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Muerte en el Noroeste

Caso Zulatto: creen que Soza Bernard lo mató

Pese a que en principio la Fiscalía aseguraba que el hombre detenido anteanoche en zona oeste había encargado el homicidio, ahora estima que fue quien apretó el gatillo en un asesinato premeditado. Ayer hubo más allanamientos.


Andrés Soza Bernard fue detenido anteanoche en su casa materna ubicada en barrio Belgrano Oeste. Allí también fue arrestado su hermano –que quedó a disposición de la Justicia federal– ya que se secuestraron unos 700 gramos de marihuana. Según la hipótesis fiscal, Andrés era quien le vendía drogas a Fabricio Zulatto y algunos de sus amigos y fue la última persona con la que se comunicó la víctima. Una discusión entre ambos, sumada al bajo umbral de tolerancia del sospechoso y la violencia que lo caracteriza, fueron para la acusación los motivos que llevaron a planificar la muerte del muchacho a quien, al parecer, llevó engañado el lugar donde fue ultimado el martes de la semana pasada, siempre según el fiscal Adrián Spelta.

El auto de la víctima fue abandonado por el sospechoso a dos cuadras de su casa, secuencia que tomó una cámara de seguridad y permitió su reconocimiento por parte de amigos de la víctima. El detenido ya había tenido un protagonismo en las crónicas policiales cuando a los 22 años mantuvo un triángulo amoroso y asesinó a una de sus novias, por ese entonces de 16, de un disparo en la cabeza. Condenado a 13 años de prisión y, gracias a su buena conducta y el cumplimiento de los parámetros de la ley de Ejecución Penal, obtuvo beneficios de diferente índole hasta llegar a la libertad anticipada.

Hacía 10 meses que caminaba las calles y dos que conocía a Fabricio, según la Fiscalía. Hoy el sospechoso será imputado como por el crimen: pese a una hipótesis inicial de que había instigado bajo promesa remuneratoria el homicidio –incluso hay un imputado como autor material, Omar M., alias Pilo–, ahora la Fiscalía estima que Soza fue quien apretó el gatillo.

En ronda de prensa Spelta explicó ayer detalles de la detención de Soza, efectuada por detectives de la delegación Rosario de la Policía Federal (PFA) con orden del juez Juan Andrés Donnola y a pedido del fiscal. Según trascendió, una reunión previa con esta fuerza derivó en la profundización de datos que tenía la Fiscalía y un grupo de la Federal, que se encontraba en la zona de Nicaragua y White, realizó inteligencia allí. Haciéndose pasar por empleados de Ansés, los efectivos golpearon la puerta y salió Raúl Soza, de 30 años, quien según esta versión dijo que se encontraba con su madre y su hermano Andrés, lo que derivó en un pedido de allanamiento y la posterior detención.

En la casa, además de droga, encontraron un arma, una fuerte suma de dinero y un papel, hecho un bollo, con el nombre de la hermana de la víctima.

Las declaraciones de amigos de Zulatto, quien tenía 21 años y jugaba al futsal en Newell’s, encaminaron la pesquisa.

El consumo de drogas por parte de la víctima y algunos allegados que brindaron información fue el inicio de la hipótesis del caso, en principio a cargo de la fiscal Georgina Pairola, luego reemplazada por Spelta. Con Soza, que según fiscalía vendía drogas al menudeo, Zulatto mantuvo la última comunicación a las 13.40 del martes 9 de agosto y el chip de su celular se desactivó a las 17. La pesquisa obtuvo luego una filmación donde se ve cuando el sospechoso deja el auto de la víctima en Suipacha al 700.

Según Fiscalía, un allegado a Zulatto hizo el contacto con el dealer, a quien le compraban en forma esporádica desde hacía dos meses: lo llamaban, se encontraban y hacían la transacción. Pero hace un mes una discusión cuyo contenido no trascendió generó una rispidez entre ambos.

Spelta detalló que un amigo de la víctima recibió un mensaje donde Soza le decía que no quería tener más contacto con Zulatto y que iba a matarlo, por lo que dos de los muchachos cortaron el vínculo, pero se presume que la víctima continuó el trato. Añadió que Zulatto fue tal vez engañado al búnker de Génova al 2100 al que ya había ido con un amigo y allí fue asesinado de 3 disparos, ejecución que había sido planeada, según uno de los tres acusados por encubrimiento El cuerpo apareció en la madrugada del jueves 11.

