarrollo con inclusión sostenida.

Claudio Lozano fue tajante al definir el programa de gobierno: “Es un plan de ajuste y estabilización de carácter convencional que supone el respeto a las metas pactadas con el fondo, profundizando el ajuste fiscal”. Para el economista, las medidas apuntan a bajar los precios a costa de enfriar la economía: “Esta lógica es de carácter recesivo. Es decir que la desaceleración que se viene dando en los últimos meses se profundizará. En la práctica, lo que está detrás es la idea de que, en tanto se enfríe la actividad y se estanque la economía, la demanda será menor y los precios tenderán a desacelerarse”.

En los primeros días, la implementación de las cuentas especiales de prefinanciación y anticipo de exportación hacia el sector agroindustrial le reportaron al gobierno 500 millones de dólares. Sin embargo aún resta la liquidación de 23 millones de toneladas de soja que llamativamente productores y cerealeras dicen no tener. En la reunión en la que participó Massa junto a los titulares de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), Federación Agraria (FAA) y Coninagro, responsables de las centrales patronales volvieron a insistir con la necesidad de devaluar el tipo de cambio oficial a cambio de liquidar el remanente que falta.

El escenario de especulación y presión corporativa está en sintonía con el análisis del referente de Unidad Popular cuando señala que las medidas expresan concesiones al poder económico: “El gobierno selló una suerte de gran paritaria con el poder económico más concentrado a través de concesiones. Mejoras cambiarias o capacidad de mantener los dólares en sus manos mediante cuentas del BCRA.  Lo que se busca es calmar el esquema financiero-cambiario en el marco de una suba monumental de la tasa de interés que se acaba de ubicar en torno del 69,5 %. El famoso dólar agro se extendió al resto de los sectores exportadores a los efectos de que liquiden divisas. Es una chantada porque es lo que corresponde que liquide en este período”.

Durante las primeras semanas del mandato de Massa en el palacio de Hacienda, la atención de los analistas se concentró en la relación del tigrense con algunos actores empresariales y financieros. La mayoría coincide en afirmar que la condición de posibilidad para morigerar las presiones devaluatorias radica en la estrechez de vínculos descripta. “Lo que cambia a partir de la etapa de Massa es que quien asume es un cuadro directamente vinculado al poder económico local y a los Estados Unidos. Esto se manifestó en el modo que lo recibiera el mercado ni bien se anunció la posibilidad de su presencia en el ministerio”, coincidió.

Para Lozano esta relación se confirmó con la relativa disminución de las tensiones cambiarias cuya contrapartida fue el ofrecimiento de un “bono dual” a los tenedores de deuda pública: “Lo que Massa logró fue refinanciar esa deuda dándole otro bono de deuda a los que entraron en el canje. Ya no a corto plazo, sino estirando el financiamiento hasta mitad del año que viene. Lo que logra el bono es que la deuda que vencía en estos tres meses de fin de año (septiembre, octubre y noviembre) se pase para junio, julio y agosto del año que viene. Esto descomprime al estado de vencimientos”.

La negociación del bono, insiste el ex director del Nación, es importante para explicar el proceso del escenario financiero y cambiario hasta la asunción del flamante ministro: “Cuando vos tenes un estado que depende estrictamente del financiamiento en pesos, ellos tienen la posibilidad en determinadas coyunturas de apretarte diciendo ‘yo ya no te financio, a no ser que me des mas tasa y un plazo más corto’. Eso fue lo que caracterizó la corrida cambiaria y financiera en los últimos meses ante la cuál Guzmán huyó. Luego vino Batakis y la corrida continuó. ¿Por qué a él (Massa) le dieron esta posibilidad y a los anteriores les estaban pidiendo un plazo más corto y una tasa de interés más grande? Se lo dieron porque incorporó un ingrediente: el bono ya no se actualiza por ser en pesos, es un bono dual. Un bono que tiene una actualización en pesos y una actualización en dólares. De este modo se evita cualquier impacto en materia de devaluación”.

Las modificaciones que el gobierno nacional implementó incluyeron a la dirección del Banco Nación. Después de 24 días en el ministerio de Economía, Silvina Batakis se hizo cargo de la entidad que hasta entonces dirigía Eduardo Hecker. La nueva conducción instó a la renuncia de varios integrantes del ex directorio argumentando que la funcionaria designada desembarcaba con el equipo de trabajo constituído: “Como Batakis había convocado gente para su ministerio se le permitió que vaya con las personas elegidas para ocupar los lugares del organigrama y tener mayoría en el directorio. Todos teníamos que presentar la renuncia. Nuestro directorio era un directorio plural, equilibrado, donde se construía en base al consenso la orientación que debía seguir el banco”.

