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BALAS EN EL CORTEJO

Violencia institucional: radican denuncia por tiros en Ludueña

Allegados a Kevin Aguirre, asesinado el pasado 9 de febrero, pidieron la aplicación de protocolo internacional sobre tortura.


Durante la mañana de ayer, familiares y allegados a Kevin Aguirre, junto con organizaciones sociales y diversos referentes políticos, se manifestaron en las escalinatas de Tribunales para repudiar y denunciar la intervención policial en el cortejo fúnebre de este adolescente asesinado el 9 de febrero pasado en barrio Ludueña. A su vez, radicaron una denuncia ante la Unidad Especial de Violencia Institucional de la Fiscalía, a cargo de Karina Bartocci, a los fines que se investigue el episodio donde la Policía baleó y se llevó detenido al principal testigo del crimen, y solicitaron la aplicación de protocolos internacionales y un mecanismo provincial para la prevención de la tortura .

Según los manifestantes Micha, como se conoce a Darío P., el testigo que a la vez es primo de la víctima, fue perseguido y herido con una bala de plomo proveniente de un arma policial 9 milímetros. Posteriormente fue detenido arbitrariamente por la Policía. Afirmaron que el chico fue trasladado al Heca, donde permaneció incomunicado, y resaltaron su preocupación, ya que se trata de un testigo clave en un caso donde participan personas vinculadas con economías ilegales con base en el narcomenudeo y con aparente connivencia con la fuerza policial, sostiene el documento que leyeron.

A la vez, los manifestantes agregaron que luego los uniformados requisaron a quienes estaban en el cortejo fúnebre sin orden judicial y más de diez personas resultaron heridas en este episodio, con golpes y balas de goma. Afirmaron que “estos hechos se encuadran en la continuidad e intensificación de políticas de seguridad represivas que tienen como principales destinatarios a los jóvenes de sectores populares” y responsabilizaron a distintos estamentos del Estado por el hecho. También reclamaron la inmediata aplicación de protocolos internacionales de actuación vinculados con la investigación y documentación de casos de tortura. A su vez requirieron un mecanismo provincial de prevención de la tortura y exigieron a los tres poderes del Estado medidas a los fines de evitar violaciones a los derechos humanos.

Finalmente Lucrecia, la madre de Kevin, sostuvo que llevaban el cuerpo de su hijo y de repente vieron una chata negra de la Policía. Cuando la mujer observó que la camioneta perseguía una moto en la que iban su otro hijo y su sobrino, se bajó del auto y se interpuso. “Cuando pasó la chata me corrí y los chocaron, ellos cayeron con la moto. Pero les disparaban con la (pistola) 9 (milímetros) que ellos tenían”, afirmó.

La mujer negó que su sobrino tuviera un arma o haya estado disparando durante el cortejo fúnebre, tal como deslizaron voceros policiales y judiciales. Aseguró que requisaron ilegalmente las camionetas y autos que iban en la procesión, circunstancia que los demoró una media hora. Y agregó que le pegaron a su madre, a su sobrino y a su madrina. “A todos nos pegaron”, concluyó.

Kevin Aguirre, de 17 años, fue asesinado de un balazo en la espalda el 9 de febrero en la intersección de Humberto Primo y Felipe Moré. Por el hecho hay un joven de 20 años, identificado como Alan L.; imputado y actualmente se encuentra en prisión preventiva, luego de que reconociera haber matado a Kevin “en defensa propia”.

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