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Woodstock: paz, amor y rocanrol

Esta semana se cumplieron 48 años de la realización de uno de los festivales más icónicos.


Esta semana se cumplieron 48 años de la realización de uno de los festivales de rock más famosos de la historia. La feria de música y arte de Woodstock fue el acontecimiento emblemático del movimiento juvenil y representó a la década del 60 en sí: a la vez desafiante, optimista y tolerante. La cantante folk Joan Baez describió aquel mítico festival como “un reflejo de los años 60 en tecnicolor y salpicado de barro”.

A pesar de las lluvias torrenciales y de instalaciones insuficientes, el festival de tres días de duración (del viernes 15 al domingo 17 de agosto de 1969), celebrado en una granja de Bethel, en el estado de Nueva York, congregó a 1.000.000 de espectadores, 340.000 más de los que esperaba la organización, y se estima que 250.000 personas no pudieron llegar.

Creado por un grupo de promotores e inversores autodenominado Woodstock Ventures Inc., liderados por Michael Lang, el acontecimiento fue anunciado como “tres días de paz y música”.

El festival llevó el nombre de Woodstock porque inicialmente estaba programado que tuviese lugar en el pueblo homónimo, en Ulster County. Sin embargo, las autoridades del pueblo impidieron que se realizara allí y el festival corrió serio riesgo de ser cancelado definitivamente.

Fue entonces cuando apareció en escena Elliot Tiber, un joven escritor que tenía un permiso para hacer un pequeño festival de música junto al motel de sus padres. Ante lo limitado del lugar, acudió a su amigo y vecino, el granjero Sam Yasgur, quien convenció a su padre Max Yasgur para acoger al concierto en los terrenos de la granja familiar, cerca de 2,5 kilómetros cuadrados de terreno, localizados en Sullivan County.

Fue allí donde se realizó el festival aquel agosto de 1969. La entrada costaba 18 dólares norteamericanos de la época para un solo día.

El ícono de una generación

El mítico festival comenzó exactamente a las 5.08 de la tarde del viernes 15 de agosto, cuando Richie Havens abrió con “High Flyin’ Bird” su recital folk que incluyó siete canciones.

Además de Havens, entre los cantantes que actuaron durante los tres días de conciertos se destacaron (en orden de aparición): Joe McDonald, Arlo Guthrie, Joan Baez, Santana, Janis Joplin, Sly & The Family Stone, Creedence Clearwater Revival, The Who, Jefferson Airplane (su concierto es considerado como uno de los más memorables de la historia del rock), Joe Cocker, Johnny Winter, Crosby, Stills, Nash & Young, y Jimi Hendrix (quien insistió en tocar en último lugar e interpretó 18 canciones, concluyendo con “Hey Joe”).

Para muchos de los estudiantes, fumadores de marihuana, residentes en comunas, profesores, hippies y yippies que emprendieron el viaje a la granja de Max Yasgur, Woodstock fue “una reunión de todas las tribus”, un acontecimiento abiertamente político. Más tarde, cuando se creó la leyenda, adquirió un significado mayor.

En el juicio de los “ocho de Chicago”, acusados de instigar disturbios en la convención demócrata de 1969, el acusado Abbie Hoffman le dijo al juez que no era norteamericano, que era un miembro de la “nación Woodstock”.

Es que Woodstock se convirtió en el ícono de una generación de norteamericanos hastiada de las guerras y que pregonaba la paz y el amor como forma de vida y mostraba su rechazo al sistema.

Gran parte de la gente que concurrió al festival era hippie y entre los asistentes sobresalían melenas, barbas y amuletos, entre las chicas, polleras de colores; sus símbolos eran la bandera del arco iris, y el llamado símbolo de la paz.

La ausencia de infraestructura adecuada obligó a miles de melenudos a enfrentar el gran calor bañándose en ríos cercanos. La marihuana se fumó sin prejuicios y como fondo a los ídolos rockeros, las manos con la “V” se alzaron en protesta contra la guerra de Vietnam. Lo más granado de la corriente hippie ocupó las 240 hectáreas de terrenos donde se desarrolló la fiesta, a pesar del barrial en que la lluvia había convertido el terreno.

A pesar de la muchedumbre, lo extenso de la concentración y las ineficientes condiciones para la permanencia, sólo un par de incidentes graves empañaron la fiesta. Ocurrieron tres muertes en el festival de Woodstock: una debida a una sobredosis de heroína, otra tras una ruptura de apéndice y una última por un accidente con un tractor.

También ocurrieron dos nacimientos no confirmados en el festival. Se realizó un famoso documental sobre este concierto, dirigido por Michael Wadleigh y montado por Martin Scorsese. Fue estrenado en 1970 y ganó el premio Oscar al mejor documental. La película recibió el título de “culturalmente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y fue seleccionada para su conservación en el National Film Registry.

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