Al referirse a los destinos de la entidad financiera, Lozano criticó duramente las decisiones explayándose sobre varios puntos de la discusión. Primero recordó la situación del banco durante la gestión que lo precedió y los cambios realizados: “Era el banco de los negocios de Vicentín, Molinos Cañuelas, era el banco de los tramposos créditos UVA. Ese banco en dos años y medios lo transformamos y hoy es un banco que colocó en el mercado dos billones ochocientos mil millones de pesos en créditos. Es más, dejó de dar pérdidas y entre el 2020 y el 2022 el banco estaba dando ganancias”.
En segundo lugar, precisó el significado de los cambios en la orientación política y económica general que adoptó el oficialismo: “Acá se descabezó la conducción del banco de la nación y esto no es ajeno al cambio del gabinete. El tema de fondo es que este giro conservador que ha tomado la política gubernamental requería de otra orientación distinta a la que nosotros le habíamos dado. Por lo cual una de las claves del Banco Nación que habíamos forjado era su capacidad crediticia”.

Continuó con un reproche a la suba de las tasas de interés del BCRA: “Con tasas de interés para remunerar a los ahorristas de prácticamente el 70, ¿cuál es la tasa que le voy a poder prestar a una pyme si ese es el costo del dinero?”.

En cuarto lugar, comparó las medidas de equilibrio fiscal con las tomadas durante el gobierno de Macri: “Massa dijo, como señaló antes (Nicolás) Dujovne, que no le iba a pedir más un peso al Banco Central. Es más, dijo que, el saldo que tenemos de los adelantos que hizo el banco para financiar al tesoro se lo devolvemos al Central. Quiere decir que va a financiar al tesoro en el mercado con tasas de interés más altas. Pero antes de ir al mercado, lo primero que hace es pasar por la banca pública, puntualmente el Banco Nación, y tratar de que sea el Nación el que se lo financie. Eso también hizo Macri y el resultado fue la descapitalización del Banco. Se abre una etapa diferente, donde el tesoro va a demandar fondos del banco Nación”.

Para cerrar el capítulo sobre el Nación, el economista hizo mención a la importancia del rol desempeñado por el banco en la causa judicial de la empresa Vicentín. El miércoles habrá una audiencia pública organizada por la cámara de diputados de Santa Fe donde se revisará el estado de la causa, además del debate sobre las alternativas de salvataje de Vicentín S.A.: “El banco Nación es la institución que ha estado confrontando en el marco del concurso de acreedores con el juez que lleva el concurso y cuestionando lo que es la propuesta absolutamente ilegal y tramposa para tratar de consumar el fraude. El obstáculo para que Vicentín lo haga es el Banco Nación. Es el acreedor privilegiado que viene impidiendo que ese fraude se lleve a cabo”.

Con la designación de Gabriel Rubinstein como viceministro de Economía se completa la grilla del organigrama ministerial. La asunción de quien fuera representante del Banco Central durante la gestión de Roberto Lavagna, despierta resquemores en algunos sectores del FdT. Partidario de la devaluación del tipo de cambio oficial, la suba de tarifas sin subsidio, el recorte de la inversión pública y la eliminación de las transferencias a las provincias, Rubinstein tendrá a su cargo el diseño de los números para convencer a los representantes del FMI que la meta fiscal es alcanzable.

Con las últimas novedades, Lozano se manifestó en dos direcciones. Primero despejó los temores en torno a la devaluación del tipo de cambio: “Se está dando un proceso que a través de la tasa de interés que acaba de subir el BCRA los rendimientos en pesos son tan importantes que, en alguna medida, esto va a bajar la presión en los dólares paralelos (blue, MEP, contado con liqui). Al bajar la presión de demanda, los dólares paralelos van a tender a bajar. Buscan que no exista un salto cambiario brusco porque eso podría traer como impacto inmediato una situación hiperinflacionaria. Me parece sensato que no se busque ese camino”.

Inmediatamente responsabilizó al acuerdo con el FMI como el principal generador de inflación: “Es un acuerdo inflacionario, es un acuerdo viejo, que merece todas las revisiones. No había necesidad de acordar porque tenemos todos los elementos para impugnar el endeudamiento que tomamos con el Fondo Monetario por la vía local e internacional”.

Unidad Popular publicó un comunicado en el que decide tomar distancia del gobierno a la luz del nuevo rumbo asumido. Allí se anunció el diseño de una nueva propuesta política. Al cierre de la entrevista, Lozano aprovechó la oportunidad para hacer un balance del FdT y puntualizar cuáles son las políticas necesarias para salir del estado de crisis: “El contrato electoral del FdT ha desaparecido a lo largo de estos dos años y medio. Se produce un giro conservador donde las políticas de distribución del ingreso que alguna vez reivindicara el FdT han desaparecido. El FdT, por más que lo intentó, en ningún momento logró mejorar la distribución del ingreso. Al revés, empeoró, porque nunca pudo dominar el proceso inflacionario. En el marco de esa desigualdad distributiva muy pocos se enteraron de la recuperación de la actividad económica”.

Finalmente, sobre las políticas necesarias  para la coyuntura, explicó: “Hay que encarar una orientación diferente que responda a tomar como punto central de solución la cuestión inflacionaria. La gran mayoría de la población privada de ingresos tiene un consumo que no tiene componentes de importación, ello es absolutamente imprescindible cuando no tenes divisas. A la vez esto debería empalmarse con una estrategia muy activa de sustitución de importaciones, es decir , producir localmente todo aquello que podamos producir localmente. Un programa popular y antiinflacionario es la salida para este momento de Argentina, un programa que sea compatible con una estrategia de redistribución del ingreso”.

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