País

Adiós a 124 años de historia

Ya no hay más Lotería Nacional ni Prode

En 2016 el gobierno nacional había transferido el control del Hipódromo de Palermo y el Casino Flotante de la ciudad de Buenos Aires. El Prode jugó por última vez el 30 de enero. Y no hubo ganadores con 14 aciertos


El gobierno nacional liquidó por decreto la histórica Lotería Nacional, con lo que de yapa dejó sin efecto los Pronósticos Deportivos (Prode), que habían sido idea en 1971 de un ex ministro de Desarrollo Social durante el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse. También dejó de existir, por el mismo acto, el billete impreso La Grande de la Nacional. Y el Gordo de Navidad, más la Lotería Solidaria. La resolución de este viernes es el golpe de gracia: el año pasado, la administración Cambiemos le había sacado a la Lotería la administración de los juegos de azar más jugosos. Entre otros, perdió el Hipódromo de Palermo, y el Casino Flotante, que pasaron a manos de la Ciudad Autónoma como fin de un proceso iniciado en 1996.

Entre los fundamentos de la liquidación de la Lotería, el Ejecutivo asegura que “no permite generar los fondos necesarios para solventar las erogaciones que demanda su estructura y funcionamiento”. El texto agrega que “la regulación y explotación de los juegos de azar no tiene carácter federal”, por lo que “carece de un ámbito territorial y jurisdiccional propio donde llevar adelante su cometido”, perdiendo “todo sentido su continuidad bajo la forma societaria”.

El decreto 95/2018 publicado en el Boletín Oficial añade “que la continuidad de la operatoria lúdica en las condiciones actuales de desenvolvimiento implicaría trasladar una situación de quebranto al erario público”, afectando el objetivo de “proveer recursos para el financiamiento de programas de asistencia social hacia los sectores más carenciados”.

El texto recuerda que el organismo sólo administraba hasta ahora el billete impreso de La Grande y el Prode, además de fiscalizar las “promociones que supongan la intervención del azar a través de los medios de comunicación masiva, así como las atribuciones vinculadas al contralor de las rifas y colectas”.

Un final precipitado pero anunciado

En 2017 se transfirieron muchas de las competencias de la Lotería al gobierno porteño. Es la antesala de su liquidación. La pérdida de gravitación, sin embargo, comenzó antes.

La Lotería Nacional nació hace 124 años, el 16 de octubre de 1893, por medio de un decreto del Congreso Nacional, como un ente dependiente del Ejecutivo encargado de regular, administrar, explotar y ejercer el contralor de los juegos de azar con el objetivo de destinar la recaudación a políticas de “beneficencia” o asistencia social.

En principio su incumbencia fue la realización de sorteos y después agregó la fiscalización de bingos y casinos en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires.

En 1944, la Lotería comenzó a sumar concesiones de casinos en distintos puntos del país. En 1953 fue la del Hipódromo de San Isidro y el de Palermo. El primero lo perdió en 1980 a manos del Jockey Club de Buenos Aires, que asumió su administración y explotación. El segundo pasó al gobierno porteño el año pasado. También se quedó sin las salas de bingo en 1991.

El derrumbe lento pero seguro comenzó en 1996, con la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se establece que el producto de lo recaudado por la administración de los juegos de azar es un recurso que debe estar administrado directamente por la ciudad. El proceso fue largo: en 2000 se firmaron convenios con Entes Provinciales para la comercialización de sus productos en Capital Federal. Tres años después, otro con el Instituto de Juegos de Apuestas de Caba para transferir parte de lo producido por los juegos de azar, eje de un conflicto jurisdiccional.

El Prode: de Manrique a Scioli y Segura, hasta Macri

El concurso Pronósticos Deportivos fue aprobado en Argentina el 5 de noviembre de 1971, por un decreto del presidente de facto Lanusse. En su inicio la apuesta valía un peso. El entonces ministro de Bienestar Social, Francisco Paco Manrique, fue el padre de la idea, cuyo objetivo declamado era el de obtener recursos para fomentar el deporte y destinarlos a políticas sociales. Las jugadas eran semanales, La primera se realizó el 1o de febrero de 1972. En cada uno de los partidos, había que optar en casilleros la elección sobre cada partido de la fecha: si terminaría en victoria local, visitante o empate. Manrique, marino que había participado en las conspiraciones golpistas contra el presidente Juan Domingo Perón que incluyeron el bombardeo a Plaza de Mayo, luego llamó a su creación “el juego de los tontos”.

1972-1998-2000-2015

El Prode se dejó de sortear a principios de 1998, pero volvió dos años después a instancias del entonces diputado Daniel Scioli. Su proyecto de ley preveía la ampliación a otros deportes, además del fútbol, como rugby, boxeo, basquet y automovilismo. Eso nunca se concretó. Pero en febrero de 2015, como previa del comienzo del torneo de Primera División de 30 equipos, la AFA anunció –de la mano de Luis Segura– el relanzamiento del juego como medio para generar recursos para los clubes. La boleta incluyó a partir de entonces 14 partidos (13 de Primera y uno del Nacional B). El pozo asegurado fue de un millón de pesos por fecha, a dividir entre todos los ganadores con 14, 13, 12, 11 y hasta 10 aciertos. A ello se agregó el Miniprode, con los ocho primeros partidos de la boleta y que costaba cinco pesos más. Además, como en sus primeros tiempos, en las apuestas se podían incluir uno o dos dobles (más de un resultado para un solo partido).

En la agonía, nadie acertó los 14 partidos

La última jugada fue el 30 de enero. Y nadie acertó los 14 puntos, que tenían un pozo de alrededor de 50 mil dólares (poco más de un millón de pesos).

 

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