Economía

Crisis sin fin

Zapatos rotos: “Esto pinta peor que en 2001”

El rubro del calzado es otro de los sectores golpeados por las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri. Inflación, falta de financiamiento y baja en el consumo son algunos de los puntos que ponen en jaque al sector. Un empresario de Acebal mostró lo que están viviendo


Acebal fabrica zapatos hace 100 años. Ubicada a 52 kilómetros de Rosario, la localidad tiene más de 30 fábricas y fue bautizada por sus propios vecinos como la capital de la industria del calzado, que es la principal fuente de trabajo para sus 6.500 habitantes. Sin embargo, las industrias del sector atraviesan un panorama desolador. Hace dos años que los dueños de las pequeñas empresas buscan cómo subsistir ante el revés que le da la economía diaria.

La inflación, la falta de financiamiento y las políticas para el sector, sumado a la baja del consumo, arman un cóctel letal.

Hugo Saldari, propietario de la fábrica Gato Molina, habló con El Ciudadano sobre el momento que atraviesa el sector. “El panorama es desolador, no tenemos trabajos”, expresó. Y vaticinó: “Esto pinta peor que en 2001”.

El empresario sostuvo que esta crisis se aceleró hace dos años y para el futuro no se ven medidas que ayuden a reactivar al sector. “Entregamos todos los pedidos para el Día de la Madre y después se paró todo. Ya cerramos por vacaciones y ahora con suerte llegamos a fin de año para pagar sueldo y aguinado”, recordó.

Al ser consultado sobre las causas que originaron una caída en el sector, no dudó en afirmar que la principal es la baja del consumo. “La gente no entra a los negocios, no tiene plata en el bolsillo y esto repercute automáticamente”, señaló.

Por último, el propietario de la fábrica de calzados Gato Molina contó que la provincia siempre los acompañó, incluso antes que llegara la “tormenta”. “Nos anotamos en una ayuda de 4 mil pesos durante cuatro meses por empleado, pero esa no es la solución. Nosotros necesitamos tener trabajo genuino, que las fábricas vuelvan a producir”, concluyó.

Un panorama “no muy claro”

“El principal problema que tiene el sector del calzado es la falta de poder adquisitivo de la gente y se refleja con la baja en el consumo. Los zapatos son un bien durable y en crisis no se renuevan con frecuencia”, contó un dirigente del sector en el diálogo con El Ciudadano.

En el último tiempo el sector también sufrió la crisis cambiaria y la importación de mercadería de Brasil. Esto provocó que varias industrias de la provincia de Santa Fe realicen una disminución violenta de su producción, mientras que hubo despidos por goteo. Sin embargo, a nivel nacional el impacto es distinto. Un informe privado determinó que en los últimos dos años la importación de calzados creció un 45%, sobre todo en el sector deportivo.

En la Argentina, existen alrededor de 1.500 empresas dedicadas al calzado y emplean a unas 65 mil personas que atraviesan una crítica situación por la caída del consumo y la suba de importaciones.

En los últimos días, la crisis se reflejó en conflictos desatados en empresas de renombre en el sector: Paquetá de Chivilcoy; Dass, Gaelle y Alpargatas, con pérdidas de 2.100 fuentes laborales.

Las principales marcas de nivel nacional han optado por cerrar indiscriminadamente su producción local para importar mercadería terminada sin ningún tipo de restricciones por parte del gobierno.

En Santa Fe se están buscando medidas para atenuar el cimbronazo y hay proyectos para ayudar a pequeñas y medianas empresas a través de subsidios en los salarios (repro) o bajas en las cargas sociales. “Son medidas que se aplican y pueden ayudar a amortiguar la dura situación que está atravesando el sector con inflación y tasas de interés por las nubes”, confiaron desde la Cámara de la Industria del Calzado y Afines de la Provincia de Santa Fe.

Con respecto a la situación del sector para el año que viene, empresarios coinciden que el panorama “no es muy claro”. “Las pymes son luchadores de todos los días y hay que tener una previsibilidad de lo que va a suceder”, concluyó la misma fuente.

Un 2017 para el olvido

La industria del calzado fue una de las más afectadas en 2017. El ingreso de productos extranjeros subió un 86 por ciento durante la primera mitad de año. A la apertura indiscriminada, se sumaron los tarifazos.

“Los aumentos de los tarifazos se reflejaron en los costos. Pasamos de pagar 8 mil pesos a 14 mil de luz. No podemos competir con los bajos precios de los productos importados”, le dijo en su momento Federico Quintilli, dueño de la empresa Over, a El Ciudadano.

Hace 10 años Quintilli y su socio, Iván Heredia, empezaron a fabricar zapatos náuticos y de vestir para damas, niños y hombres. De a poco la empresa creció. Compraron máquinas de alta tecnología, se mudaron a un local propio y llegaron a emplear a unas 20 personas, en un pueblo de 6.500 habitantes. Pero el año pasado el panorama cambió. La producción bajó y de 500 pares que fabricaban por día pasaron a hacer 200. En diciembre despidieron a cuatro personas. Junio y julio fueron los meses más críticos. La producción se redujo a cero.

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