Móvil; tolerancia cero

El fiscal dijo que Soza es una persona sensible que reacciona violentamente por muy poco. Refirió que es probable que una simple discusión, que para cualquiera es anecdótica, haya sido un motivo suficiente. Agregó que estos chicos no conocían en profundidad a Soza ni tampoco sus antecedentes. Descartó la hipótesis de una mejicaneada al quiosco de drogas y la participación de otras personas en el hecho. Sobre los otros implicados, Dijo que hay otras dos personas que estaban al frente del búnker que Soza proveía.

En tanto, ayer por la mañana hubo allanamientos en un departamento de Vera Mujica y Santa Fe, donde vivía Andrés, y en la zona de Francia y avenida del Rosario, donde reside su novia, en busca de elementos de interés, entre ellos el arma homicida –que no fue hallada–, ya que el fiscal presume que Soza, de 31 años, fue el autor de los disparos. El calibre aún no fue determinado de manera científica, aunque puede ser 32, 38 o 9 milímetros.

“Un poco de alivio”

El padre de Fabricio, Jorge Zulatto, estimó ayer que su hijo “tal vez fue engañado” a lo que sería la escena del crimen y, tras conocerse la detención del considerado autor, afirmó: “Estamos muy conformes. La detención de este hombre es muy importante porque es el que estaba arriba del auto de mi hijo. Pensé que nunca lo iban a encontrar “, le dijo a LT8. Y añadió: “Estamos esperando para ver cómo sigue todo esto. Tenemos un enorme dolor porque a mi hijo no me lo devuelven más en la vida. Vamos a tener que esperar, pero por lo menos tenemos un poco de alivio”.

La Federal lo halló escondido en un sommier en el altillo

En forma llamativa para una pesquisa por homicidio, el allanamiento en Nicaragua al 1100 fue realizado por la PFA.

Andrés Soza Bernard fue encontrado en el altillo, escondido en un sommier. Mientras se desarrollaba el procedimiento pidió que le dejaran ver las noticias en la tevé y llamar a su abogado, lo que hizo más tarde, al quedar detenido en la delegación local de la PFA. Él y su hermano Raúl (una versión sostiene que se dedica a hacer fletes) quedaron también a disposición de la Justicia federal luego de que se hallaran 105 mil pesos y 700 gramos de cannabis, además de un revólver calibre 44. En la mañana de ayer, se allanó el departamento de su propiedad, donde vivía, en Vera Mujica al 700. Allí se incautó una remera con lo que se presume manchas de sangre y también envoltorios de cocaína y marihuana.

Un claro caso de femicidio, una condena y una libertad anticipada del sospechoso

Gabriela Núñez tenía 16 años y se enamoró de Andrés Soza Bernard, quien a la vez tenía un noviazgo con otra joven.

El muchacho, entonces de 22 años, estudiaba Ciencias Económicas y sus padres eran profesionales (uno de ellos ya había fallecido). Llevaba en paralelo ambas relaciones hasta que Gabriela decidió contarle a la otra joven su vinculación con Andrés. El 5 de agosto de 2008 el muchacho la esperó a la salida de un instituto de inglés. La chica llegó a mandarle un último mensaje a una amiga donde le decía que Andrés la quería matar. Él la alcanzó en Sucre y San Juan y le disparó en la nuca. En su descargo dijo que quiso asustarla. Fue condenado por el Juzgado de Sentencia 7ª a 13 años por homicidio agravado, lo que confirmó la Cámara Penal.

Fue un claro caso de femicidio donde tuvo un dominio continuo de la situación con ambas mujeres, aunque en aquel momento no había ley que lo regulara. El joven ingresó al sistema carcelario como primario y su capacidad le permitió aprovechar las posibilidades que le brindó la legislación, lo que su defensor reclamó en cada oportunidad que la ley se lo permitió. Así continuó con sus estudios universitarios en una facultad privada (una versión asegura que se recibió) y realizó cursos. A partir de 2013 comenzó a solicitar autorización para rendir exámenes y en 2014 pidió el reconocimiento del estímulo educativo –la ley 26695 incorporó en 2011 un artículo que establece que se reducirán las fases o periodos de progresividad del sistema penitenciario si se aprueban o completan satisfactoriamente estudios primarios, secundarios, terciarios, universitarios o posgrados, los que pueden sumar como máximo 20 meses en la disminución del encierro–; en mayo de 2014 logró salidas transitorias por estudios; en agosto accedió al régimen de semilibertad y obtuvo un permiso laboral, y finalmente el 5 de octubre de 2015 consiguió la libertad condicional.

Una fuente judicial sostuvo que a Soza el sistema le dio posibilidades de reinserción: todos los informes fueron positivos. Evaluó que es momento de analizar el sistema carcelario: para qué existen las cárceles, cuáles son las reformas que deben realizarse y cuáles los informes de las juntas interdisciplinarias que evalúan a los presos que solicitan beneficios.

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